Existen varias teorías alrededor de por qué la comida chatarra es tan adictiva, pero la verdadera razón es que simplemente está diseñada para serlo.

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Según un ex-comisionado de la FDA (Food and Drug Administration), la combinación de grasa, azúcar y sal -más otros aditamentos químicos- provocan una reacción adictiva en tu cerebro, haciéndote comer más y más.

Eso lo hacen para crear el bliss point, lo cual significa que cuando comes ciertos productos, éstos te provocan la sensación de comer más aunque ya no tengas hambre.

Por ejemplo, muchas cadenas importantes de café a nivel mundial usan este tipo de “trucos” para que estimular tu apetito, lo mismo pasa con salsas de tomate o catsup de marcas muy comerciales.

Así que por más que te guste mucho algún otro tipo de producto no modificado, jamás creará esta reacción en ti y no será suficiente para que lo sigas comiendo. Por otro lado, cuando son alimentos modificados, no importa que ya no tengas más hambre, simplemente estarás anclado a comerte la bolsa completa de papitas o galletas.

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Otro punto crucial en el “engaño” de estos productos es que aunque la etiqueta diga bajo en sodio, eso no es cierto, lo que pasa es que se baja la cantidad de sal y se sustituye por ingredientes que seguramente no son más sanos que la sal misma.