
Hay hoteles donde la gastronomía acompaña la estancia y otros en los que acaba convirtiéndose en el verdadero motivo del viaje. El Majestic Hotel & Spa Barcelona pertenece desde hace tiempo a esta segunda categoría y acaba de abrir una nueva etapa culinaria con David Romero al frente de toda su propuesta gastronómica. Su nombramiento marca el inicio de un proyecto que mira al futuro sin perder de vista la esencia que ha convertido al histórico hotel del Passeig de Gràcia en uno de los grandes referentes gastronómicos de Barcelona.
El lujoso hotel Majestic rinde culto a Vega Sicilia
Después de más de una década creciendo profesionalmente dentro del hotel, Romero toma el relevo de la asesoría gastronómica de Nandu Jubany y asume la dirección de unos fogones que forman parte de la identidad de uno de los grandes iconos de la hotelería barcelonesa. Un reto que afronta con una filosofía clara: dejar que el producto sea siempre el protagonista.
Criado entre los fogones del restaurante familiar y profundamente ligado a la tradición culinaria catalana, el chef ha construido una cocina donde la técnica está al servicio del ingrediente y no al revés. Su propuesta huye del exceso para reivindicar el sabor, la temporalidad y el respeto por la materia prima, una manera de cocinar que encaja de forma natural con la personalidad del Majestic.

El mejor reflejo de esa filosofía es SOLC, el restaurante del hotel, recomendado por la Guía Michelin desde 2024. Su carta mira al territorio con una cocina de mercado que evoluciona al ritmo de las estaciones y de los productores locales. Buena parte de las verduras proceden del huerto que el propio hotel cultiva en Argentona, mientras pescados, carnes y hortalizas llegan cada día de proveedores de proximidad, reforzando una apuesta por el producto que define la personalidad de la casa.
Pero la responsabilidad de Romero va mucho más allá de SOLC. A partir de ahora dirigirá toda la oferta gastronómica del Majestic, coordinando un equipo de cuarenta cocineros dentro de un área de Food & Beverage formada por cerca de un centenar de profesionales. El objetivo no es reinventar el hotel, sino dar coherencia a una propuesta culinaria que acompaña al huésped desde el desayuno hasta la última copa del día.
Y es precisamente esa amplitud de experiencias la que ha convertido al Majestic en uno de los grandes destinos gastronómicos de Barcelona. Su Majestic Breakfast Experience, reconocido entre los mejores desayunos hoteleros de Europa, sigue siendo uno de los grandes reclamos tanto para huéspedes como para clientes locales. A ello se suma el Majestic Brunch Experience, convertido en una de las citas gastronómicas más apetecibles de los domingos en la ciudad.

La experiencia continúa con el menú degustación de SOLC, un recorrido por la despensa catalana desde una mirada contemporánea, y con el menú gourmet, pensado para quienes buscan una cocina de alto nivel en pleno centro de Barcelona. Durante los meses de invierno, la tradicional escudella también encuentra su espacio en una propuesta que reivindica algunos de los grandes clásicos del recetario catalán.
Cuando llega el buen tiempo, el protagonismo se traslada a La Dolce Vitae, la icónica terraza situada sobre el Passeig de Gràcia. Este año inaugura una nueva etapa con una imagen renovada, inspirada en la elegancia mediterránea, y una carta concebida por David Romero para compartir alrededor del producto de temporada. Platos como el tartar de atún rojo Balfegó, las croquetas de gamba de Palamós, el trío de ceviches o la lubina del Mediterráneo reflejan una cocina fresca y desenfadada que mantiene el mismo compromiso con el producto local y el recetario mediterráneo que define el conjunto del proyecto gastronómico del hotel.
La renovación de la terraza incorpora además un nuevo componente cultural. Coincidiendo con el Año Gaudí, el hotel estrenará “Gaudí desde las alturas”, una serie de visitas guiadas que permitirán descubrir la obra del arquitecto desde uno de los miradores más privilegiados de Barcelona. Una iniciativa que suma patrimonio, gastronomía y paisaje urbano en una experiencia poco habitual incluso para quienes conocen bien la ciudad.

Más allá de los fogones, el proyecto gastronómico del Majestic mantiene un firme compromiso con el producto de proximidad y la sostenibilidad. El vínculo con pequeños productores, el cultivo de parte de las verduras en su propio huerto y la apuesta por ingredientes de temporada forman parte de una filosofía que busca preservar el sabor de cada materia prima sin renunciar a una cocina contemporánea.
Con este nombramiento, el Majestic Hotel & Spa Barcelona no cambia de rumbo: consolida una forma de entender la gastronomía que lleva más de un siglo acompañando la historia del hotel. La diferencia es que, a partir de ahora, esa identidad culinaria se proyecta también hacia nuevos espacios y experiencias, desde SOLC hasta La Dolce Vitae, bajo la dirección de un chef que conoce la casa desde dentro y que aspira a seguir situando al Majestic entre los grandes destinos gastronómicos de Barcelona.
Cuatro experiencias gastronómicas que no te puedes perder en el Majestic
SOLC. El restaurante del hotel y el mejor escaparate de la cocina de David Romero, donde el producto de temporada y la despensa catalana marcan el ritmo de la carta.
Majestic Breakfast Experience. Mucho más que un desayuno de hotel. Una propuesta basada en productos de proximidad y sabores mediterráneos que se ha convertido en uno de los grandes emblemas del establecimiento.
Majestic Brunch Experience. Una de las citas gastronómicas más apetecibles de los domingos en Barcelona, ideal para disfrutar sin prisas de una cuidada selección de platos dulces y salados.
La Dolce Vitae. La icónica terraza del Majestic, ahora renovada con una nueva propuesta gastronómica firmada por David Romero y una experiencia cultural dedicada a Gaudí, desde donde contemplar algunos de los grandes iconos del skyline barcelonés mientras cae el sol.
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