Nuestra experiencia en el Valle de Guadalupe comenzó con una maravillosa estancia en Casa Olivea, que se convirtió en el punto de partida ideal para recorrer la región.
Estos bizcochos de fresa, ligeros y esponjosos, con capas de nata montada con infusión de crema de limón y fresas maceradas, son un postre fresco prácticamente perfecto.