Retiran triciclos de alimentos en la Miguel Hidalgo

Las normas en contra de los triciclos han causado gran indignación en redes sociales.
tacos

Los triciclos de pan o tamales, son parte de nuestra identidad gastronómica y parte de nuestra cotidianidad. Con los años, nos hemos acostumbrado a escuchar la bocina del pan, el chiflido de los camotes o el característico grito de los tamales, para identificar en dónde están. Cualquiera que viva en la ciudad o que transite por ella, sabe que en cada esquina de cada colonia hay al menos un vendedor en triciclo por la mañana o por la noche.

Recientemente, las redes sociales se llenaron de indignación al ser revelado que la Alcaldía Miguel Hidalgo había decomisado 140 triciclos de comercio ambulante en Polanco y pretendía destruirlos, argumentando que no habían cumplido con las normas sanitarias que indican que en semáforo naranja no se puede exceder 30% de la ocupación. Pero ¿cómo le hacen aquellas personas que viven al día y no pueden trabajar desde casa? ¿cómo es que en una situación de crisis la “mejor opción” es destruir el medio de trabajo de una persona?

Aunque es claro que todos debemos respetar y seguir las normas de sanidad, el sentido de empatía se perdió con esta acción. En la misma alcaldía, hay videos de filas kilométricas para entrar a centros comerciales ¿Por qué si está bien hacer fila para eso, pero vender un pan en la calle es sancionado de esta manera?

De acuerdo con un documento de Orden Jurídico del Gobierno de la CDMX está prohibido “impedir o estorbar de cualquier forma el uso de la vía pública, la libertad de tránsito o de acción de las personas, siempre que no exista permiso ni causa justificada para ello”.

Además, la misma página indica que existe una multa por el equivalente de 11 a 20 veces la unidad o un arresto de 13 a 24 horas.

Durante estos días de crisis, escuché a alguien cercano decir “estamos en el mismo mar: unos en yate, otros en lancha y otro más nadando con todas sus fuerzas”. Es muy cómodo condenar desde una posición privilegiada, pero nada nos cuesta voltear a ver al vecino y tenderle una mano. Sobre todo, cuando en “el yate” se encuentran los funcionarios que dieron esta orden. Es insensible quitarle a los vendedores informales su fuente de ingresos.

Para sumar cuestionamientos al caso de los triciclos ambulantes, el pasado 20 de agosto las redes se volvieron a incendiar, debido a un video que publicó Lady Tacos de Canasta (Marven) donde se ve a elementos de la policía del Zócalo capitalino indicar a la muxe que no podía vender sus tacos de canasta en la calle. Luego de un forcejeo, la mercancía de Lady Tacos de Canasta terminó tirada en el piso. La situación llegó a oídos de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y posteriormente se le otorgó a la comerciante un lugar de venta fija ubicado en Pino Suárez.

Los trabajadores informales suelen trabajar en condiciones vulnerables que no garantizan sus derechos laborales, tales como vacaciones, aguinaldo o seguro médico. Los comerciantes que trabajan en la calle, ya sea en triciclos o puestos ambulantes, deben sortear las condiciones meteorológicas, los coches, los policías y además a grupos delictivos diario, para poder llevar sustento a casa.