La industria del salmón en Alaska está delicadamente entrelazada con su ecosistema. Por ley del estado, pescar salmón salvaje debe ser sustentable y como resultado, los pescadores esencialmente obtienen lo que se puede, pescando el exceso de salmones sin alterar desoves futuros. De acuerdo con un artículo reciente en New York Times, este año, esos pescadores no han obtenido mucho.

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Como explica el periódico, el salmón rojo, tiene una conexión especial con muchas personas en Alaska: debido a que son relativamente fáciles de pescar a menudo son consumidos por los locales. Pero este verano, el número de peces ha disminuido tan significamente que incluso los pescadores comerciales están preocupados. Se reporta que las carreras son de la mitad del las del año pasado en todas las regiones de pesca de salmón de Alaska (a excepción de una). Y de acuerdo con la autoridades, el río Cooper—conocido especialmente por su salmón rojo—tuvo la menor carrera en 38 años.

“Es como si prepararas tu casa para recibir visitas y nunca llegan”, dijo Steph Johnson, gerente de Bear Tooth Theatrepub de Anchorage al Times.

Los científicos advierten que es demasiado pronto para determinar una causa, dado que el problema acaba de surgir este verano y es importante recordar que apenas en 2015 estábamos hablando de cosechas récord de salmón de Alaska. Incluso este año, el Times señala que gracias a una captura récord, el área atípica de Bristol Bay, la temporada de salmón rojo estuvo apenas por encima del promedio de cinco años.

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Pero con fluctuaciones tan masivas, el cambio climático sin duda podría ser un culpable. “Algunos investigadores están apuntando a las aguas más cálidas, pero depende de qué poblaciones estamos hablando y dónde están”, dijo Bill Templin, científico en jefe de las pesquerías comerciales de salmón de Alaska, según el New York Times.

Mientras tanto, muchas de las consecuencias son típicas: precios más altos de salmón y disponibilidad, especialmente en Alaska, donde el salmón rojo es especialmente común. Y a nivel local, el Times habló con muchos habitantes de Alaska que están preocupados, o simplemente descontentos, de que este año no pudieron atrapar ningún salmón rojo: para algunos, es una fuente importante de alimentos a bajo costo; para otros, es simplemente una amada tradición.

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Pero al menos un alaskeño con el que habló también el Times tuvo un mayor aporte: “El no tener (salmón rojo), o que esté tan restringido, es super preocupante,” dijo Aaron Apling-Gilman, que opera el restaurante Anchorage’s Seven Glaciers. “Pone todo en perspectiva, ecológicamente, políticamente.” Algunas veces, la escasez de tu comida favorita puede hacer que te replantees todo.”