“Solo tomo mezcal, dice con convicción Luis Gerardo Méndez -con la misma que lo hace saber qué ángulo de la cámara es el que le conviene- mientras le da un lento sorbo al Ojo de Tigre que tiene en su mano. Aunque segundos después confiesa que también le gusta el sake para acompañar el sushi, una de sus comidas predilectas, la cual disfruta enormemente consumir en Los Ángeles, una de las ciudades en donde pasa largas temporadas.

Su amor por el mezcal empezó cuando se mudó de Aguascalientes, su ciudad natal, a la Ciudad de México, donde en ese entonces empezaron a surgir todas las mezcalerías. “Recuerdo que me encantó un espadín apenas lo probé, no sólo por su sabor sino por el estado que generaba. No es una borrachera, es algo más místico, energético y eso me pareció muy interesante”.

La idea de involucrarse en este destilado de agave le surgió hace un par de años cuando fue abordado por una compañía norteamericana para ser la imagen de un mezcal. A pesar de que la oferta era muy atractiva, había algo que le hacía ruido. “¿Por qué voy a ser la imagen de un mezcal hecho por norteamericanos si yo soy mexicano?”, se preguntaba.  Después de batallar con su cabeza, declinó amablemente, pero la semilla ya estaba sembrada.

Desde entonces, investigó sobre mezcal, probó distintas variedades de agaves, se volvió un real amante de esta bebida. Y en vez de pensar en ser la imagen de un destilado, quería saber del negocio, estar involucrado en ese universo y estar en el desarrollo creativo de un mezcal. En el camino, apareció Casa Lumbre, los creadores de Mezcal Montelobos y Ancho Reyes, el licor de chile ancho. Al lado de ellos, recorrió palenques, campos de agave, tuvo largas conversaciones con maestros mezcaleros y se enamoró del tobalá, una variedad de agave silvestre que en el caso de Ojo de Tigre es sembrado en Puebla de manera sustentable. “El tobalá es bien particular, es muy poderoso y tiene esa mezcla entre notas de frutos secos y complejidad herbal”.

Entre las largas esperas de los sets de películas y series, Luis Gerardo le echaba rienda suelta a este proyecto, imaginaba la botella, puso varios nombres en el papel y saboreaba en su mente un mezcal ideal. De hecho, las juntas que tenía para hablar de mezcal eran su momento más esperado del día, le resultaba refrescante salirse de sus personajes y de su medio para entrar en un mundo fascinante por explorar.

“Me involucré desde el principio en todo, hasta en el diseño de la botella, que apela a la nostalgia. Ese tipo de botellitas las veía en casa de mi abuelo, que él llevaba para darse su trago en las buenas y en las malas. Tratamos de replicar eso, que tuviera una onda antigua. Al final lo más complicado fue decidirnos por el nombre. El ojo de tigre es esta piedra que representa un amuleto y que viene cargada con mística, trae buenos augurios y buena suerte”.

Finalmente llegaron a crear un ensamble cuya columna vertebral es el espadín complementado por la complejidad del tobalá. Casi como si se embarcara en un nuevo personaje, Luis Gerardo habla con pasión sobre este nuevo emprendimiento que lo tiene como estrenando un nuevo amor.

Bebidas favoritas

Disfruto muchos los cocteles hechos con mezcal, pero me lo suelo tomar derecho. Mi coctel favorito es uno que probé en Gracias Madre, un restaurante de Los Angeles, una versión del Moscow mule pero este lleva mezcal, jengibre, ginger beer y limón.

¿Carnívoro, vegetariano o vegano?

Me gusta mucho la carne, pero hay un tema de consciencia de salud que es difícil escapar si eres actor y vives en Los Ángeles. Por eso prefiero limitar ese consumo. Al mismo tiempo sé que vida solo hay una y que hay que disfrutar lo que comes. Así que cada dos meses como carne si se me antoja, casi como una celebración y de manera responsable.

Última gran experiencia gastronómica

Soy socio del restaurante Fonda Fina en la CDMX y al probar la nueva carta, grité varias veces. Es extraordinario lo que hace Juan Cabrera y Jorge Vallejo.

Experiencia en los fogones

Cocino cada vez menos, pero cuando lo puedo hacer, lo disfruto mucho. Mi plato estrella es una lasaña que me enseñó mi mamá a hacer: lleva atún, champiñones, vino blanco, zanahoria y pimiento amarillo. Lo único que preparo todos los días es el desayuno: un licuado con proteína vegana, frutos rojos y plátano o una avena con cacao nibs y frutas.

Un triángulo en la vida

Mi vida está entre entre Los Ángeles, Tulum y Ciudad de México. Cada vez que termino un proyecto, huyo a Tulum para hacer détox de la CDMX, la cual amo profundamente pero puede ser algo enloquecedora.

Anhelo de viaje

Quisiera ir a Indonesia, lo tengo en mi lista de pendientes y gastronómicamente hablando, volvería a Italia porque cuando fui, hice un viaje de mochilero con muy poco dinero que hasta tomé agua de las fuentes.

Comida en el set

Depende mucho del papel que esté haciendo. Hace ocho meses filmamos Bayoneta que es sobre un boxeador y mi dieta durante cinco meses fue pura proteína: atún, quinoa y pollo. Pero cuando estoy haciendo algo más relajado, como de todo… hay muchos actores que odian la comida del catering, yo la verdad la disfruto mucho. Cada día hay una opción distinta.

En el refrigerador

Soy algo aburrido porque me cuido mucho pero no puede faltar leche de almendras, hummus, pan Ezequiel y frutas. Trato de comer muy sano en mi casa. Cuando salgo a comer me dejo ir.

Placer culposo

El negrito Bimbo.

Después de la función

El único ritual que comparto con Diego Luna ahora que alternamos obra de teatro es que siempre nos tomamos un trago de mezcal después de la función.

Ojo de Tigre

ojo de tigre mezcal de luis gerardo méndez
Foto: Ana Lorenzana

La botella: Está inspirada en las anforitas de antaño y tendrá dos presentaciones: 750 y 200 ml.

El nombre: Ojo de Tigre remite a la piedra semipreciosa considerada un amuleto de buena suerte.

El contenido: Es un ensamble de espadín de Oaxaca con tobalá de Puebla, el cual es cultivado de manera sustentable. Este mezcal de 37% de alcohol combina amabilidad en boca y sabores profundos que generan un largo final.

Notas de cata: destacan las notas a caramelo y frutos secos que contrastan con la frescura herbal del tobalá.

Elaboración: Los magueyes seleccionados son cocidos en hornos cónicos de piedra a cielo abierto, fermentados de forma natural en tinas de encino y destilados en alambiques de cobre.