Bruce James: la búsqueda de la perfecta armonía
Bruce James en Bovine Brasserie con una pieza del artista brasileño Rodolpho Parigi de fondo. | Foto: Juan Pablo Espinosa

No es casualidad que el multipremiado Hotel Matilda, en San Miguel de Allende, se haya inaugurado un 20 de noviembre de 2010, cuando se celebraba el centenario del inicio de la Revolución Mexicana.

Sin duda, Matilda, y su entonces fundador —aunque en ese momento fungía como director y no como socio, como es hoy en día—, Bruce James, llegaron a “revolucionar” el concepto de hospedaje de lujo y sofisticación en México.

Entrar a este hotel es, en sí mismo, un viaje multisensorial que transporta al viajero hacia la impresión de estar hospedado en una galería de arte, con acceso a una de las mejores gastronomías del país.



“Soy un apasionado de la hospitalidad, y durante mi vida al frente de hoteles he aprendido que no basta con tener instalaciones de lujo, un gran interiorismo y diseño o un buen servicio, sino que lo importante es cuidar los detalles, hasta el más mínimo. Por ello me apasiona, porque tanto en mi vida personal como en la profesional, me encanta ser un gran anfitrión y transmitir mi pasión por la calidez y la atención: hacer sentir única a cada persona que viene a visitarme a mí o a hospedarse a Matilda”, afirma Bruce, mientras compartimos el aroma y sabor de un café recién hecho, en una de las muchas salas de estar que tiene Matilda.

Bruce James: la búsqueda de la perfecta armonía
Bruce James, socio y director de Hotel Matilda, ha hecho del arte, la gastronomía y la atención al detalle los pilares de una propuesta de hospitalidad única en San Miguel de Allende. | Foto: Juan Pablo Espinosa

Hoy por hoy, Matilda se ha convertido en el hotel más premiado de México y en gran medida se debe a la visión de Bruce James, quien es socio desde hace diez años. Él tiene un carácter sensible, alegre, juguetón. Una mirada eterna de niño asombrado, predispuesto a la belleza. Esto lo transmite en cada obra de arte que hay aquí, perfectamente seleccionada y acomodada. Y también en los detalles de los restaurantes que pertenecen al grupo: Moxi y Müi dentro de Matilda, Bovine Brasserie, en el centro de San Miguel, y Café Aldama 56, a un costado del hotel.

Bruce nació en Toronto, es hijo de Beulah y Ray James (su voz cambia a tono de emoción cuando habla de ellos). Estudió Ciencias Políticas y Leyes, como en un inicio quería su padre, pero pronto se dio cuenta que su camino y sensibilidad no iban por ahí.

“Mi madre, desde muy niño, me llevaba al ballet, a los museos, a galerías, a la ópera. Eso me transmitió una sensibilidad especial y sembró la semilla de mi amor por el arte y de ser coleccionista. Mis padres compraban algunas piezas de arte abstracto neozelandés y empezaron a poblar la casa con ellas. Al principio, cuando empecé a trabajar, compraba copias de los grandes artistas. Fue hasta los 23 años cuando compré mi primera pieza original, una escultura que aún conservo y tengo en casa. De ahí no he parado, y eso ha sido clave en mi relación con la hotelería”.

Su historia en la hospitalidad de México es larga, pasando por las más grandes cadenas hoteleras del país a donde llegó desde 1993 al Camino Real de Cancún, movido por su amor por la arquitectura de Luis Barragán y Ricardo Legorreta. Después lo buscaron para remodelar el hotel Fiesta Americana de Los Cabos; posteriormente se fue a Grupo Habita, con Moisés y Rafael Micha, y ahí entendió la importancia del arte y el diseño en la hospitalidad y el servicio.

Sin embargo, fue hasta que lo contrataron como director de Hacienda San Antonio y Cuixmala en Colima, que entendió el verdadero concepto de Beyond the Luxury y comprendió que la hospitalidad es transmitir pasión y sensaciones, para provocar emociones en el huésped, donde se cuida hasta el más mínimo detalle con un servicio personalizado y se acompaña de belleza. Ahí entra el arte.

“En todos los hoteles por los que pasé, además de la operación, me dejaron a cargo también de las remodelaciones y ambientaciones. Cuando llegué a Matilda, “Spook”, dueño de este lugar y gran amigo, quien me contrató, me dio la confianza de escoger el arte que habría aquí y que también incluiría algunas de sus propias piezas, pues también es un gran coleccionista. Siempre imaginé este lugar como un sitio contemporáneo, que estuviera inmerso en la belleza colonial de la ciudad.

