Char Fuego y Brasas, una dirección imprescindible para entender la carne hoy

En el sur de Tenerife existe una meta de peregrinaje para carnívoros sibaritas, ese amplio público cuyas papilas se hacen agua delante de un magnífico chuletón. Este paraíso se llama Char Fuego y Brasas, dentro del hotel Baobab Suites de Adeje, y ha convertido la brasa en algo serio, donde la fábula se inicia mucho antes de que la pieza toque el fuego. Aquí se habla de origen, de selección, de tiempos… y se nota desde el primer bocado. Aquí se viene a comer carne de verdad.

Desde su apertura en 2015, el restaurante ha ido afinando una forma muy personal de trabajar, centrada en elegir bien y tratar mejor. Cada corte tiene detrás un proceso medido al milímetro, desde la procedencia hasta el punto final en sala. Más que cocinar carne, en Char la estudian, la respetan y la llevan justo hasta donde tiene que llegar.

El menú, un recorrido que empieza antes de la parrilla

Sentarse en Char implica entrar en una secuencia donde todo está pensado para abrir apetito poco a poco. Antes de que la carne tome el protagonismo, llegan bocados que ya marcan el nivel: un pan de masa madre acompañado de mantequilla de esencia de txuleta que resume, en un gesto sencillo, la filosofía de la casa. También sorprende la berenjena glaseada con miso, terminada a la llama y servida sobre una base de yogur cítrico con brócoli crujiente, un plato que demuestra que la brasa aquí no entiende de etiquetas.



El arranque se completa con propuestas que estimulan el sibaritismo, como el apoteósico carabinero con beurre blanc de palo cortado y caviar o la sabrosa cecina de wagyu Casalba.

Después, la parrilla toma el mando. Chuletas seleccionadas, lomos madurados y cortes que han pasado por un proceso afinado al detalle llegan a mesa en su punto exacto. El corte en sala, el aroma de la brasa y ese primer bocado forman parte de una liturgia que aquí se cuida sin rigidez.

Alrededor, las guarniciones acompañan con más intención de la que parece: patatas, setas o ensaladas bien afinadas conviven con detalles más inesperados, como un tomate rostit infusionado en grasa de txuleta, que recoge todo el sabor de la parrilla en un solo bocado. 

Pero el recorrido no se queda en lo esperado. Incluso hay espacio para giros más informales, como la hamburguesa de txuleta —con carne de Cárnicas Luismi, queso Comté y pan brioche— o el pollo coquelet asado lentamente en horno de brasas, que llega con papas baby y hierbas. 

Detrás de muchas de estas piezas está el trabajo de Luismi Garayar, que desde hace más de dos décadas selecciona personalmente cada animal en Galicia, asegurando una materia prima que marca la diferencia desde el origen.

Todo se articula con una carta de vinos que acompaña con criterio y afina cada plato, cerrando un recorrido donde la carne —y, muy especialmente, la txuleta— marca el ritmo sin necesidad de imponerse.

Tenerife en el mapa internacional de la parrilla

El trabajo sostenido de Char ha ido encontrando su reflejo en distintos reconocimientos y encuentros de alcance internacional. La presencia en listados como 101 World’s Best Steak Restaurants o su participación en iniciativas como The Rare Tour —donde ha compartido parrilla con figuras como José Gordón— refuerzan una posición que va más allá del contexto local.

Con un Sol en la Guía Repsol y una trayectoria que no ha dejado de crecer, Char Fuego y Brasas se ha convertido en una de esas direcciones que justifican el viaje. Un lugar donde la carne se entiende desde el detalle y donde cada elemento —cocina, sala y bodega— suma para construir una experiencia deliciosa y bien afinada.

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