Khiva, el azul que permanece
Las murallas de Ichan Kala enmarcan el corazón histórico de Khiva, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1990. | Foto: Cortesía

Entre el desierto y las antiguas rutas caravaneras de Asia Central, Khiva conserva una de las atmósferas más fascinantes de Uzbekistán. Ahora, una nueva dirección de hospitalidad llega a sus puertas: Mercure Khiva, de Accor, recientemente abrió sus puertas junto a la ciudad amurallada de Ichan Kala, llevando al presente la historia, los sabores y las tradiciones de una de las ciudades más evocadoras de la Ruta de la Seda.

En Khiva, la arquitectura parece haber aprendido a dialogar con el desierto. El adobe adquiere tonalidades de miel bajo el sol, las cúpulas se recortan sobre un cielo de azul intenso y los mosaicos turquesa introducen destellos de color entre las fachadas de tierra. A ciertas horas, cuando la luz comienza a descender, la ciudad adquiere una belleza casi irreal.

Durante siglos, Khiva ocupó un lugar privilegiado en las rutas que atravesaban Asia Central. Situada en el territorio histórico de Corasmia, la ciudad se convirtió en un punto de encuentro para comerciantes, artesanos, viajeros y caravanas que cruzaban el desierto rumbo a Persia y otros territorios de Oriente.



Khiva, el azul que permanece
Mercure Khiva incorpora referencias a la arquitectura y las tradiciones de Uzbekistán en una propuesta contemporánea de hospitalidad. | Foto: Cortesía

El corazón de aquella historia permanece en Ichan Kala, la ciudad interior rodeada por grandes murallas de ladrillo. La UNESCO la reconoce como Patrimonio Mundial desde 1990. En sus 26 hectáreas se concentran mezquitas, madrasas, mausoleos, antiguos mercados y viviendas que forman un conjunto urbano de extraordinaria riqueza.

Caminar por sus calles es descubrir una sucesión de perspectivas: el azul profundo de Kalta Minor, las columnas de madera de la mezquita Juma, la monumentalidad de Kunya Ark, las puertas ornamentadas y los patios interiores donde todavía se percibe la vida cotidiana de Khiva.

Mercure Khiva está situado prácticamente a las puertas de Ichan Kala. Su concepto parte de la historia de la Ruta de la Seda y de las tradiciones de Uzbekistán, incorporando esa identidad local a una propuesta contemporánea.

La elección de Khiva resulta especialmente significativa para Mercure. La personalidad de la marca se construye precisamente alrededor de la idea de descubrir un destino a través de su cultura, gastronomía, arquitectura y las historias de su gente. Accor define actualmente Mercure como una colección en la que cada hotel busca expresar un auténtico sense of place, con diseño inspirado en el entorno, gastronomía local y conexiones con la comunidad. Esta filosofía encuentra en Khiva un escenario extraordinario.

Khiva, el azul que permanece
El hotel incorpora espacios de descanso inspirados en las tradiciones locales de bienestar. | Foto: Cortesía

El hotel cuenta con piscina cubierta, hammam y spa, e incorpora tradiciones locales de bienestar. Después de una jornada recorriendo las murallas, minaretes y madrasas de Ichan Kala, el regreso al hotel adquiere así otro ritmo: agua, vapor, descanso y una aproximación contemporánea a antiguos rituales de bienestar uzbekos.

La llegada de Mercure a Khiva también forma parte de una historia mucho más amplia.

Accor nació en Francia en 1967, cuando Paul Dubrule y Gérard Pélisson inauguraron el primer Novotel en Lille. Ocho años después, en 1975, Accor adquirió la marca Mercure, incorporándola a un grupo que desde entonces ha construido una de las mayores plataformas internacionales de hospitalidad.

Dentro de ese universo, Mercure ocupa un lugar particular: su esencia está en ofrecer una hospitalidad internacional que conserve el carácter del destino. Accor habla de diseño inspirado en la historia, las personas, la arquitectura y el estilo de vida de cada lugar; de una gastronomía que permite descubrir el territorio a través de sus sabores, y de equipos que actúan como anfitriones capaces de revelar cafés, mercados, tradiciones y rincones que forman parte de la vida local.

Mercure llega a una ciudad cuya identidad se ha construido durante siglos y cuya arquitectura permanece como testimonio de una de las grandes rutas culturales y comerciales de la historia. El hotel se convierte así en un punto de encuentro entre dos formas de hospitalidad: la tradición de recibir al viajero después de un largo camino y la visión contemporánea de Accor.

Khiva pertenece al pasado y, al mismo tiempo, continúa escribiendo su propia historia. Entre sus murallas permanecen el azul de sus mosaicos, el dorado del adobe y el eco de antiguas caravanas.

Khiva, el azul que permanece
Ichan Kala, la ciudad interior de Khiva, concentra siglos de historia, arquitectura y tradiciones de Asia Central. | Foto: Cortesía

Mercure Khiva

Mevaston Mahalla, Khorrotlar Street, 220900, Khiva, Xorazm Region, Uzbekistán.

@mercurekhiva

Sigue a la autora: @debybeard

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