El buffet libre se impone como festín gastronómico

Hay un origen caribeño en todo esto, y la industria hotelera europea hace tiempo que se dio cuenta de que los hoteles de esa zona del mundo iban varios pasos por delante a la hora de estructurar la renovación de sus hoteles, sobre todo los dedicados al turismo vacacional de sol, playa y familia.

Se puede decir que fue en los exclusivos resorts esparcidos por las maravillosas playas de la República Dominicana y más concretamente en la localidad caribeña de Bayahibe, y Punta Cana donde se popularizó el término “todo incluido”.

Baleares y Canarias, referentes del turismo europeo

Los destinos turísticos europeos situados en costas, y sobre todo, en sus islas, aprendieron pronto la lección y comenzaron a destacar y a obtener premios y reconocimiento. Y si hablamos de islas tenemos que destacar las Baleares situadas estratégicamente en el Mediterráneo y, cómo no, en las islas Canarias que lucen esplendidas y maravillosas en pleno océano Atlántico, y ambos archipiélagos presumen desde hace décadas de ser el destino turístico preferido por buena parte del turista internacional.



Iberostar Selection Anthelia, un ejemplo de excelencia

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Si hemos de destacar una cadena hotelera donde se ha entendido a la perfección que la gastronomía se construye a base de una tradición ancestral y de una experiencia memorable, esa cadena, con setenta años de experiencia, es sin lugar a duda Iberostar, donde en la isla de Tenerife de sus siete establecimientos, destaca especialmente uno: el Iberostar Selection Anthelia. Un resort de cinco estrellas, miembro del exclusivo grupo de Great Hotels of de World, situado en plena playa de Fañabé, en costa Adeje, considerado por la prensa especializada y sobre todo por los clientes que tienen la oportunidad de hospedarse en él, como uno de los mejores hoteles «todo incluido» de España.

Ofertas gastronómicas y restaurantes temáticos

El hotel cuenta con una oferta gastronómica excelente abierta a experiencias que dejan huella y que muestran la cocina canaria pero también mira hacia el resto del mundo, repartida entre sus cuatro restaurantes temáticos: El Gourmet Poseidón, un lugar elegante donde se puede saborear los alimentos típicos de la zona, incluido el plato especial del chef como es el conejo al salmorejo, un producto bien hecho que no necesita explicación; el Sea Soul Restaurante & Lounge, donde se puede cenar marisco y pescados frescos mirando al mar; el italiano Portofino, donde impera la cocina tradicional familiar, la simplicidad, las texturas, los sabores y olores napolitanos donde sobresalen la ensalada de la casa, las pastas frescas, las focaccias y, cómo no, las pizzas al horno; y por último, pero no menos importante, el buffet Zeus, que acoge hasta seis bufetes diferentes e internacionales y donde la cocina en directo —el famoso show cooking— es todo un espectáculo gastronómico. Todos ellos liderados por el chef José Miguel Barrera Navarro, reconocido por el salón gastronómico de Canarias —GastroCanarias— con el máximo reconocimiento regional como el mejor chef profesional de su categoría en Canarias.

El concepto del buffet

Pero volviendo al título de este artículo, nos detendremos en el buffet como un modelo de restaurante estructurado, una versión distendida e informal donde la cocina se acerca al comensal en todo su esplendor lúdico y variedad gastronómica, donde la abundancia no está reñida con la calidad de unos platos bien elaborados y de unos productos de proximidad con opciones de cada temporada.

Liderazgo y sello de calidad

Alejandro Santos, director regional de Iberostar Group.

Uno de los responsables de que este hotel sea uno de los mejores de España desde un punto de vista profesional y familiar es, sin duda, Alejandro Santos Engel, que fue director de dicho hotel en 2015 y que actualmente ocupa la máxima responsabilidad de la cadena Iberostar Group como director regional para Canarias y Península. Fue él quien impulsó la idea de que la calidad a la hora de comer no es incompatible con la oferta vacacional, y que si en el buffet exhibía la calidad del producto en lineales perfectamente ordenados y por «familias» con el personal de cocina siempre atentos a cada necesidad y deseos del cliente —ya sea asesorando o cocinando lo que a éste le apetezca en ese momento—, ofrece como resultado un valor añadido a tener en cuenta en el posicionamiento de la marca.

Adaptaciones a las nuevas tendencias

Tanto David Gómez, que fue director del hotel durante seis años, como Emilio Manzano, su actual director, no contentos con el éxito inicial optaron por adaptar de forma progresiva el buffet a las nuevas tendencias, gustos, expectativas y necesidades dietéticas de los clientes, incorporando menús infantiles, vegano, sin gluten, sin lactosa o vegetarianos, un hecho que los huéspedes valoran positivamente.

Fidelización y competitividad

En un buffet donde los comensales se cuentan por cientos, estos son los mejores críticos a la hora de juzgar su decoración, distribución, optimización del servicio —incluido la gestión de los desperdicios— la adaptación a las nuevas tendencias culinarias… lo que genera una mayor fidelización del cliente y, para la empresa, un mayor aumento de los ingresos y una apuesta segura por la competitividad.

Según palabras de Alejandro Santos: «La competitividad de un destino depende cada vez más de su capacidad para generar valor a largo plazo, tanto para los visitantes como para las comunidades locales».

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