Akis Neocleous: “México me atrapó, me abrazó y me apapachó” 
Akis Neocleous, director ejecutivo de Hoteles Xcaret. | Foto: Cortesía

Nació en Chipre, ha vivido en diez países y llegó a México en 2004. Hoy, Akis Neocleous, director ejecutivo de Hoteles Xcaret, se siente mexicano. Conversamos con él sobre la transformación gastronómica del grupo, el crecimiento de Apapaxoa, el reto de ofrecer lujo a gran escala y ese Xcaret que quiere ser mucho más que un lugar de vacaciones. Pero también sobre el hombre detrás del ejecutivo: viajero, carnívoro, amante del vino y confeso devoto de las hamburguesas y las tortas de carnitas. 

Llevas tres años en Xcaret. ¿De dónde venías y cómo llega un chipriota a México? 

Llegué a México en 2004. Me ofrecieron trabajo después de haber pasado varios años en América Latina y México me atrapó, me abrazó, me apapachó. Aquí estoy desde entonces. Antes de incorporarme a Xcaret trabajaba en RCD Hotels como vicepresidente de Operaciones. 

Nací en Chipre, sí, pero yo me siento mexicano. 



Has vivido en diez países. ¿Qué aporta esa mirada internacional a un proyecto con una identidad mexicana tan marcada? 

Viajar y vivir en distintos lugares te permite entender que hay elementos de una cultura extraordinaria, como la mexicana, que a veces quienes están dentro no alcanzan a dimensionar. México tiene muchísimo que mostrar al mundo. 

Parte de nuestro trabajo es precisamente ampliar esa mirada y conseguir que más personas conozcan su cultura y su gastronomía. Ese es también uno de los objetivos de Apapaxoa: mostrar México al mundo y, al mismo tiempo, abrir la casa para recibir otras culturas. 

Akis Neocleous: "México me atrapó, me abrazó y me apapachó" 
Akis Neocleous apuesta por un Xcaret en constante evolución. | Foto: Cortesía

Cuando llegaste a Xcaret ya existía una apuesta gastronómica importante. ¿Qué decidiste que había que hacer crecer? 

Más que grandes cambios, hablaría de consolidación y evolución. Xcaret ya se caracterizaba por su gastronomía y existía un colectivo gastronómico muy importante. Lo que hicimos fue pensar cómo podíamos hacerlo crecer. 

Había restaurantes en los que todavía podíamos incorporar chefs con una identidad muy clara. Así llegaron nuevos talentos y también reforzamos otras áreas. Karime López, por ejemplo, se incorporó a Xcaret Arte, y Antonio Bachour realiza la curaduría de postres y panadería de nuestros hoteles. 

Con la ampliación de Hotel Xcaret México en 2025 incorporamos 900 habitaciones y diez nuevos restaurantes. Eso también permitió seguir creciendo el colectivo gastronómico. 

Pero el objetivo no es únicamente sumar nombres. Hay un trabajo permanente para elevar la calidad del servicio y de las cocinas, conseguir nuevos reconocimientos y consolidar nuestros restaurantes y hoteles en guías internacionales como Michelin, AAA y Forbes. 

Este año Apapaxoa reunió a nombres enormes de la gastronomía internacional: Dominique Crenn, Paco Roncero, Diego Guerrero, Álvaro Clavijo, Quique Dacosta… ¿Por qué una apuesta de semejante tamaño? 

Desde la primera edición quisimos pensar en grande. Empezamos con Ferran Adrià. Apapaxoa ha ido creciendo: en 2024 era un recién nacido, en 2025 fue adolescente y en 2026 ya es adulto. 

Creemos muchísimo en compartir conocimientos y experiencias. Cuando reúnes a grandes talentos, distintas culturas y diferentes maneras de entender la cocina, todo el mundo se enriquece. 

Porque Apapaxoa no es únicamente gastronomía. 

Exactamente. Nace de la idea de que México invita. Abrimos nuestra casa y compartimos nuestra cultura, pero quienes vienen también traen una parte de la suya. Ese intercambio cultural y de conocimiento es lo que verdaderamente enriquece el festival. 

