La experiencia en un restaurante comienza antes del primer bocado. La iluminación, los materiales y la distribución del espacio influyen en cómo se vive y se recuerda una comida. Para Faci Leboreiro, el despacho de arquitectura e interiorismo fundado por Carlos Faci y Marina Leboreiro, estos elementos deben dialogar con la cocina y la identidad de cada proyecto.
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En entrevista con Food&Wine en Español, Carlos Faci explica cómo los materiales locales y los oficios artesanales dan forma a su trabajo. También reflexiona sobre uno de los retos de la arquitectura para restaurantes: crear espacios capaces de perdurar en una industria acostumbrada a cambiar de concepto y empezar de nuevo.

Diseño mexicano: materiales locales y oficios artesanales
Si durante décadas el diseño mexicano miró hacia el exterior en busca de referentes, hoy el movimiento ocurre en sentido contrario. “Creo que México está en un boom ahorita en diseño”, afirma Carlos Faci. Para el arquitecto, el reconocimiento internacional de la arquitectura, la gastronomía y la creatividad nacional responde a un cambio de mirada: volver a valorar lo propio y construir una identidad que ya no necesita imitar modelos extranjeros.
Esa transformación también se refleja en la manera de proyectar. “Lo que más nos gusta y lo que más intentamos trabajar Marina, mi socia y yo, es con materiales naturales y materiales locales… que no sea una cosa fake“, explica. Maderas de la región, piedra, concreto, mármol y técnicas tradicionales conforman una paleta que responde al territorio. “Con lo que hay aquí se pueden hacer cosas increíbles”.

Pero el verdadero valor, sostiene, está en quienes saben transformar esos materiales. Los oficios heredados de generación en generación y la capacidad de los artesanos mexicanos para materializar casi cualquier idea son, en su opinión, uno de los grandes diferenciadores del país, además de un conocimiento que merece preservarse y valorarse.
Para Faci, el futuro del diseño mexicano depende justamente de eso: seguir mirando hacia adentro, reinterpretar las tradiciones y construir desde la autenticidad, no desde la copia. “Aprender a trabajar con lo que tenemos y no querer copiar de fuera, sino más bien ver hacia adentro y, a partir de aquí, hacer la magia”, concluye.
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Faci Leboreiro: el diseño de restaurantes como parte de la experiencia gastronómica
Hablar de restaurantes con Carlos Faci es hablar de una experiencia que comienza mucho antes del primer bocado. Para él, el interiorismo ha dejado de ser un complemento de la cocina para convertirse en un elemento esencial de la hospitalidad. El comensal ya no recuerda únicamente lo que sucede en el plato, sino también la atmósfera del lugar, la iluminación, la comodidad del espacio y la forma en que cada detalle acompaña su recorrido.
“Cada día es más importante. La gente se fija más y pide una experiencia cohesiva en todos los aspectos”, explica. Esa búsqueda de coherencia lleva al despacho a involucrarse en cada punto de contacto con el visitante: desde la arquitectura y el recorrido de llegada hasta la vajilla, el menú o la presentación de la cuenta, procurando que “toda la experiencia… esté todo amarrado y que haga sentido”.

Por eso, su trabajo rara vez termina en los planos. El despacho participa también en los procesos de branding, convencido de que la identidad visual y el espacio deben construirse al mismo tiempo. “Si no lo vemos como un trabajo en equipo, se puede perder el hilo conductor y eso genera cierta confusión en el usuario final”, señala.

