
El platillo que reúne a las familias mexicanas durante las Fiestas Patrias también refleja los cambios en la manera de comer. Una lectura de los pedidos de Rappi muestra el peso de la Ciudad de México y el predominio del pozole rojo, mientras que la historia del guisado revela una diversidad que va mucho más allá de una sola receta.
El pozole tiene una relación estrecha con septiembre. Durante las Fiestas Patrias, el caldo de maíz cacahuazintle, carne y chiles se convierte en una de las preparaciones más representativas de la mesa mexicana. Su presencia en las celebraciones no es reciente: el antecedente prehispánico del platillo y sus transformaciones a lo largo del tiempo hablan de una cocina que ha conservado ingredientes y técnicas, al tiempo que ha incorporado nuevos sabores.
De acuerdo con datos compartidos por Rappi, la plataforma registró cerca de 30 mil órdenes de pozole durante septiembre y un crecimiento anual superior al 60%. La Ciudad de México concentra 59.8% de los pedidos nacionales identificados por la compañía, con un promedio de 34.7 órdenes diarias a lo largo del mes, casi el doble del promedio del resto del país. Guadalajara, Querétaro, Puebla y Toluca completan las cinco ciudades con mayor volumen, que en conjunto representan 80.7% de los pedidos.
La demanda también permite observar la diversidad de estilos. El pozole rojo representa 56.8% de los pedidos identificados por variedad a nivel nacional y acumuló más de 17 mil órdenes en 2025, según la información de Rappi. Su preferencia se concentra en Valle de Chalco, Toluca y Ciudad de México. Puebla se aparta de esta tendencia: ahí, el pozole blanco alcanza 34.1% de los pedidos frente a 21.1% del rojo. Morelia y Cancún también destacan por la preferencia relativa del blanco, con 27.2% y 25.8%, respectivamente.
Estas diferencias no son casuales. El Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura documenta más de una veintena de variantes del pozole en México, con ingredientes y preparaciones vinculados a las regiones donde se cocinan. El rojo de Jalisco, por ejemplo, se distingue por el uso de chiles secos; en Guerrero se preparan pozoles blancos y verdes con pepita de calabaza, y en Nayarit existe una versión con camarón.
El maíz es el punto de partida de esta diversidad. El cacahuazintle, conocido también como maíz pozolero, es una de las razas nativas de México y se caracteriza por sus granos grandes, que se abren durante la cocción. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señala que este maíz se cultiva principalmente en el Estado de México, Morelos, Guerrero, Aguascalientes y Puebla. En 2015, la producción nacional de maíz pozolero se acercó a las 30 mil toneladas, de las cuales 72% correspondió al Estado de México.

Más allá de sus ingredientes, el pozole tiene una historia vinculada a la alimentación y a las prácticas rituales de los pueblos mesoamericanos. En su artículo para UNAM Global, el historiador y chef Rodrigo Llanes explica que el pozole prehispánico formaba parte de ceremonias mexicas y que su preparación estaba relacionada con el maíz y la carne. La palabra pozolli, de origen náhuatl, se traduce como “espumoso” o “hervido”. Con el paso del tiempo, la receta se transformó, pero el maíz continuó siendo su elemento esencial.
La variedad regional del pozole también habla de la importancia de la cocina tradicional en la identidad del país. La Secretaría de Cultura reconoce la gastronomía como parte del patrimonio cultural inmaterial, y la UNESCO inscribió la cocina tradicional mexicana en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.
En el mapa de pedidos de Rappi, la preferencia por el rojo es clara, pero el blanco conserva un lugar importante en distintas ciudades. El pozole blanco, asociado con frecuencia al centro del país, se prepara con un caldo claro y se acompaña con cebolla, rábanos, lechuga, orégano y chile piquín. En Guerrero, además, se sirve con ingredientes como huevo, chicharrón y sardinas, una combinación que muestra la amplitud de las recetas regionales.
El crecimiento anual de pedidos también refleja la presencia del platillo en distintas zonas del país. Reynosa encabeza la lista de crecimiento, con 198.6%; le siguen Xalapa, con 163.1%; Ciudad de México, con 147.4%; Toluca, con 139.6%, y Mérida, con 116.1%. Estas cifras corresponden al crecimiento de pedidos reportado por la plataforma y no representan el consumo total de pozole en cada ciudad.
Una receta muy práctica de pozole blanco
La noche del 15 de septiembre concentra el mayor número de pedidos. Rappi reporta que el repunte comienza el 11 de septiembre y alcanza su máximo el día del Grito, con 272% más órdenes que en un día promedio del mismo mes. El volumen más alto se registra a las 13 horas, seguido de un segundo aumento entre las 18 y las 19 horas, antes de la cena.
El dato revela una costumbre que convive con las formas tradicionales de celebrar: preparar el pozole en casa, comprarlo en una cenaduría o pedirlo para compartir. En la plataforma, el combo de pozole con refresco es el acompañamiento más solicitado en promociones, seguido de opciones con quesadillas, cerveza y tostadas. Potzollcalli concentra 12 de las 20 tiendas con mayor volumen de venta durante septiembre, según la plataforma.
El pozole continúa siendo un plato de celebración, pero su historia demuestra que nunca ha sido una preparación única. El maíz, los chiles, la carne y los acompañamientos cambian de una región a otra; también cambian las formas de cocinarlo y compartirlo. En septiembre, esa diversidad vuelve a la mesa como una de las expresiones más reconocibles de la cocina mexicana.

Fuente: Rappi | Rodrigo Llanes. El pozole de los guerreros. UNAM Global | Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Pozole: ¿Sabías que la sopa más popular de México es de origen prehispánico?
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