Sanlúcar se bebe el verano

Hay veranos que se anuncian con carteles de conciertos, fiestas patronales o escapadas al mar. Y luego está el verano de Armando Guerra, que se anuncia con botellas, nombres propios, viajes de ida y vuelta entre territorios y esa forma tan suya de recordar que el vino, cuando se toma demasiado en serio, empieza a perder parte de su gracia. El nuevo Cartel de Fiestas Veraniegas 2026 de Er Guerrita no es una simple programación de catas: es una invitación a vivir Sanlúcar desde dentro, con una copa en la mano, una conversación cruzada y la sospecha de que cualquiera de esas citas puede acabar siendo uno de los grandes planes del verano.

Una taberna como destino

Sanlúcar tiene una manera particular de colocar las cosas en su sitio. La luz, el calor, el compás de la calle, el aire atlántico y esa mezcla de alegría y fondo que aparece en las ciudades que no necesitan explicarse demasiado. En esa Sanlúcar popular, tabernaria y profundamente vinatera, Armando Guerra ha construido algo más que una taberna. Ha levantado una especie de embajada emocional del vino: un lugar donde caben el Marco de Jerez, Champagne, Gredos, Rioja, Aragón, Ribera del Duero y cualquier botella que tenga una historia interesante que contar.

El cartel de este verano funciona precisamente así: como un mapa sentimental. No busca ordenar el vino por denominaciones, puntuaciones o solemnidades académicas. Lo ordena por afinidades, por amistades, por intuiciones y por ganas de pasarlo bien. Hay productores consagrados, proyectos emergentes, botellas casi míticas y duelos que parecen escritos después de una sobremesa larga.



De la trastienda al mito

El ciclo arranca el 21 de junio con el propio Armando presentando Vinos Según Cede, la bodega de trastienda de la casa. La escena resume el espíritu de todo el programa: venencia en mano, música, aperitivos de pie y conversación. Nada de rigidez. Nada de liturgia impostada. Aquí el vino se aprende como se han aprendido siempre las cosas importantes: escuchando, bebiendo, preguntando y dejando que la tarde haga su trabajo.

Después aparece Jorge Montelaguna, presentado bajo el título de JASP, como guiño a una juventud que llega con técnica, desparpajo y ganas de sacudir inercias. También está el Comando Granada. Duelo de titanes, quizá una de las citas más gamberras del cartel, con Julián Hermoso, alias Sorbito, y Jesús González, alias El Tano, propietarios o custodios de la famosa nevera de Doraemon. Borja Matoses hará de juez en una batalla donde, según el propio cartel, se decidirá quién sabe menos de vinos. La broma, como casi siempre en Er Guerrita, es bastante seria.

Un verano de territorios cruzados

El programa también trae nombres de mucho peso. Fernando Mora MW vuelve con Bodegas Frontonio y con la autoridad de quien ha contribuido a colocar la garnacha aragonesa en otro lugar. Alberto Orte propone una visita a El Aljibe, en Añina, una salida que saca la cata de la mesa y la lleva al paisaje, allí donde el Marco se entiende mejor: en la viña, sobre la albariza, con el campo delante.

Hay también una Sanlúcar más nueva, más libre, representada por Juan Jurado y Agrícola Calcárea, con vinos nacidos en Miraflores y atravesados por una mirada internacional. Y una Rioja con menos corsé, la de Richi Arambarri y Vintae, que reivindica el placer de acercar el vino al consumidor sin rebajarlo ni disfrazarlo.

En el tramo más exclusivo aparece Selosse según Melendo, una de esas catas que suenan casi a contraseña: colección de parcelas, extras y solo doce plazas. Al día siguiente, el diálogo Champagne – Sanlúcar propone algo todavía más sugerente: cinco champagnes frente a cinco vinos sanluqueños. No para decidir quién gana, sino para comprobar qué ocurre cuando dos territorios de enorme personalidad se miran de frente. El cartel lo dice mejor: solo ganará la fiesta.

La programación sigue con Chuchi SotoManrique, en un viaje de ida y vuelta entre Sanlúcar y Gredos, entre la albariza y el granito, entre la listán y la garnacha. Más adelante, Vivaltus aporta una Ribera del Duero de inspiración bordelesa, fina y ambiciosa, con César Martínez y la sombra elegante de Jean-Claude Berrouet. Y cuando el verano empiece a despedirse, llegará Wine War, una fiesta de cierre concebida como apertura de botellas sin demasiadas excusas, brindis por lo vivido y promesa de volver en 2027.

El vino como excusa para quedarse

Lo mejor de este cartel es que no parece pensado para impresionar, aunque impresione. Parece pensado para reunir. Para juntar a gente que sabe mucho con gente que simplemente quiere beber mejor. Para demostrar que una cata puede ser una clase, sí, pero también una escena, una visita, una fiesta, una conversación o una excusa perfecta para viajar a Sanlúcar.

Por eso cualquiera de estas actividades funciona como un planazo. Para el aficionado, porque hay nombres, vinos y territorios de primer nivel. Para el curioso, porque no hace falta llegar con manual de instrucciones. Para el viajero, porque Sanlúcar siempre mejora cuando se la mira desde una barra. Y para quien entienda que el vino no se agota en la copa, porque aquí lo importante no es solo lo que se bebe, sino todo lo que sucede alrededor.

Armando Guerra ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: convertir una programación de catas en una pequeña novela de verano. Con capítulos de albariza, Champagne, garnacha, Rioja, Ribera, amistad, humor y alguna botella difícil de olvidar. En tiempos de experiencias prefabricadas, Er Guerrita propone algo mucho más raro: un verano con alma, con vino y con barra.

Información práctica

Las reservas para el Cartel de Fiestas Veraniegas 2026 de Er Guerrita pueden realizarse a través de www.clubcontubernio.com y en el correo [email protected]. Las plazas son limitadas y estarán disponibles desde el 25 de mayo de 2026.

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