¿Por qué nos hace tan felices una caja de chocolates?

“Mi mamá me dijo: la vida es una caja de chocolates, nunca sabes qué te va a tocar” - Forrest Gump
caja de chocolates

Para hablar de la caja de chocolates como la conocemos ahora, es necesario contar un poco del origen de todo. Según el escritor Harold McGee, los indígenas utilizaban el cacao para hacer una bebida espumosa, que los españoles llegados a México definían como “exótica”. El cacao se cultivaba en la península de Yucatán –y algunos lugares de Centroamérica– y se lo vendían a los aztecas, que lo tostaban y molían para convertirlo en su bebida ritual. Era tan importante que incluso se consideraba como moneda de cambio. Los españoles lo introdujeron en Europa en el siglo XVI y con ello vinieron una serie de cambios —agregaron leche, azúcar y algunas especias— que convirtieron al cacao en lo que ahora conocemos como chocolate. Durante el reinado de Luis XVI, el chocolate era considerado un producto de lujo y se servía durante las extravagantes fiestas de Versalles.

El holandés Conrad Van Houten fue uno de los pioneros del cacao en polvo y la prensa de manteca de cacao. Esto después se convirtió en los redondos y perfectos bombones que vemos hoy en las cajas de chocolate. En 1828 las brillosas mezclas de chocolate sólido ya se hacían presentes en las chocolaterías de Holanda e Inglaterra.

¿De dónde vienen las cajas?

Aunque no hay un registro oficial, la popularización y creación de las cajas de chocolate se le atribuyen a Richard Cadbury en Inglaterra, quien comenzó a venderlas en esta presentación para subir las ventas durante los festejos de San Valentín. Actualmente se venden alrededor más de 36 millones de cajas de chocolate en esta fecha.

¿Por qué son tan reconfortantes?

La física especializada en medicina, Katya Vázquez, explica que el chocolate en esas coloridas cajas –y en todas sus formas– nos hace sentir bien porque libera serotonina: la hormona de la felicidad. Si abrir una caja de chocolate te emociona, el sentimiento es real. Además, también hay mucho placer en descubrir las variantes de una caja: los hay de rellenos crujientes o untuosos con caramelo.

Nuestras cajas favoritas

Con estos cofres del tesoro nada puede salir mal, porque sea cual sea el chocolate que escojas, todos saben bien.

Tout Chocolat

La chocolatería mexicana tiene un sinfín de mezclas, pero la consentida es la de chocolate con caramelo y flor de sal.

Guylian

Los pequeños bombones chocolate de leche y chocolate blanco tienen forma de conchas de mar.

Baci Perugina

Dentro del papel azul metálico hay un pequeño papel con frases de personajes famosos y un bombón relleno de avellanas.

Para acompañar

1. Vinos tintos: Pruébalos con chocolate amargo o con frutos rojos, como cereza.  

2. Vinos espumosos: Resaltan las notas frutales y la textura untuosa de un chocolate.

3. Vinos dulces: Pruébalos para resaltar el dulzor del chocolate.

Arma tu propia caja

Hay millones de bombones de chocolate que puedes poner en una caja, pero uno de los más sencillos y de felicidad inmediata son las trufas. Aquí la receta.

  • Tiempo de preparación 20 minutos
  • Tiempo total de preparación 45 minutos

    Ingredientes

  • ½ taza de harina de trigo
  • ¼ de cocoa en polvo
  • ½ cucharadita de polvo para hornear
  • ½ taza de azúcar glass
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 huevo batido con un ½ cucharadita de crema para batir
  • Cocoa o azúcar glass al gusto para cubrir

    Pasos

  1. En un bowl grande mezcla la harina, la coco, el polvo para hornear y el azúcar.
  2. Incorpora la mantequilla con tus dedos. Se verá como grumos de arena.
  3. Incorpora el huevo batido con una pala de silicón, hasta que esté bien integrado. Deja reposar por 15 minutos en el refrigerador.
  4. Retira del refrigerador y dale forma en pequeñas bolitas uniformes.
  5. Cubre las bolitas con la cocoa y hornea por 10 minutos en una charola con papel encerado en un horno precalentado a 180°C.
  6. En un bowl coloca la cocoa para poner un extra.
  7. Deja enfriar y sirve en una caja de metal con papel de china.