Los 5 errores más comunes al cocinar salmón

El salmón es uno de los pescados más populares en los platillos de Estados Unidos. Sin embargo, para aquellos que son nuevos en cocinar salmón en casa, hay algunos pequeños errores que, cuando se cometen, pueden convertir una buena y perfecta porción de pescado en algo que tal vez ni siquiera quieras darle a tu gato. Aquí están cinco errores comunes que todos cometemos cuando cocinamos salmón en casa y cómo evitarlos.

No quitar las espinas.

Verdad: la mayoría de los filetes de salmón tienen espinas. También es verdad: si compras el salmón con un pescadero, él removerá las espinas por ti. Otra cosa que también es verdad: si no le pides al pescadero que quite las espinas por ti, o no consigues el salmón con un pescadero, puedes remover las espinas tú mismo usando unas pinzas. Puede parecer un cambio pequeño, pero es muy desagradable tragarse las espinas. Tómate algunos minutos extra durante la preparación para asegurarte de que tu salmón está libre de espinas. Puedes agradecernos después.

Maltratar la piel.

A nadie le gusta la piel de salmón blanda y húmeda, que es lo que ocurre regularmente horneas o fríes mal el salmón. Pero la piel del salmón bien preparada no sólo es deliciosa, también protege la carne del pescado y la mantiene húmeda. Para lograr esa piel tan deliciosa, asegúrate de cocinar tu salmón con la piel hacia abajo en la estufa a fuego medio o medio alto. También, asegúrate de que el pescado esté seco y a temperatura ambiente antes de ponerlo en el sartén, ambas cosas ayudarán a que la piel quede súper crujiente.

Usar el sartén equivocado.

El segundo elemento para conseguir que el salmón (y la piel) estén propiamente cocinados, es usar el sartén correcto. La piel de pescado tiende a pegarse, así que tal vez quieras optar por un sartén antiadherente, en lugar de uno de hierro fundido. Para cocineros más experimentados, el acero inoxidable también puede funcionar, pero los antiadherentes son infalibles y la mejor manera de asegurarte de que no termines con la mitad de la piel pegada al sartén cuando el pescado esté listo.

Cocinar demasiado tu pescado.

Honestamente, el salmón sobre cocido es lo peor, y desafortunadamente ocurre más seguido de lo que quisiéramos admitir. Por lo general, esto es resultado de dejar el pescado en el horno o en el sartén por mucho tiempo. Pero no temas, existe una manera simple de asegurarse de que tu salmón salga perfecto todo el tiempo.

Empieza por cocinar el pescado con la piel hacia abajo en tu estufa a fuego medio o medio alto hasta que la piel quede crujiente (de cinco a siete minutos). Una vez que logres lo anterior, baja la flama al mínimo y voltea lentamente el pescado para que se termine de cocer del otro lado por unos segundos. Al cocinar el salmón con la piel hacia abajo la mayor parte del tiempo, tu filete permanecerá húmedo y tierno, ya que la mayoría del fuego directo se concentra en la parte más aislada del pescado, que incluye la piel y una capa protectora de grasa.

Recalentar el salmón sobrante.

¿Te sobró salmón de anoche? Que suerte tienes. Ahora, antes de que lo metas al microondas, por favor reconsidera. El salmón, al igual que muchos otros pescados, no responden bien el recalentado. Sin embargo, queda muy bien en ensaladas y sándwiches o directamente del contenedor una vez que esté a temperatura ambiente. Enserio, ¡no lo recalientes! Sólo disfruta el esfuerzo que hiciste la noche anterior para darle más sabor.