
Hay bebidas que construyen culturas enteras, y el té pertenece a esta categoría. Presente en ceremonias japonesas, rituales espirituales chinos, salones victorianos y fenómenos contemporáneos como el matcha latte o el bubble tea, esta infusión milenaria se ha convertido en una de las bebidas más consumidas del mundo después del agua.
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Cada 21 de mayo se celebra el Día Internacional del Té, una conmemoración proclamada oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas en 2019 con el objetivo de reconocer la relevancia económica, cultural y social de la industria del té, así como promover su producción y consumo sostenibles. La fecha también busca visibilizar el papel que millones de pequeños productores desempeñan dentro de esta cadena global.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el té sustenta a más de 13 millones de personas alrededor del mundo y representa una fuente clave de ingresos para millones de familias en países productores como China, India, Kenia o Sri Lanka.
Aunque sus orígenes se remontan a más de cinco mil años, la leyenda más popular sitúa el descubrimiento del té en China, cuando algunas hojas de camelia cayeron accidentalmente en agua caliente que hervía para el emperador Shen Nong. Con el tiempo, la bebida viajó a Japón, Medio Oriente y Europa, transformándose en símbolo de hospitalidad, sofisticación y ritual.
En Reino Unido, por ejemplo, el afternoon tea se convirtió en un emblema de la aristocracia británica durante el siglo XIX, mientras que en Japón la ceremonia del té evolucionó hasta convertirse en una práctica profundamente ligada a la contemplación, la estética y el zen.
El té también ha dejado huella en la cultura pop. Desde las eternas meriendas del Sombrero Loco en Alicia en el País de las Maravillas, hasta las sofisticadas escenas de té en series como Bridgerton o Downton Abbey, la bebida aparece constantemente asociada con intimidad, conversación y ritual social.

Más recientemente, el auge global del matcha, los tea cocktails y el bubble tea ha acercado la cultura del té a nuevas generaciones. De hecho, la FAO señala que el consumo mundial de té per cápita ha aumentado de forma sostenida durante la última década.
Y aunque el café domina buena parte de la conversación gastronómica contemporánea, la cultura del té vive un momento particularmente interesante en la Ciudad de México, donde han surgido espacios que combinan tradición, mixología, repostería y una nueva sensibilidad estética alrededor de esta bebida.
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Cinco casas de té para celebrar el Día Internacional del Té en la CDMX
La cultura del té también encontró un espacio propio en la Ciudad de México. Entre salones inspirados en las tradicionales tea houses europeas, proyectos contemporáneos enfocados en blends premium y jardines pensados para hacer una pausa en medio de la ciudad, estos espacios demuestran cómo esta bebida milenaria continúa reinventándose y conquistando nuevas generaciones de consumidores:
Casa Tassel
Ubicada en la Roma Norte, esta casa de té se ha convertido en uno de los espacios más reconocidos para quienes buscan explorar infusiones, tés clásicos y mezclas contemporáneas en un entorno relajado y elegante. Además de contar con una amplia carta de bebidas, también ofrecen alimentos, postres y experiencias de maridaje.
La Esquina del Té
Uno de los proyectos pioneros en la difusión de la cultura del té en la Ciudad de México. Su propuesta combina una extensa selección de tés e infusiones con un menú de inspiración internacional y un ambiente cálido en plena Condesa. También realizan talleres y experiencias relacionadas con el mundo del té.
Anthea Boutique de Té
Este proyecto se ha enfocado en acercar el universo del té premium a consumidores contemporáneos a través de mezclas especializadas, asesoría personalizada y una curaduría de productos que pone énfasis en origen y calidad. Su propuesta conecta tradición y sofisticación contemporánea.
Caravanserai
Con una estética inspirada en las antiguas rutas comerciales de Oriente, Caravanserai es uno de los espacios más emblemáticos de la Roma Norte para descubrir tés de distintas regiones del mundo. Su carta incluye desde blends especiados hasta opciones herbales, además de repostería y alimentos ligeros.
Aloisia Jardín de Té
Más cercano a la idea de refugio urbano, este jardín de té apuesta por una experiencia pausada y sensorial donde las infusiones conviven con naturaleza, panadería y cocina ligera. Un espacio ideal para entender cómo la cultura del té también puede convertirse en experiencia estética y de hospitalidad.
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