
Al frente de la propuesta gastronómica están Juan Antonio Medina, chef ejecutivo de Mabel Hospitality —grupo impulsor de Vega junto a Íñigo Onieva y Manuel Campos—, y David Rodríguez, chef ejecutivo de Vega Members Club.
Aunque no es necesario ser miembro de Vega Members Club para disfrutar de Casa Vega, el bistró abierto al público se ha convertido en la puerta de entrada perfecta al universo creado por Íñigo Onieva y Manuel Campos: un espacio elegante y con mucha actividad donde conviven la buena cocina, el ambiente animado y las sobremesas que se alargan a cualquier hora del día. Sin duda, Casa Vega es para Vega Members Club el mejor de los escaparates.
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Dinamismo, comodidad y buen servicio
Entrar en Casa Vega supone franquear la puerta del buen rollo. La decoración suntuosa de Lázaro Rosa Violán precede a una atención sin igual en la que el personal de sala lo tiene todo bien pensado. El equipo está perfectamente entrenado en simpatía, atención y eficacia. La carta de vinos –con rúbrica de la sumiller Rocío Yagüe– contiene las etiquetas perfectas para conformar una propuesta bien escogida. Los cócteles son un acertado complemento para disfrutar del espacio y la oferta gastronómica sugerida.

A decir de Juan Antonio Medina, “En Casa Vega sucede algo muy especial: en un solo espacio el cliente encuentra todo tipo de ambientes, y su estancia se alarga con ánimo de disfrutar de distintas experiencias”. Y lo mejor de todo es la diversidad del público que convive en perfecta armonía.
Profesionalidad en la cocina; bocados de hechura perfecta en la sala
Nada en Casa Vega es por casualidad, sino fruto de la experiencia y bagaje de los cocineros al frente. Medina, que cuenta con una dilatada experiencia en míticos restaurantes como El Bodegón, Zalacaín, Álbora y A’Barra, ha apostado en Casa Vega por lo más importante: basar la cocina en la tradición, sin renegar de la contemporaneidad y contando con ingredientes de calidad.

“Un cocinero sin producto no es cocinero”, afirma. Con la humildad que le caracteriza, Juan Antonio Medina asegura que lo más importante para él es que el comensal reconozca el trabajo en equipo que hay detrás de cada servicio. “Si el cliente entra por la puerta, es que algo estamos haciendo bien. Y eso es lo que está ocurriendo en Casa Vega: que el cliente repite”.
Por su parte, David Rodríguez añade: “En Casa Vega trabajamos para reinterpretar lo clásico y elevarlo a través de técnicas actuales, siempre con un firme compromiso con la categoría de la materia prima”. Una despensa que, como afirma Juan Antonio Medina, “es cien por cien española”.
Además, en la carta mencionan a varios de los proveedores de calidad con los que trabajan habitualmente como los ibéricos de Cinco Jotas, los huevos de Cobardes y Gallinas, el AOVE Marqués de Griñón o las anchoas 00 de Casa Santoña.
En línea con no renunciar a la tradición, hay platos tan reconocibles como la lubina a la brasa, el steak tartar de solomillo de Los Norteños, las croquetas melosas de jamón o el pollo a la brasa con tomillo.

Y con ánimo de ofrecer recetas burguesas, David Rodríguez recupera un plato old-fashioned como el solomillo strogonoff, prácticamente desaparecido de las mesas españolas.
Un guiño de la zona privada al bistró es ofrecer algún plato del restaurante exclusivo para socios como el vitello tonnato de TOTÓ o los Rigatoni al Vodka como en Little Italy. No sea que los comensales se queden con las ganas de probar un plato único.
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