A la mesa con Lalo Antón

Mucho antes de que las bodegas españolas hablaran de hospitalidad como estrategia de marca o de experiencia como lenguaje de lujo, la familia Antón ya entendía que un gran vino debía diseñarse desde la inspiración gastronómica y la emoción que ocurre cuando una botella acompaña una conversación memorable.

La historia de Lalo Antón se escribió desde Villabuena de Álava, uno de los pueblos más emblemáticos de Rioja Alavesa, donde su abuelo elaboraba vino en un paisaje parece dibujado por viñedos viejos que sobreviven entre colinas y piedra caliza.

Cuando falleció su abuelo, su padre, Gonzalo Antón, entró de lleno al mundo de la hostelería siendo apenas un adolescente. Décadas más tarde, aquella sensibilidad gastronómica terminaría por convertirse en el ADN de Izadi, la bodega fundada en 1987 que se convirtió en una referencia dentro de la nueva narrativa contemporánea del vino en la región.



La revolución gastronómica del vino español

Mientras España comenzaba a consolidarse como una potencia culinaria internacional, la familia Antón impulsó uno de los movimientos gastronómicos más influyentes del País Vasco. Entre finales de los años ochenta y 2008 organizaron el histórico Congreso de Cocina de Autor de Vitoria, una plataforma que acercó a cocineros españoles a las grandes figuras internacionales que redefinían la restauración.

Por aquellas jornadas desfilaron Alain Ducasse, Joël Robuchon, Ferran Adrià y gestores de proyectos tan importantes como Noma y Alinea que fungieron como catalizadores de una apertura cultural que terminaría moldeando la filosofía de la bodega. De acuerdo con Lalo, eso les abrió muchas puertas. Esa conexión entre vino y gastronomía sigue definiendo la identidad de Izadi. 

Además de su terruño y sus aportaciones al movimiento gastronómico en España, Izadi se asienta en la filosofía de sus valores. Lalo describe a su padre como un hombre hecho a sí mismo, sin estudios formales, pero profundamente intuitivo.

De estudiante de economía a referente del vino español

Aunque creció entre viñedos y vendimias, Lalo Antón no imaginaba dedicar su vida al vino.Estudió economía en Pamplona y durante esos años creó una escuela de cata para universitarios y profesores. Ahí descubrió que el vino también podía convertirse en lenguaje, educación y cultura.

Después viajó a Estados Unidos para formarse en viticultura y enología. Trabajó en bodegas californianas antes de regresar al proyecto familiar a comienzos de los años 2000, etapa que coincidiría con la expansión internacional de Izadi y la consolidación de Artevino Family Wineries.

Ese espacio terminó siendo la internacionalización y la expansión estratégica hacia otras denominaciones españolas como Ribera del Duero y Toro, donde el grupo desarrolló proyectos como Finca Villacreces, Bodegas Vetus y Orben.

Lalo a la mesa

En una conversación dirigida por Andrés Amor y maridada con platillos diseñados por Vero Musi , Lalo Antón comparte algunos de los momentos más importantes de su historia familiar, así como su visión sobre Rioja, las nuevas tendencias del vino, el auge de las varietales blancas, los vinos sin alcohol y la evolución estilística que atraviesa actualmente al vino español.

LALO ANTÒN I FOTO: NAYELI ESTRADA

¿Qué variedad de uva subestimada te gustaría reivindicar?

En Rioja ha habido una revolución muy interesante alrededor de las varietales blancas. Existen uvas plantadas en apenas cuatro hectáreas, como la maturana blanca o la rivadavia, considerada la variedad blanca más antigua de Rioja. La región está creciendo muchísimo en blancos mientras los tintos atraviesan un momento comercial más complejo. Actualmente, alrededor del 55 por ciento del vino que se consume en el mundo es blanco.

¿Vino sin alcohol o jugo de uva?

Para mí, jugo de uva. Preparando una cata a ciegas enfocada en varietales minoritarias españolas compramos, casi por accidente, algunos de los vinos sin alcohol más vendidos en España y nos sorprendió descubrir que eran los peores de la degustación. Técnicamente estaban muy desequilibrados. Había vinos con aromas y sabores que recordaban al queso, exceso de azúcar residual y muchos otros defectos.

¿Si pudieras eliminar una moda en el vino cuál sería?

El vino sin alcohol

¿Quién fue tu abuelo para ti y qué vino beberías con él?

Mi abuelo fue quien sembró la semilla para pertenecer al mundo del vino. Recuerdo con muchísimo cariño la primera vez que me pagó como a cualquier trabajador y me dio un billete de dos mil pesetas. Para mí fue algo emocionantísimo. También recuerdo cuando bajábamos a una especie de cueva y, en una taza con ribete morado, me daba a probar distintos vinos. Más allá del vino, fue la persona que me inculcó esta profesión y muchos valores. Era un hombre muy cariñoso, honesto y trabajador. Con él bebería El Regalo Tinto porque nace en el mismo pueblo donde nació él.