Tengo la sensación de que funciona también como un laboratorio. Llegan chefs, ideas y maneras diferentes de hacer las cosas. ¿Qué se queda en Xcaret cuando termina el festival? 

Se queda conocimiento, experiencia e intercambio cultural, pero sobre todo queda una intriga: ¿qué podemos crear ahora? 

No paramos de pensar en nuevas ideas y experiencias. Apapaxoa provoca nuestra parte creativa. Nos obliga a preguntarnos qué podemos hacer el próximo año, cómo podemos superar lo que acabamos de hacer y de qué otra manera podemos tocar y apapachar a las personas. 

Y ahí nuestros colaboradores son fundamentales. Ellos también participan en esa creación constante. 

Akis Neocleous: "México me atrapó, me abrazó y me apapachó" 
Hospitalidad y gastronomía, dos ejes de la visión de Neocleous. | Foto: Cortesía

Tenéis un colectivo gastronómico muy heterogéneo. ¿Cómo se elige a un chef para Xcaret? 

Primero definimos qué gastronomía queremos ofrecer en cada restaurante. A partir de ahí ponemos sobre la mesa diferentes talentos y candidatos. 

Si queremos, por ejemplo, desarrollar una propuesta determinada de cocina mexicana, buscamos quién puede representarla mejor. No se trata de fichar un nombre porque sea conocido, sino de encontrar al chef adecuado para el concepto que queremos construir. 

Y luego está el mundo líquido, que aquí es gigantesco. No hablamos de cuatro vinos para todo el resort: hay vinos, destilados, cerveza, coctelería y propuestas sin alcohol. ¿Cómo se organiza algo así? 

Es un universo enorme. Sandra Fernández se ocupa del mundo del vino junto con nuestro equipo de sommeliers; cada restaurante cuenta con profesionales especializados y cada hotel tiene su propia estructura. 

José Luis Hinostroza y su equipo trabajan toda la parte de mixología de los diferentes bares. Y también hemos desarrollado mucho el universo de bebidas sin alcohol junto con Miguel Bautista y los equipos de los hoteles. 

“Buscamos que la experiencia líquida tenga la misma profundidad que la gastronómica”. 

Hablemos de una dificultad enorme: Hotel Xcaret México tiene 1,800 habitaciones y, sumando las propiedades, hablamos de alrededor de 2,760. ¿Cómo se consigue ofrecer lujo y servicio personalizado con semejante volumen? 

Primero, tenemos índices muy bajos de rotación de colaboradores. Eso significa que la gente disfruta de lo que hace y quiere estar aquí. 

Después, no escatimamos en cuidar el producto físico, pero tampoco las experiencias. Es fundamental la capacitación constante, invertir en nuestros colaboradores y darles las herramientas necesarias para hacer perfectamente su trabajo. 

Y hay otro elemento: el respeto, el cariño y el apapacho hacia nuestros equipos. Si queremos que nuestros huéspedes reciban eso, tiene que empezar desde dentro. 

¿Xcaret ya es un destino gastronómico o todavía existe el reto de que algunas personas lo identifiquen fundamentalmente con los parques? 

Para mí es un destino gastronómico por excelencia, pero además es un destino en evolución. Todavía tenemos espacio para crecer, crear y sorprender. 

Cuando sumas gastronomía, entretenimiento, cultura y naturaleza, tienes una propuesta muy difícil de comparar. Cada vez escuchamos más a personas decir: “Vamos de vacaciones a Xcaret”, no simplemente “vamos a Riviera Maya”. 

Y dentro de ese universo está La Casa de la Playa, que juega en otra liga. ¿Qué significa para ti? 

Es nuestro producto de ultralujo. Tiene únicamente 63 suites frente al mar, todas con piscina privada, servicio de mayordomo y una propuesta gastronómica de altísimo nivel. 

Es un hotel pensado para estar, para disfrutarlo sin necesidad de salir. Puedes pasar tiempo contigo mismo, con tu pareja o con quien viajes. Incluso estando lleno tienes la sensación de privacidad absoluta. 

