El muslo debe ser el protagonista de tus platillos

Lo que hace especial al muslo, es que funciona para cualquier tipo de preparación en guiso
marinar de pollo

El pollo es un ingrediente muy versátil y siempre es mejor comprarlo entero. Si lo cortas adecuadamente, puedes usar la pechuga para asar, las piernas para freír, las alas para rostizar, el huacal para el caldo y los muslos para disfrutar con prácticamente todo. Así, se aprovecha todo y armas tus menús semanales.

El muslo es una pieza perfecta. Tiene la cantidad de carne precisa para una porción, el hueso para darle sabor y la cantidad de grasa exacta para complementar tus platillos. Lo que hace especial al muslo, es que funciona para cualquier tipo de preparación en guiso como los moles, verdolagas en salsa verde, en calabacitas y rotizados.

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El truco cuando se cocinan muslos es dejar que la piel se dore un poco antes de incorporar al guiso. Seamos honestos, la piel suave y amarilla se come más por costumbre que por gusto. Para que sea tu nueva obsesión, intenta sellar el pollo en un plancha o sartén (hasta que la piel esté dorada), por un par de minutos, antes de meter a tu guiso. La piel crunchy y lo suave de la carne es un buen juego de texturas.

Si los vas a hacer al horno para utilizarlos en una ensalada o acompañado de puré de papa, lo mejor es limpiarlo bien. Uno de los consejos sabios de mi mamá para cocinar pollo, es que con ayuda de con unas tijeras hay que recortar el exceso de grasa y piel que sale de muslo, luego limpiar y alisar muy bien por fuera. De esta manera la piel queda uniforme y al hornear o asar se cocina mejor y no tendrás partes más oscuras o con quemaduras.