
Mucho se habla de lujo en Riviera Maya. En una región donde los grandes hoteles, experiencias privadas y tarifas elevadas forman parte del paisaje, el concepto puede volverse casi cotidiano. Palmaïa propone mirar el lujo desde otro lugar: el bienestar.
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Ubicado entre la selva y el mar, en Playa del Carmen, el hotel construye su experiencia alrededor de AïA Wellness, una propuesta que busca integrar distintas prácticas de bienestar a la vida cotidiana. Pero aquí la idea no se limita al yoga, la meditación o el ejercicio. También está presente en la manera de comer, en los ingredientes y en el tiempo que se dedica a cada experiencia.
Y es precisamente en la mesa donde esta filosofía adquiere una de sus expresiones más interesantes.

Desayunos para empezar el día sin prisa
En Su Casa, el restaurante que acompaña las mañanas con una cocina estacional y nutritiva, el día comienza a un ritmo relajado, acorde con el entorno caribeño.

Hay algo peligroso en escribir sobre hoteles cuando todo parece digno de elogio: terminar diciendo que todo es maravilloso. Pero en Palmaïa hay desayunos que realmente merecen detenerse en ellos.
Entre los platos que destacan está el tamal relleno de cebolla caramelizada, acompañado de salsa de chile poblano, crema poblana, crema vegana hecha en casa, queso de coco y cebolla morada encurtida. También están los huevos benedictinos sobre pan de masa fermentada, con champiñones ostra asados y una salsa holandesa de estragón preparada a base de alioli.

Son platos que muestran una cocina que resulta memorable por traducir clásicos del desayuno en platos plant-based además de buenos ingredientes, contrastes de textura y acidez y una ejecución que pone atención en cada elemento.
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UME: un viaje por los sabores de Asia
¿Fan de los sabores asiáticos? UME es donde la cocina toma inspiración de Asia y se construye a partir de sabores intensos, fermentos, encurtidos y diferentes texturas.
El Yin Yang Bao combina pan de arroz y trigo con setas en escabeche, tempura, mango, aka miso, cilantro, cacahuate, naranja y vegetales encurtidos con cardamomo. El resultado reúne dulzor, acidez, umami y elementos crujientes en una misma preparación.

El Pad Thai sigue una línea similar: fideos de arroz, tamarindo, chile puya, brotes de soya, tofu marinado, chícharo en vaina, cilantro, albahaca, tamari, limón, cacahuate tostado y cebollín.
Para quienes buscan una experiencia alrededor del sushi, el omakase ofrece una selección diaria de nigiri, gunkan y maki preparados con la pesca del día por el master chef de sushi, y obvio la opción vegana de este plato está disponible.

Como alguien que siguió una dieta vegetariana durante 16 años, sé que encontrar opciones asiáticas completamente vegetales puede ser complicado: muchas preparaciones incorporan salsa de pescado o ingredientes de origen animal. Por eso se agradece especialmente la reinterpretación de estos platos en versiones que pueden disfrutar tanto vegetarianos como veganos.
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LEK y otra manera de entender la cocina mexicana
Seguimos bajo la línea de las reinterpretaciones gastronómicas y ahora toca el turno de la gastronomía mexicana, restaurante LEK.
El restaurante propone una cocina mexicana a partir de ingredientes locales y técnica refinada, pero lo interesante está en la manera en que lleva la cocina vegetal: platos tradicionales, ejecutados desde los vegetales, los hongos, los granos y los productos de origen local.

El ceviche yucateco, por ejemplo, combina mousse de aguacate, jícama, portobello, betabel, recado negro, naranja agria y ajo rostizado. La flor de calabaza y los hongos de lluvia oaxaqueños aparecen junto a pan de elote, chile poblano, dzikil pak y pepitas tostadas.
También está la pesca del día, una preparación que reúne chintextle oaxaqueño, chayotes ahumados, elotes dulces, piña rostizada, pico de gallo de tomatillo y cilantro criollo.
El postre El Mole es esa GRAN cereza del pastel: chocolate oscuro al 80%, mermelada de tomate y chile árabe, hoja santa, yuca, carbón activado, ajonjolí, chile ancho, canela quemada y helado de chocolate.
Aquí el bienestar no significa comer de manera restrictiva. Significa prestar atención a lo que llega al plato y encontrar en los ingredientes vegetales una posibilidad gastronómica por sí misma.

El bienestar también está en detenerse
Okay, he hablado mucho de la comida y si bien es un fuerte de Palmaïa, aquí también se ofrece distintas actividades relacionadas con el bienestar, la filosofía del hotel se percibe en la manera en que están planteadas sus experiencias.
Entre ellas está la creación de Smudge Sticks, una actividad en la que los huéspedes elaboran una varita de sahumo con hierbas medicinales, pensada dentro de la propuesta del hotel como un ejercicio para limpiar energías, purificar objetos y equilibrar el entorno.
También hay espacio para la música, en un sala llena de velas, con colchonetas para disfrutar del concierto de cello, un show íntimo e introspectivo.
Al final, quizá ahí está una de las ideas más interesantes de Palmaïa: el lujo no necesariamente tiene que manifestarse en lo extraordinario. Puede estar en tener tiempo para desayunar sin prisa, en descubrir una nueva lectura de la cocina mexicana, en sentarse frente al mar o simplemente en prestar atención a lo que se está haciendo.
En Riviera Maya, donde el lujo forma parte del paisaje, Palmaïa propone medirlo de otra manera: a través del bienestar y de experiencias que buscan permanecer más allá de la estancia.

Palmaïa
P.º Xaman – Ha, Playacar, 77710 Playa del Carmen, Q.R.
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