El Claustro: Granada en la mesa

El restaurante granadino ha logrado significarse como adalid de la culinaria del entorno, sin evitar algunos guiños andaluces, consiguiendo una propuesta original dentro de la tradición, con una elección de platos que abren el apetito y las ganas de conocer Granada en profundidad.

En las entrañas del Hotel Palacio de Santa Paula, Autograph Collection, el restaurante El Claustro propone una cocina íntimamente ligada al territorio, lo que incluye el uso de productos de toda la provincia y la reinterpretación de recetas clásicas.

El restaurante se halla en un escenario histórico: en el antiguo claustro de un convento de monjas jerónimas, y es en este espacio donde El Claustro aúna gastronomía, patrimonio y noches de verano al fresco bajo los arcos del antiguo convento del siglo XVI.

El sosiego de un restaurante cuyo entorno acoge y acompaña

Como buen restaurante, se narra desde la mesa. También desde la quietud de sus muros, la sombra de sus arcos y desde la vívida sensación de transportarse a otra atmósfera aun estando en el centro de la ciudad.



Así, el restaurante permite comer en el suntuoso salón interior o cenar al aire libre en el antiguo claustro del siglo XVI donde lápidas sin tumbas recuerdan a las monjas que moraron el edificio. Es en las épocas de más calor cuando el propio patio interior se vuelve protagonista. Durante el verano la experiencia hedonista se amplía a contenidos culturales, con programación de música en directo que también incluye flamenco, integrando así gastronomía, coctelería, cultura y patrimonio. De este modo, cenar en El Claustro no se ciñe a una cena, también es una experiencia cultural.

Cocina de origen y cercanía

Uno de los valores de El Claustro es su apoyo a la despensa granadina, que cuenta con raíces andalusíes y se muestra reinterpretada por la mirada actual de su joven chef rondeño Luismi Luque, quien antes de establecerse en Granada, pasó por las cocinas de otros lugares de España como Barcelona y Girona.

Luque no mira el pasado desde la nostalgia, sino que lo hace suyo apostando por la técnica, el producto local y por una emoción contemporánea que planea sobre la cocina del siglo XXI.

La huerta, el litoral de la Costa Tropical y los productos de la sierra son los que marcan la secuencia de una carta en constante evolución: la de la temporada, incluso la de la microtemporada, dada la diversidad de la provincia. En todo caso, no es una cocina aislada; también hace guiños al resto de Andalucía.

Una culinaria fresca acorde con el verano

Preparaciones como tartar de atún rojo con gazpacho de naranjas del Valle, tomatillos ‘embotaos’ con sopa de hierbabuena y nieve de queso montefrieño (excelente este último plato) dan buena cuenta de su idoneidad para combatir una canícula que se avecina larga.

Entre los principales, bacalao confitado con meloso de gurullos al pil-pil y fritaílla andalusí; lubina con gazpachuelo de chirlas al ajillo y bodillos de azafrán o el carré de cordero segureño glaseado. Como se puede observar, es una propuesta muy lejana al hastío generalizado que nos lleva a sentir que ‘se está haciendo en todas partes lo mismo’. En resumen: en El Claustro hay cocina de verdad.

Estas opciones permiten encajar con las distintas necesidades de los comensales. El turista que busca una experiencia gastronómica completa tiene en el menú degustación -que incluye platos epatantes como las quisquillas de Motril con sopa fría de almendras estofadas de la Contraviesa, aceite de mandarina picante y su coral o el postre Jardines del Generalife, de distintas capas y texturas la puerta de entrada a la gastronomía local de nivel; al público local que quiere compartir mesa con sus amigos, las propuestas de grupo le van que ni pintadas; y las comidas de negocios se vuelven apetecibles con los menús ejecutivos.

El Claustro, un restaurante de la Guía Repsol

Con la recomendación de la Guía recientemente renovada, El Claustro recibe un nuevo impulso para continuar en la misma senda: la del territorio, la de la temporalidad, la de la calidad y la del servicio, y que no solo se sustenta en la cocina, también en la sala donde el maître y sumiller italiano Marco Cantini se afana por descubrir al comensal los tesoros líquidos de la zona como forma de contribuir a la difusión de la cultura gastronómica local.

Alargar la experiencia alojándose en Hotel Palacio de Santa Paula, Autograph Collection

No hay habitación igual debido a la singularidad de un edificio que habitaron monjas jerónimas durante más de cuatro sitios. Y eso es parte de su atractivo, una fascinación que comienza cuando, al entrar, el visitante se topa con unos frescos que replican los originales.

En muchos de los rincones del palacio se vislumbran vestigios del pasado, aun habiendo pasado las instalaciones por un tamiz de confort actual. La localización del hotel permite pasear por la ciudad con comodidad y espacios como el propio El Claustro que son un oasis de serenidad.

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