Cuéntame una historia en la que hayas desafiado las reglas

Mi padre es una persona profundamente trabajadora. Su hobby es trabajar, pero delegar nunca fue su mayor fortaleza. Me nombró director general del proyecto, aunque al mismo tiempo no me permitía desarrollar muchas de las ideas que yo tenía. Llegó un momento en el que decidí renunciar y estuve tres semanas fuera. Después me pidió que volviera

¿Cuál es el mejor consejo que le puedes dar a la siguiente generación?

Cuando tienes hijos, lo que verdaderamente quieres es que hagan lo que ellos quieran hacer. No imponerles nada. Darles herramientas, acompañarlos en su camino y explicarles que existe un proyecto familiar que podrían continuar si así lo desean, pero que nunca debe sentirse como una obligación.

¿Cuál es la decisión técnica más impopular que hoy sigues defendiendo?

Trabajamos muchísimo en equipo y constantemente nos vamos contaminando de ideas. No intento convencer a nadie de nada porque creo que todos nos nutrimos entre todos. Me gusta poner pequeñas semillas para que las ideas florezcan colectivamente, no imponerlas.

¿Qué parte de ti no se refleja a primera vista en tus vinos?

Quien me conoce sabe que soy una persona discreta. Intento que lo que se vea sea el trabajo de todos y no apropiarme individualmente de nada. Estéticamente buscamos hacer vinos elegantes, limpios y honestos.

¿Prefieres un vino técnicamente perfecto o un vino profundamente emocionante aunque imperfecto?

El segundo. Hace poco veía el documental de los Barolo Boys y hay una frase que se me quedó muy grabada: ‘Hay vinos que la primera vez que los pruebas quizá no te emocionan, pero cada vez que vuelves a ellos cambian, se abren y se expresan de una manera más interesante’. Esa idea me parece maravillosa.

¿Qué vino te ha hecho cambiar radicalmente de opinión en los últimos años?

Lo bonito del vino es que constantemente vas probando cosas nuevas, descubriendo regiones y desarrollando conocimiento. Hay zonas sobre las que antes era muy crítico y que me han hecho cambiar completamente de opinión.

¿Adepto al vino naranja?

Cuando se utilizan demasiado las pieles existe el riesgo de homogeneizar los vinos y eso es algo que no me interesa. Pero cuando ese trabajo se hace con sutileza y en pequeñas proporciones me parece muy interesante

¿Qué concepto sobre Rioja crees que el mundo todavía no entiende?

La diversidad. Rioja está formada por 65 mil hectáreas de viñedo con climas, suelos y paisajes extremadamente distintos entre sí. Ni siquiera nosotros mismos hemos terminado de comprender toda la diversidad de la región. Imagínate lo complejo que puede ser entenderla desde fuera. Para mí, por naturaleza, sigue siendo la mejor región vitivinícola de España y eso que nosotros tenemos proyectos en distintas zonas del país.

¿Qué error enológico te enseñó más que cualquier acierto?

Forzar la oxidación en los vinos blancos, elaborar en hormigón o cofermentar tintos con blancos. Son prácticas que ya existían desde hace mucho tiempo. Muchas veces creemos que estamos innovando cuando en realidad simplemente estamos regresando al origen

Las joyas de Lalo Antón

La visión de este proyecto familiar español idea atraviesa la cultura de Artevino Family Wineries, el grupo que actualmente integra a Izadi, Vetus, Finca Villacreces y Orben. La compañía mantiene una estructura familiar y una visión patrimonial de largo plazo. Aquí te dejamos algunas etiquetas de los proyectos liderados por Lalo para sumergirte en su historia.

VINO BODEGAS IZADI I FOTO: CORTESÍA

  • Alba de Vetus: un albariño salino, cítrico y muy vertical, marcado por notas de lima, durazno blanco y flores frescas. La acidez tensa y el perfil atlántico reflejan una lectura contemporánea de Rías Baixas. $560 en alcornoque.mx
  • Izadi El Regalo Blanco: profundo y elegante, combina textura cremosa con una tensión mineral muy precisa. Aparecen notas de pera madura, hierbas mediterráneas y madera perfectamente integrada. $1,485 en elpalaciodehierro.com
  • Izadi El Regalo tinto: uno de los tintos más emblemáticos de la casa. Tempranillo de gran profundidad aromática con frutos negros, especias dulces, grafito y una textura sedosa que privilegia la elegancia sobre la potencia. $1876 en mercadodevinos.mx
  • Finca Villacreces: un Ribera del Duero refinado y gastronómico, con capas de cereza negra, cacao y romero seco. El paso por boca es amplio pero pulido, con un final persistente y balsámico. $1,250 en vinoporemier.mx
  • Pruno: posiblemente uno de los vinos españoles con mejor relación calidad-precio de las últimas décadas. Expresivo, jugoso y accesible, con fruta negra madura, moka y taninos amables. $492 en bodegasalianza.com
  • Nebro: la etiqueta más ambiciosa de la casa en Ribera del Duero. Concentrado pero elegante, con notas de moras negras, incienso, cacao amargo y una estructura diseñada para larga guarda. $7,690 en alcornoque.mx
  • Celsus: el vino más exclusivo de Vetus. Complejo, oscuro y profundamente estructurado, con capas de ciruela negra, regaliz, especias y una textura densa pero sofisticada. $1605 en alcornoque.mx

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