Alaska siempre ha tenido una suerte extraordinaria, cuando se trata de los alimentos, toda esa agua salada y fría – repleta de algunos de los mejores mariscos del mundo –prácticamente hace que sin mucho esfuerzo, cualquier hora de la comida sea memorable. Sin embargo, en este popular destino de cruceros, últimamente ha habido una explosión de talento culinario y creatividad.

Cada año, desde finales de la primavera hasta principios del otoño, los viajeros vienen de todo el mundo para ver los glaciares de la región, la vida silvestre y la prístina selva – en 2016, se estimó que más de 1 millón de visitantes entró al estado por medio de un crucero. (Eso es más que la población de todo el estado, que tiene aproximadamente 750,000 habitantes en un área de tierra del tamaño de, digamos, la mitad del continente americano.)

Previsiblemente, muchos puertos de cruceros populares – en algunos casos, pequeñas ciudades de sólo unas pocas miles de personas – se hicieron notorios por sus trampas turísticas estacionales; al igual que en cualquier otro lugar con muelles de cruceros de gran tamaño, uno podría sumergirse en el  profundo desierto del noroeste, saltar de un barco y encontrar la misma joyería, el mismo arte, la misma variedad de tchotchkes en oferta en casi cualquier destino de cruceros en todo el mundo. Bueno, eso y – usualmente –  un lugar para comer un muy buen halibut y papás fritas, o patas de cangrejo. Eso y una taza muy fuerte de café tostado local, o una buena cerveza ámbar. (Alaska siempre ha sido bueno en esas cosas.)

Pero, recientemente los aires están cambiando en más de uno de los puertos de crucero de Alaska, llegando al punto de sorprender a los pasajeros que llegan equipados para sus múltiples incursiones en la naturaleza, o para las atracciones culturales locales – lo típico de un día en el puerto. En Juneau, donde la escena gastronómica ha crecido en los últimos años, hay tanto sucediendo que la blogger de gastronomía local Kelly Moore – todos la llaman Midgi – fundó Tours Gastronómicos en Juneau como un intento para que los visitantes que tienen el horario ajustado puedan aprovechar los más posible la ciudad. Con siete paradas y nueve degustaciones generosas, más cervezas locales e incluso una copa de vino, vale cada centavo ($129 dólares por persona, Abril-Octubre).

No es que tengas que esperar una guía para ahondar en la escena de Juneau – un montón de lo que es bueno en esta compacta ciudad de 33,000 habitantes está a una corta caminata del muelle. Desde el café mañanero y pastelería en The Rookery Cafe a degustaciones en la aclamada Barnaby Brewing, tostadas de cangrejo rojo gigante en La Taqueria, dumplings rusos en Pel’meni, pastas rústicas, pizzas y salumi en Bocca al Lupo, buena comida en el ambicioso SALT, helado con un distintivo sabor de Alaska en Coppa (jarabe de abedul, cerveza local, e incluso salmón confitado han encontrado su lugar en la mezcla aquí) – en tan sólo unas pocas cuadras, los visitantes pueden tener un curso intensivo de la mejor comida nueva en la ciudad.

No decimos que Juneau apenas haya aprendido a comer y beber – Heritage, uno de los mejores tostadores de café del estado,  ha sido durante mucho tiempo un fuerte elemento aquí; este es el hogar de Alaskan Brewing Co., creadores de la cerveza más conocida del estado. Y sí, siempre ha habido mariscos fuera de serie. Para muchos visitantes, la comida más memorable en la ciudad será en Tracy’s King Crab Shack, que es con facilidad y ha sido por alrededor de una década el restaurante más famoso de Juneau. Muy recomendado por la sopa de cangrejo y las absolutamente monstruosas, atrapadas localmente patas de cangrejo gigante rojo, que recientemente se expandió de su cabaña en el muelle a una nueva y reluciente fachada; probablemente encontrarás una fila si no llegas allí cuando abren en las mañanas, pero como cualquiera que ha comido su parte de mariscos frescos en Alaska puede decir, vale la pena la espera.