
Ubicado en la Roma Norte, el proyecto encabezado por el chef Max Righi propone una cocina francesa contemporánea que reivindica la técnica clásica, el servicio impecable y el lujo de disfrutar sin prisas.
Inaugurado el pasado 30 de abril en Oaxaca 80, el restaurante nace con una filosofía clara: crear un espacio donde el tiempo parezca detenerse. “Los restaurantes son como burbujas. Cuando todo está bien —la luz, la temperatura, la música y el servicio— te encapsulas en ese momento y simplemente quieres quedarte”, explica Righi.
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La trayectoria del chef respalda esa visión. Originario de Ciudad de México, pasó casi una década formándose en algunas de las cocinas más influyentes del mundo. Trabajó junto a Massimo Bottura en Osteria Francescana, pasó por Eleven Madison Park, Per Se y Estela en Nueva York, cocinó en Pujol, y Tegui, en Buenos Aires, y también vivió una etapa en Sudáfrica antes de regresar a México cuando un socio le propuso desarrollar este proyecto en la Roma.

Precisamente fue su paso por Nueva York el que reforzó una idea que hoy define La Belle Époque. “Cada vez las mesas son más pequeñas y toda gira alrededor de la rotación. Yo quería lo contrario”. Por eso, mientras muchas plataformas sugieren reservar una mesa para dos durante apenas 90 minutos, él bloquea hasta cuatro horas los fines de semana. La sobremesa, asegura, también forma parte de la experiencia gastronómica.
La cocina refleja la misma filosofía. Formado en el Culinary Institute of America, Righi eligió profundizar primero en la técnica francesa antes que en la cocina de vanguardia. “No puedes innovar si antes no dominas los fundamentos”, afirma. Esa búsqueda lo llevó a recorrer pequeñas regiones de Francia para recuperar recetas tradicionales y reinterpretarlas con sensibilidad contemporánea.
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Entre los platos imprescindibles destacan la Sopa de Cebolla, elaborada siguiendo la tradición; el delicado Macaron de foie gras; el ya célebre Filete Wellington, convertido en uno de los favoritos de la casa, y una clásica Tarte Tatin que pone el broche final a una experiencia donde la elegancia nunca resulta forzada.
Referencias europeas como Trimbach Gewurztraminer de Alsace aumentan la magia del menú.
Más que un restaurante francés, La Belle Époque busca convertirse en un refugio urbano para quienes todavía creen que una buena comida merece tiempo, conversación y atención a cada detalle.

La Belle Époque
Oaxaca 80, Roma Norte, Ciudad de México.
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