Aún con el traje de fiesta puesto por su reciente aniversario número diez, el restaurante Le Chique, a cargo de Jonatán Gómez Luna, tiene una nueva celebración en puerta ya que ingresó por primera vez a la lista de los Latin America’s 50 Best Restaurants con la posición #34.

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Le Chique es un restaurante situado en medio de la Riviera Maya, entre Playa del Carmen y Puerto Morelos, dentro de un hotel all inclusive y aunque Jonatán admite que esto ha sido un reto ahora tiene sala llena casi todas las noches. Pero su éxito no llegó así nada más, le ha tomado una década de trabajo en la cual ha aprendido lecciones valiosas. Tuvimos la oportunidad de hablar con él y nos contó algunas de las más importantes.

Dejar de voltear afuera y ver dentro

De acuerdo con el chef esto fue esencial en su cocina. Tuvo la fortuna de trabajar con grandes figuras como los hermanos Roca y Redzepi, pero al volver a México volteó a ver sus raíces, los ingredientes con los que creció —y los que mejor entendía— y decidió que quería hacer cocina mexicana con ingredientes locales y ese fue el cambio que lo ha convertido en lo que es.

El equipo es lo más importante

A excepción de algunos cuantos, Jonatán ha trabajado con las mismas personas desde el comienzo. Este tiempo les ha formado una visión compartida y el mismo deseo por triunfar. Se sienten cómodos unos con otros y entienden que el éxito de Le Chique también es un éxito personal. “En cúmulo siempre 25 cabezas van a pensar mejor que 1 y eso hace que trabajemos con la misma finalidad.”

La importancia de los ingredientes

Una de las características definen la cocina de Le Chique es que siempre han sido muy meticulosos sobre conocer el origen de sus productos. Tienen una relación cercana con sus productores —con algunos han trabajado los 10 años que ha estado abierto el restaurante— para siempre estar en busca del mejor ingrediente local.

huerto le chique
Foto: Ana Lorenzana

Hay que concentrarse en lo que es importante

A veces el trabajo de los chefs se mezcla con otras cosas que nada tienen que ver con los fogones y cuando dedicas tu tiempo a otras cosas no estás presente en la cocina. “Pero tienes que estar ahí, porque nadie va a cuidar al restaurante como tú. Se trata de hacer que todo funcione como un máquina bien engrasada”, manteniendo siempre la atención en los detalles.