Para mí, precisamente eso es lujo: estar en un hotel y sentir que casi estás solo. 

¿Hacia dónde va ahora Xcaret? 

Vamos a continuar evolucionando de acuerdo con el plan de crecimiento del grupo, pero también creando nuevas experiencias. 

Tenemos Apapaxoa y otros festivales gastronómicos, musicales y culturales, además de nuestras celebraciones de tradiciones mexicanas. Y tengo todavía un par de ideas guardadas en el cajón que espero empezar a desempolvar durante los próximos meses. 

Akis Neocleous: "México me atrapó, me abrazó y me apapachó" 
Apapaxoa es una de las apuestas gastronómicas que encabeza esta nueva etapa. | Foto: Cortesía

No te voy a dejar escapar sin mojarte. ¿Dónde come Akis cuando está en Xcaret? 

Por variedad, gusto y también conveniencia, porque está cerca de mi oficina, me gusta mucho Mercado de San Juan. 

Soy muy carnívoro, así que también disfruto mucho de la cocina norteña. Y me fascina el brunch dominical en Las Cuevas. Es una locura. Ahora, además, hemos ampliado el horario hasta las siete y media de la tarde. 

Salgamos de Xcaret. ¿Cómo viaja Akis? 

Como vivo en un lugar tropical y junto al mar, cuando viajo me gusta buscar lo contrario. Me encantan las montañas y el frío; acabo de regresar de Bariloche. 

También disfruto mucho de grandes ciudades culturales. Repito Madrid y París prácticamente todos los años y me gustan lugares como Nueva York o Londres. 

Y en familia disfrutamos mucho tomando el coche y haciendo un road trip sin demasiados planes. Vamos descubriendo restaurantes por el camino. A veces sale muy bien y otras muy mal, pero eso también forma parte de la experiencia. Al final, casi todos nuestros viajes terminan teniendo un componente gastronómico. 

¿Y qué bebes? 

No soy muy cervecero. Soy más de vino. Depende del momento: puedo disfrutar desde algo sencillo Torrontés hasta un Chablis o un Chardonnay. Y si tengo la oportunidad de tomar un buen Brunello, lo hago. 

También soy tequilero. Mi familia es de Guadalajara y disfruto mucho esa copita de tequila. Cuando vivía en el Caribe tenía una colección importante de rones de distintas islas. No pude traerla cuando regresé a México, pero todavía disfruto muchísimo de un buen ron añejo. 

Ahora dime algo inconfesable que comes cuando nadie te ve. Eso que un director ejecutivo quizá no debería confesar. 

[Ríe.] Las hamburguesas. Pero hamburguesas de verdad, y especialmente las que preparo yo. Como empecé mi carrera en las cocinas, abro el refrigerador, veo qué tengo y empiezo a inventar. A veces salen muy bien y otras no tanto. 

Y si hablamos de grandes debilidades, un buen taco, unas quesadillas —soy muy quesero—, las carnitas… Una buena torta de carnitas me mata. 

Terminemos con Akis fuera del trabajo. Llevas veinte años casado con una mexicana. 

Sí, con Cecilia, que es de Guadalajara. No podría haber encontrado una mejor compañera. Tenemos gustos gastronómicos muy parecidos, nos encanta viajar y, sobre todo, nos encanta pasar tiempo juntos. 

Tenemos dos hijos. El mayor Zinon acaba de cumplir 18 años y María Camila tiene dieciséis. 

Tres cumpleaños en septiembre en la misma familia. 

Sí. En casa somos tres Virgo y Cecilia es Sagitario. Ella pone un poco de equilibrio. Los demás somos muy perfeccionistas, detallistas y nos gusta muchísimo el orden. 

Supongo que algo de eso también termina apareciendo en mi trabajo. 

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Akis Neocleous: "México me atrapó, me abrazó y me apapachó" 
Neocleous busca mostrar México al mundo desde Xcaret. | Foto: Cortesía

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