El huacal: la mejor parte del pollo para el caldo

Además del huacal y las verduras, es muy importante que le pongas algunas hierbas como el laurel o el perejil ya que ayudan a aromatizar tu caldo.

El secreto detrás de un buen caldo de pollo es una triada: sazón, verduras —como el apio, la zanahoria, la cebolla— y piezas de pollo con poca carne, que suelen ser descartadas para otros usos, como el huacal, los huesos y los retazos.

El huacal es la espaldilla de un ave, en este caso del pollo, unida por el esternón. Es el primer elemento que debe ir a la olla para que todos los sabores del hueso se concentren y se complementen con las verduras.

Además de estos elementos es muy importante añadir algunas hierbas como el laurel, el perejil, el tomillo o el romero, ya que ayudan a aromatizar el caldo.

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También recuerda que debes “limpiar” constantemente cualquier caldo que pongas sobre la estufa. Hazlo con un colador para quitar la espuma grisácea que se forma en la superficie. Es súper importante que limpies el caldo muchas veces; no debe quedar rastro de espuma.

Cuando el sabor esté concentrado retira el huacal y cualquier otro hueso (como las alas o las piernas) y limpia de nuevo el caldo, sazona con un poco de sal de ser necesario, deja que de un último hervor y sirve.

Una vez que esté frío, puedes congelar el caldo sobrante, de preferencia sin las verduras. Dura aproximadamente un 3 semanas bien sellado y lo puedes usar para preparar pastas, sopas, moles y salsas.