Bruce James: la búsqueda de la perfecta armonía
Detalles del interiorismo de la biblioteca del Hotel Matilda. | Foto: Juan Pablo Espinosa

La relevancia del arte en Matilda

Diego Rivera, Javier Marín, Betsabeé Romero, Angelo Musco, Daniela Edburg, Spencer Tunick, Bosco Sodi, Damián Ortega, Vanessa Negret, Nan Goldin, Rodolpho Parigi, Beau Dunn o murales de Claudio Limón, son algunos de los artistas que inundan los espacios, paredes, salas, estancias y habitaciones de este hotel. Y no es fortuito, tanto Bruce James como su socio Spook, son grandes coleccionistas, y saben el poder del arte para crear espacios, emociones y ambientes únicos.

“Siempre me gustó ser original. Mis padres abonaron mucho en ello. Siempre me sentí diferente, con una sensibilidad distinta al resto y encontré en la hospitalidad un lugar ideal para transmitir mi pasión por el arte contemporáneo, que tiene una visión única y original del mundo y al mismo tiempo mueve emociones, pasiones e ideas en la gente”, afirma Bruce en una postura relajada desde un sillón rodeado de arte, mientras voltea para apreciar y perderse en algunas de las piezas.

Y es que, en Matilda, hay arte hasta en el gimnasio; lo que crea, no sólo un ambiente de sofisticación, sino un espacio que favorece el intercambio, la reflexión y el disfrute absoluto, ya sea en contemplación personal o compartiendo con otros.

Compartir la mesa y orquestar: la importancia de la gastronomía

Bruce sabe que la mesa y los espacios compartidos son lugares ideales para detonar experiencias únicas. Por ello, la gastronomía juega un papel fundamental para él y para sus lugares.

“Cuando abrimos Matilda, de inmediato captamos la atención de huéspedes norteamericanos. Sin embargo, queríamos ir también por el viajero de lujo mexicano. Así fue como invité en un inicio al chef Enrique Olvera a hacerse cargo de Moxi, el restaurante del hotel. Y fue con él que empezamos a organizar festivales gastronómicos e invitaciones a los chefs más reconocidos del país a venir a cocinar a San Miguel”, recuerda con apetito Bruce.

Guillermo González Beristáin, “Lalo” García, Pancho Ibáñez, Alex Ruiz, Martha Ortiz, Jorge Vallejo, y muchos más, fueron algunos de los chefs que llegaron a los fogones de Matilda y de San Miguel, invitados por Enrique, para cocinar y darle un papel preponderante a la gastronomía como parte de la hospitalidad.

Bruce James: la búsqueda de la perfecta armonía
El restaurante Moxi tiene el techo intervenido por el artista Claudio Limón, y presume una pieza de Eugenia Martínez. | Foto: Juan Pablo Espinosa

“Aún recuerdo el primer MAG (Mercado de Arte y Gastronomía) que organizamos en el parque Juárez de San Miguel: esa teatralidad, el orquestar comida, bebida, arte, con un escenario así, es lo que me apasiona. Crear experiencias únicas que nunca se habían generado y ver el disfrute e intercambio que provoca en las personas que lo visitaron, es lo que más me emociona de mi trabajo”, me dice Bruce con una sonrisa satisfecha y una luz de emoción en los ojos.

Y así sigue en Moxi, Müi, Café Aldama y Bovine, que hoy en día están a cargo del chef Vicente Torres, uno de los más grandes e innovadores cocineros en nuestro país, para seguir dotando ese sello único.

En resumen: la armonía

Bruce siempre ha buscado la armonía, el balance, el equilibrio. Todo ello lo ha encontrado en el arte, la gastronomía y la hospitalidad. Ser un gran anfitrión y orquestar cada detalle. Definitivamente lo ha logrado en Matilda.

“Desde joven quise vivir el sueño que me enseñaron mis padres y lograr equilibrio y armonía en mi vida, transmitiendo pasión y emoción siendo un gran anfitrión y compartiendo el gusto por dar a otros. Creo que esa pasión es la que ha hecho que Matilda sea el hotel más premiado de México. Pero viene de una pasión compartida y de seguir el ejemplo de mis padres y su capacidad para dar, más que recibir”, cierra Bruce con una pose de total relajación en el sillón donde hacemos la entrevista.

Un final feliz, pues, mientras escribo estas líneas, recibo de Bruce la noticia de que han sido seleccionados por la Guía Michelin como un Michelin Guide Hotel Selection 2024*… vaya broche de oro para cerrar. 

* Al día de hoy, Hotel Matilda posee una Llave Michelin, reconocimiento otorgado por la misma guía. 

Bruce James: la búsqueda de la perfecta armonía
Apasionado por el arte y la hospitalidad, Bruce James ha contribuido a construir la identidad de Hotel Matilda, donde cada espacio busca provocar emociones y crear experiencias memorables. | Foto: Juan Pablo Espinosa

Hotel Matilda

Aldama 53, Zona Centro, San Miguel de Allende, Gto.

@hotelmatilda

Sigue al autor: @amilcaracol 

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