Pirata

La reciente apertura de este lugar en Puerto Escondido, cambia el paradigma de la escena restaurantera de la costa oaxaqueña por varias razones.
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Como muchos otros destinos de playa famosos por ser relajados, Puerto Escondido no cuenta con grandes propuestas gastronómicas. Hay lugares sabrosos, pero con preparaciones sencillas y poco arriesgadas. Pero si eres un foodie viajando por la costa oaxaqueña, acaba de surgir una nueva propuesta que te podría interesar.

Pirata es el nuevo restaurante en Zicatela que busca experimentar con los productos locales para crear un interesante menú del que seguramente te acordarás. El concepto, creado por Travis Limoge, es un homenaje a los productos y gastronomía locales por medio de un menú degustación de 8 tiempos con un maridaje a cargo de Ana Herrera —tercer lugar de Bacardí Legacy 2018— y Gabriela Lozada de Hanky Panky.

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El chef Travis Limoge saliendo de Pirata. Foto: Juan Pablo Tavera

Travis quiere que su menú tenga la menor huella de carbono posible por lo que utiliza al máximo los productos, compra la proteína directamente de los pescadores de Puerto Escondido y las verduras y frutas de distintas granjas orgánicas a una hora del restaurante.

Uno de los detalles que vuelve más memorable a Pirata es que una vez ahí no tienes idea de lo que vas a comer, por lo que cada platillo es una sorpresa y mayor sorpresa aún es el hecho de que tampoco te dicen lo que estás comiendo, porque quieren que experimentes el sabor sin prejuicios y con la mayor atención. Puede parecer osado, pero resulta un experimento interesante en el que terminas prestando mayor atención al comer. Ya terminado el menú, recibes la carta donde dice qué es lo que acabas de comer.

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Sopa fría de tomate orgánico. Foto: Juan Pablo Tavera

En términos de sabor, Pirata aún está en una etapa experimental y podrían afinar algunos de sus platillos —aunque su menú cambia constantemente— ya que son tan atrevidos que en ocasiones resultan difíciles de aterrizar. La cena es una constante subida y bajada entre sabores intensos y otros apenas perceptibles que resultan muy personales para Travis. Esto en parte tiene que ver con que el chef no utiliza sal ni azúcar en sus preparaciones, por un tema de retrogusto que hace que los sabores de los ingredientes se intensifiquen y permanezcan más tiempo en boca.

Aunque hay platillos a los que les falta trabajo como la calabaza con miltomate, hoja santa y pepita, hay otros muy interesantes como el pescado cocinero crudo con espuma de piña,  las calabacitas con guajillos y hojuelas de cocinero, y el plátano macho envuelto en hoja santa con mole.

Es muy recomendable pedir el maridaje, porque en el balance de las bebidas y los platillos puedes notar la comunión entre Travis, Gaby y Ana. Algunos tiempos vienen acompañados de cócteles super equilibrados, otros de mezcal, vino mexicano y hasta un tepache se cuela en la ecuación.

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Foto: Juan Pablo Tavera

La oscura decoración y el ritmo de los platillos se prestan a pasar un momento íntimo con tus acompañantes y no se diga sobre la plática que surge respecto cada plato que sale, en el que cada quien intenta descifrar los ingredientes que percibe.

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Interior de Pirata. Foto: Juan Pablo Tavera

Como es comprensible de un restaurante que abrió hace un par de meses, quedan algunos detalles por afinar, pero definitivamente es una experiencia que vale la pena. Pero si solo tienes hambre y quieres comer algo sencillo te recomiendo elegir otra opción, ya que la experiencia en Pirata es más cercana a un performance que a una salida casual a cenar.

Cuenta promedio: $750 MXN sin maridaje y $1000 MXN con maridaje

Horarios: miércoles a domingo de 17:00 horas a 23:00 horas (se requiere reservación)

Dirección: Avenida del Morro 3, Playa Zicatela, Puerto Escondido