Las redes sociales también han transformado la forma de diseñar los restaurantes. Para Carlos Faci, no se trata únicamente de crear espacios “instagrameables”, sino de entender que hoy la experiencia gastronómica también se consume con la mirada. Esa realidad ha llevado al despacho a tomar decisiones profundamente técnicas. En Terra, por ejemplo, la iluminación se diseñó considerando cómo una persona fotografía un plato con su celular, evitando que el propio cuerpo proyecte sombras sobre la comida.
Los llamados photo opportunities —un espejo, un baño memorable o un rincón pensado para fotografiarse— forman parte de esa experiencia, pero no son el objetivo final. “Lo que intentamos es que la gente se sienta a gusto”, resume. En Faci Leboreiro, el verdadero éxito de un espacio se mide por el tiempo que las personas desean permanecer en él. “Eso te lo dice el tiempo de permanencia y hasta el cheque promedio. Alguien que está contento no se quiere ir”.
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Sostenibilidad en restaurantes: diseñar espacios para perdurar
Resulta paradójico que una industria que celebra el origen de los ingredientes y el aprovechamiento de los recursos genere, al mismo tiempo, algunos de los espacios más efímeros. Para Carlos Faci, la conversación sobre sostenibilidad en la arquitectura comercial sigue pendiente, especialmente en el mundo de los restaurantes, donde los ciclos de vida suelen ser tan breves como las tendencias que los acompañan.
“Los restaurantes son de las cosas menos sustentables del mundo”, afirma. La razón, explica, no está únicamente en los materiales utilizados, sino en la lógica con la que opera el sector. Cuando un concepto no funciona, el local suele desmantelarse por completo para volver a empezar. Muros, pisos, instalaciones, acabados e incluso tuberías terminan en la basura para dar paso a un nuevo proyecto.

A ello se suma una práctica común en los contratos de arrendamiento: los espacios deben entregarse exactamente en las condiciones en que fueron recibidos, lo que dificulta reutilizar elementos arquitectónicos. “No existe una cultura de sostenibilidad en los espacios comerciales”, señala. En contraste, la arquitectura residencial ofrece mayores posibilidades para incorporar sistemas de captación de agua, paneles solares y otras ecotecnologías, mientras que el sector comercial, considera, todavía está “muy en pañales”.
La dimensión del problema se hizo evidente cuando Faci Leboreiro participó en una exposición organizada por Arquine sobre sostenibilidad. Al calcular los metros cuadrados construidos por el despacho y la vida útil de muchos de esos proyectos, el resultado fue, en palabras de Carlos, “de terror”. El ejercicio evidenció la enorme cantidad de recursos que se desperdician cada vez que un restaurante desaparece y otro ocupa su lugar.

Esa reflexión también explica por qué el despacho evita perseguir las tendencias. Más que una postura estética, se trata de una decisión de largo plazo: diseñar espacios capaces de mantenerse vigentes, reducir remodelaciones innecesarias y prolongar su vida útil. Para Faci, un restaurante que no envejece al ritmo de las modas tiene mayores posibilidades de adaptarse y permanecer.
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Cuando imagina el futuro de la hospitalidad, tampoco piensa en tecnologías espectaculares. Su apuesta pasa por una arquitectura construida con materiales locales, obtenidos en un radio cercano, y por sistemas desmontables que permitan reutilizar pisos, acabados y otros elementos en nuevos proyectos. En una industria acostumbrada a reinventarse constantemente, sostiene, el verdadero desafío será aprender a diseñar espacios que no necesiten empezar de nuevo cada pocos años.

El futuro del diseño mexicano según Faci Leboreiro
En Faci Leboreiro, el futuro del diseño mexicano dependerá de consolidar una identidad propia sin perder de vista la sostenibilidad. Confía en que el reconocimiento internacional que hoy vive el país no sea pasajero y que, junto con la arquitectura, la gastronomía y el diseño, también se valore el trabajo de quienes hacen posible esa creatividad. “Muchas veces seguimos regateando el trabajo artesanal”, reflexiona Carlos, pese a que detrás de cada pieza existen conocimientos transmitidos de generación en generación.
Más que seguir tendencias, imagina un diseño cada vez más consciente de su contexto, capaz de reinterpretar las tradiciones y construir desde los recursos y oficios locales.
En lo personal, se proyecta haciendo lo que más disfruta: continuar construyendo, junto con Marina Leboreiro, el despacho que fundaron hace quince años y llevar sus proyectos tanto dentro como fuera de México.
En un oficio donde las modas cambian con rapidez, en Faci Leboreiro apuestan por lo que permanece: materiales honestos, espacios pensados para durar y una manera de diseñar que encuentra en lo local su mayor fortaleza.

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