
Al ritmo de David Bowie, Elton John e INXS, una comida en Somma Polanco transcurre entre viniles, copas y platos al centro de la mesa. La música se escucha, pero también se siente en el diseño de un espacio que apuesta por una atmósfera relajada, lejos de la solemnidad que muchas veces acompaña al mundo del vino. En la entrada, una frase marca el tono: “Wine, food and music”.
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Ubicado en Virgilio 8, Somma se suma a la oferta gastronómica de Polanco con una propuesta en la que el vino es protagonista, aunque no pretende imponerse sobre el resto de la experiencia. Aquí se puede llegar por una copa, quedarse por la cocina y terminar la noche entre cócteles, siempre con una banda sonora que acompaña la conversación.

La idea detrás del proyecto es acercarse al vino sin tantas reglas. Su selección reúne etiquetas de distintas regiones y estilos, desde botellas fáciles de beber hasta otras menos convencionales, pensadas para quien quiere explorar nuevos perfiles. No hace falta llegar con un conocimiento previo: la carta busca que cada visitante encuentre algo que le guste y, quizá, una nueva botella que llevarse en la memoria.
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Al frente de esta selección está el sommelier Pablo Mata, responsable de la curaduría de vinos y de la formación del equipo. Su trabajo parte del conocimiento técnico, pero la experiencia de Somma busca traducirlo en algo más sencillo: hacer del vino una bebida para acompañar la vida cotidiana, la conversación y la comida, más que un ejercicio de solemnidad.
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La barra continúa esa misma idea. La coctelería de autor y el spritz bar amplían las posibilidades para quienes prefieren comenzar con un trago, cambiar de copa durante la noche o simplemente acompañar la mesa con algo distinto.

La cocina, por su parte, está pensada para compartir. Los platos llegan al centro de la mesa y acompañan tanto a las botellas como a los cocteles, con preparaciones que privilegian el sabor y el producto.
Entre aquellos que vale la pena probar está el New York prime, acompañado de papas a la francesa bañadas en una salsa holandesa con chiles secos y cebollín. Es una combinación contundente, ideal para compartir mientras se descorcha una botella. Para cerrar, el flan con flor de sauco aporta una nota más delicada y aromática a la experiencia.
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Así, Somma Polanco propone una forma menos rígida de vivir el vino. El diseño y los viniles ponen la atmósfera, la cocina invita a quedarse en la mesa y la selección de Pablo Mata pone las copas en circulación. Todo sucede bajo una misma premisa: wine, food and music, sin demasiadas reglas y con espacio suficiente para disfrutar.

Somma Wine Bar Polanco
Virgilio 8, Polanco, CDMX.
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