Napoli Centro: la pizza napoletana de Luna Rossa en La Latina

La herencia de Luna Rossa

Luna Rossa es uno de esos nombres que en Madrid ya pertenecen a la memoria gastronómica de la ciudad. Abierto en la calle San Bernardo, el restaurante cumplió treinta años en 2024 y se presenta como la trattoria más antigua de Madrid, con Anna Carla Zucchini al frente junto a su marido, el pizzaiolo Cristian Ogea, y el chef napolitano Giuseppe Procentese, que colabora para  preservar la esencia de la cocina tradicional italiana que ha convertido al restaurante en un referente. Su horno de piedra con leña, construido al estilo napolitano, fue el primero de este tipo en la capital, y de ahí salen pizzas con masas fermentadas durante más de 48 horas.

Con ese recorrido detrás, Napoli Centro se entiende mejor. No es una pizzería puesta en marcha para subirse a la moda de la pizza napolitana, sino una versión más directa, cotidiana y asequible de una forma de cocinar que Luna Rossa lleva décadas defendiendo: masa cuidada, horno, producto y oficio. Una idea sencilla, pero cada vez más difícil de encontrar bien hecha.

Un proyecto pequeño con mucho horno

El local está en la calle del Humilladero, 30, en La Latina, y funciona como una pizzería de barrio a la napolitana: cercana, accesible, sin solemnidad y pensada para entrar a comer bien sin convertirlo en un plan caro. Al frente del horno está Cristian Ogea, el maestro pizzaiolo de origen rumano que durante años trabajó en Luna Rossa, donde afinó una técnica que después ha seguido alimentando con viajes a Nápoles y muchas horas de masa, temperatura y paciencia.



En Napoli Centro lidera esta etapa junto a Adrián Rosiu, compatriota, amigo de la infancia y responsable de sala. Esa complicidad se nota en el tono del sitio: pequeño, amable, de trato fácil y con ganas de reivindicar la hospitalidad de barrio. La propuesta quiere acercar a Madrid el espíritu de las pizzerie di quartiere napolitanas, esos lugares sin mucha ceremonia en los que lo importante es que la pizza llegue bien hecha, caliente y con el borde como debe ser.

Pizza napolitana a precios imbatibles

La carta va al grano: pizzas napolitanas con masa de larga fermentación, elaborada cada día a mano con harinas seleccionadas. El resultado son pizzas ligeras, aromáticas, con borde alveolado y ese punto elástico que pide comerse hasta la última miga. Lo mejor es el precio: entre 10 y 14 euros, una franja poco habitual para una pizza artesana de este nivel en Madrid.

Antes de la pizza también se pueden pedir clásicos italianos como la melanzane alla parmigiana o focaccias desde 5,50 euros. La bebida acompaña el viaje con vinos italianos, Mole Cola Classica y cervezas como Messina, Moretti, Peroni o la sarda Ichnusa Non Filtrata. Napoli Centro tiene la herencia de Luna Rossa, pero en clave low cost, más rápida, más de barrio y más de antojo cotidiano. Una pizzería pequeña en La Latina para comer verdadera pizza napolitana sin pagarla como si fuera un lujo.

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