Salazar renueva su propuesta con la llegada de Ricardo Galván 
Chef Ricardo Galván | Retrato: Roberto Ruiz

El icónico espacio de madera situado en el octavo piso de Paseo de la Reforma 333 inicia una nueva etapa con la llegada del chef Ricardo Galván, originario de Xalapa, Veracruz, quien aporta una mirada profundamente mexicana sin alterar la esencia del lugar: una cocina dominada por el fuego, el humo y el respeto absoluto al producto.  

Pero detrás de esta evolución hay otro protagonista imprescindible: el trabajo conjunto entre Ricardo Galván y Edo López (Edo Kobayashi). El tándem que forman consigue algo poco habitual: equilibrar una propuesta gastronómica contemporánea con una hospitalidad relajada y un espacio que sigue siendo uno de los más espectaculares de la Ciudad de México. Desde cualquiera de sus mesas, las vistas al Ángel de la Independencia convierten tanto una comida de negocios como una cena entre amigos en una experiencia memorable. 

Salazar renueva su propuesta con la llegada de Ricardo Galván 
Arroz y frijoles | Foto: Cortesía

La influencia veracruzana aparece con elegancia, sin estridencias. No busca reproducir recetas tradicionales, sino reinterpretar los sabores del Golfo de México desde una cocina de gran técnica, donde cada ingrediente conserva su protagonismo. Esa filosofía coincide con la manera de entender la cocina de Galván: dejar que cada plato hable por sí mismo, priorizando el producto y el sabor por encima de cualquier artificio.  



Entre los imprescindibles destaca un extraordinario arroz de frijoles criollos, una preparación aparentemente sencilla que sorprende por su profundidad, textura y equilibrio. Es uno de esos platos que demuestran que la cocina mexicana puede emocionar sin recurrir al exceso. 

También sobresalen los camarones cocinados a la brasa, con el inconfundible aroma del carbón y acompañados por una salsa picante que aporta carácter sin ocultar la dulzura natural del marisco. Son intensos, precisos y tremendamente adictivos. 

El momento culminante llega con un soberbio huachinango a la veracruzana. Lejos de una interpretación convencional, el plato concentra toda la identidad del Golfo: frescura, acidez perfectamente medida y una salsa llena de matices que acompaña, pero nunca domina, un pescado cocinado en su punto exacto. 

Salazar renueva su propuesta con la llegada de Ricardo Galván 
Huachinango | Foto: Cortesía

Para cerrar, el flan inspirado en Veracruz confirma que el recorrido mantiene el mismo nivel hasta el último bocado. Cremoso, delicado y con una personalidad propia, pone un broche elegante a una comida que deja huella. 

La arquitectura de Alfonso López-Velarde, el interiorismo, el paisajismo y la hospitalidad siguen haciendo de Salazar uno de los espacios más atractivos de la ciudad, pero esta nueva propuesta gastronómica consigue elevar aún más la experiencia.  

Salazar renueva su propuesta con la llegada de Ricardo Galván 
Camarones al chévre | Foto: Cortesía

Resumiendo, Salazar continúa siendo un imprescindible para disfrutar de la Ciudad de México, tanto de día como de noche: por sus vistas, por su ambiente y, ahora más que nunca, por una cocina donde el talento de los dos Ricardos —Ricardo Galván en la cocina y Ricardo Gudiño en la sala— convierte cada visita en una magnífica celebración del producto mexicano. 

Salazar

Av. Paseo de la Reforma 333, Piso 8, Cuauhtémoc, CDMX. 

@salazar.rest 

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