Beirut: el pionero de la cocina libanesa en Valencia que sigue en plena forma

Probablemente, los primeros valencianos que probaron un buen hummus o unos kibbeh sin salir de la ciudad en los años noventa lo hicieron en Beirut. Amal Kalout y Sabah Haider abrieron su primer local en la calle Conde Altea en 1995 y fueron los pioneros de la cocina libanesa en Valencia, que comenzaba a abrirse a gastronomías exóticas gracias a la inmigración. Amal y Sabah tenían fuertes dificultades ante ellos: un idioma que no era el materno, una gastronomía distinta y grandes limitaciones económicas. Sin embargo, el buen hacer de Amal y la deliciosa comida del otro lado del Mediterráneo acabó conquistando a los lugareños.

Actualmente, tras celebrar su trigésimo aniversario el pasado diciembre, Beirut es una opción de restauración consolidada y famosa. Sus tres locales en Aragón, Ruzafa y la Ciudad de las Artes y las Ciencias lo atestiguan. Al frente sigue Amal acompañada de sus cuatro hijos: Rani, Ali, Mirna y Dani. A pesar del éxito, Beirut sigue siendo un proyecto familiar que mantiene vivas sus raíces, presentando la cocina libanesa sin franquiciar y sin perder la esencia de una gastronomía ya popular en todo el mundo.

Cocina casera e ideas claras

Quizás ese es el gran mérito de Beirut. Muchas gastronomías internacionales corren el riesgo de adaptarse demasiado a sabores estandarizados que les hacen perder identidad. En Beirut siguen algunas de las recetas del primer establecimiento de 1995, elaboradas por Amal, la ideóloga del menú. Sus tres locales comparten carta y un horario amplio de cocina, de 13 h. a 23 h., que en fin de semana se amplían hasta las 23:30 h. Ofrecen un menú diario al mediodía (14, 90€), menús Mezze o degustación en el centro (24,90 €) y menús infantiles (11 €).



Uno de los puntos fuertes de Beirut es el trato cercano con los clientes, que suelen repetir y mencionar este aspecto del servicio. En la celebración por su 30 aniversario, Mirna, una de las hijas al frente, presentó los tres pilares en los que se basa su actividad: educar, rompiendo tópicos y mostrando la auténtica cocina libanesa; acompañar, porque la historia del restaurante es la historia que acompaña a la familia y a los comensales que les visitan; y profesionalizar, defendiendo un producto de calidad basado en las raíces.

Una carta que merece la pena

La carta de Beirut está más cerca de la cocina casera que del fast food. Sus recetas son sabrosas, con muchos matices, salsas y especias pero no se llevan bien con los sabores excesivamente saciantes de la comida rápida. De hecho, la carta comienza con el apartado “La huerta de Amal”, una declaración de intenciones que muestra la importancia de las verduras y del producto fresco del campo para el restaurante. Merece la pena detenerse en la ensalada fatuch, con col, pepino, pimiento, rábano, tomate, cebolla, perejil y pan crujiente libanés; aderezada con summac. Fresca y con el toque del pan, perfecta para la temporada de verano.

El siguiente apartado, “Sésamo”, es un recorrido por fantásticas cremas untables. Conviene pedir la cesta libanesa, que incluye pan pita y crakers artesanales de zaatar, acompañados de un dip de queso y aceitunas. Esta cesta tiene el material perfecto para acompañar al hummus casero, hecho según la receta tradicional del Líbano. Es sabroso y combina perfectamente con los panes.

En “Para ti o para quien tú quieras” está el grueso de opciones para compartir de su carta. Merecen la pena clásicos como el falafel, el rakakat yubne o el kubeh. Sorprenden platos como el ful madammas, un guiso de habas tiernas aromatizado con limón, ajo y aceite de oliva que se sirve caliente y lleva un toque de cebolla encurtida. También hay oferta de carnes, preparadas en brocheta o a la brasa y de arroz en llanda, elaborado con cordero. Además, “Beirut Streets” presenta los enrollados de pan libanés. Aquí, el clásico shawarma es una delicia con tiras de cordero y ternera, tomate natural, cebolla, perejil y salsa de sésamo.

Por último, sus postres merecen guardarse un huequito para pedir alguna opción para compartir. Para el verano es perfecto lebanon melons. Se trata de melón fresco sobre crema de yogur con menta y lima, coronado de pistachos y súmac. Vamos, una mezcla fresca y llena de sabores exubertantes. También destaca la baclawa de Amal, que une al típico pastelito de hojaldre relleno de pistacho una bola de chocolate blanco y polvos “halawa”.

En definitiva, el largo recorrido de algo más de treinta años de Beirut se entiende por su empeño en no perder la esencia que los hace únicos: cocina libanesa casera, sin caer en la comida rápida más sencilla para los turistas. Amal y Sabah llegaron a España en 1978 y en 1995 abrieron el primer restaurante libanés en Valencia. De aquella historia de sacrificio, queda ya un legado de buena comida y de una familia unida en torno a tres fantásticos restaurantes.

Sígueles en: @beirut_restaurantes

Sigue al autor: @servilleta3000

Síguenos: @foodandwineespana