Conoce el nuevo menú colaborativo de Andrés Amor
Sommelier Andrés Amor | Foto: Juan Pablo Espinosa

Junio será una oportunidad para descubrir cómo el vino puede transformar una comida en una experiencia mucho más profunda. Bajo esa premisa, el sommelier Andrés Amor presenta un menú de maridaje especial disponible durante todo el mes en los restaurantes Cuerno de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, una propuesta que invita a explorar distintos territorios vinícolas a través de una selección cuidadosamente diseñada para dialogar con la cocina al carbón.

Más allá de la elección de etiquetas, el trabajo de un sommelier consiste en construir puentes entre los sabores de un plato y las historias que habitan dentro de cada botella. En este caso, Amor plantea un recorrido que conecta el Valle de Guadalupe, el Valle de Parras, California y Borgoña mediante vinos que reflejan la identidad de sus lugares de origen y el trabajo de las familias y productores que les dan vida.

Con el carbón como hilo conductor, Andrés Amor propone una selección de etiquetas que dialogan con la cocina y cuentan historias de territorio, tradición e innovación.
Andrés Amor diseñó un recorrido de maridaje que conecta distintas regiones vinícolas a través de etiquetas seleccionadas por su identidad y carácter. | Foto: Jennifer Ornelas

La trayectoria de Andrés Amor explica en buena medida esa visión. Aunque inició su camino profesional estudiando ingeniería industrial, fue durante una estancia en Canadá cuando descubrió su verdadera vocación. Acogido por una familia siciliana, aprendió a cocinar de la mano de la nona de la casa y, de regreso en México, decidió estudiar gastronomía. Tras varios años trabajando como chef, encontró en el vino un universo capaz de reunir dos mundos que siempre le habían resultado fascinantes: la precisión de la ciencia y la sensibilidad humana.



Esa mirada se refleja en el menú que diseñó para esta colaboración, cuyo hilo conductor es el carbón como elemento de transformación. El recorrido inicia con un brócoli a la brasa acompañado por Cavas Valmar Chenin Blanc, una etiqueta que expresa el carácter del Valle de Guadalupe y el legado de una de las familias pioneras de la región.

La experiencia continúa con un pulpo zarandeado maridado con Mannequin de Orin Swift, un chardonnay elaborado por el reconocido winemaker Dave Phinney que reúne distintas expresiones de California en una propuesta contemporánea y vibrante. Posteriormente, el pescado zarandeado con frijoles con veneno encuentra equilibrio junto a Louis Jadot Pouilly-Fuissé, un vino que representa la tradición borgoñona y la búsqueda constante por expresar el terroir francés.

Uno de los momentos más significativos del menú llega con el Taco Richi acompañado de RGMX Cabernet Franc. Elaborado por la familia Rivero González en Coahuila, este vino demuestra la fuerza que ha alcanzado la vitivinicultura mexicana y la diversidad de expresiones que hoy surgen desde el Valle de Parras. El recorrido concluye con un pastel de campechanas como cierre dulce de la experiencia.

Conoce el nuevo menú colaborativo de Andrés Amor
Para el sommelier, cada vino es una puerta de entrada a la historia, el territorio y las personas que lo producen. | Foto: Jennifer Ornelas

Durante la presentación, Amor destacó que detrás de cada botella existe una historia de largo aliento. Plantar un viñedo, construir una bodega y esperar años para lanzar la primera cosecha son procesos que requieren paciencia, inversión y visión de futuro. Por ello, considera especialmente relevante el momento que vive el vino mexicano, una industria que ha comenzado a consolidar una segunda generación de productores capaces de continuar el legado iniciado por sus familias.

Para el sommelier, este relevo generacional es una señal de madurez. Si hace algunas décadas regiones como el Valle de Guadalupe contaban con apenas un puñado de bodegas, hoy nuevas generaciones lideran proyectos que han contribuido a posicionar al vino mexicano dentro y fuera del país. Más que una tendencia pasajera, afirma, se trata de una industria que continúa construyendo identidad propia.

En ese contexto, experiencias como este menú de maridaje permiten descubrir que el vino puede ser mucho más que un acompañamiento. Guiados por especialistas como Andrés Amor, los comensales tienen la oportunidad de acercarse a diferentes regiones, estilos y filosofías de producción, entendiendo que cada copa cuenta una historia que comienza mucho antes de llegar a la mesa.

Conoce el nuevo menú colaborativo de Andrés Amor
La propuesta busca demostrar cómo el vino puede enriquecer la experiencia gastronómica cuando existe un diálogo auténtico con la cocina. | Foto: Jennifer Ornelas

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