La comida es hermosa, pero a veces ciertos platos necesitan un poco de amor para hacer que esa belleza resalte (te estamos mirando, pastel de carne). Ahí es donde entra un estilista de alimentos.

“Me encanta ver cómo los ingredientes crudos se transforman en una obra de arte”, dice Elle Simone Scott, estilista de alimentos de America’s Test Kitchen. “Me encanta llevar la comida más allá de sus límites. Me gusta que pueda ser tan artístico como crear una vaca con leguminosas o tan simple como hacer que la mantequilla se derrita en un elote, de manera en que la luz la golpee y te haga sentir como si estuvieras en un picnic. Me encanta cómo se convierte en mi responsabilidad llevar la mente del espectador a una determinada idea utilizando la comida”.

Si esa descripción de lo que un estilista de alimentos puede hacer y crear te emociona, entonces sigue leyendo. Tu también puedes aprender la artesanía con estos seis consejos profesionales.

Aprende a cocinar, y luego cocina bien y con frecuencia

De acuerdo con Heidi Robb, una estilista de alimentos que comenzó su carrera con la estrella de Food Network, Michael Symon, el estilismo de alimentos requiere más que un buen ojo. “Un estilista necesita tener el conocimiento suficiente sobre la forma en que los alimentos e ingredientes se comportan en todas las etapas, desde la obtención de ingredientes crudos hasta técnicas de preparación, cómo se mantendrán los alimentos y durante cuánto tiempo se preservará la máxima frescura y belleza”, dice. Aunque Robb afirma que gran parte de ese conocimiento se puede aprender trabajando en un restaurante, Scott alienta a los aspirantes a estilistas a asistir a la escuela culinaria porque “la mayor parte de la información [que se necesita] se da, se aprende y se enseña en la escuela culinaria”, dice. “De hecho, me gusta recordarle a la gente que todos los estilistas de alimentos son chefs, pero no todos los chefs son estilistas de alimentos”.

Ayuda a un estilista de alimentos que admires

Una vez que hayas recibido una educación culinaria, ya sea en la escuela o en el trabajo, debes “acercarte a los estilistas cuyo trabajo admiras y pedir ayuda”, aconseja Robb. Prepárete para aprender y ayudar, y trae “tu talento culinario, tus habilidades organizativas, la capacidad de tomar decisiones, especialmente en situaciones estresantes, y la capacidad de trabajar bien como miembro de un equipo, ya sea que ese equipo tenga dos o 10 integrantes”

Desarrolla un ojo para el estilo y la belleza

Scott dice que mantiene entre tres y cinco publicaciones de alimentos a la mano en un momento dado, no solo para estar al tanto de las tendencias alimentarias actuales, sino también para observar la estética de otros estilistas de alimentos. Robb te alienta a encontrar la belleza más allá de la comida. “Con un ojo para la belleza, te puedes dar cuenta de que ésta  viene en muchas formas”, dice ella. “La comprensión de la composición es imprescindible, así como una obsesión casi insalubre por los detalles. Manténte al día y dentro de la tendencia. Un objetivo real [para cualquier estilista de alimentos] es permitir que su estética personal surja a través de su trabajo y, a la vez, acomodar los deseos de su cliente “.

Guarda tu juego de herramientas

Cualquier artista, incluido uno que trabaje con alimentos, necesita herramientas. Como estilista de alimentos, necesitarás almacenar tu juego de herramientas con todo, desde glicerina, que hace que los alimentos duren más, hasta Q-Tips para deshacerte de molestas migas o manchas, nos aconseja Scott, que también lleva pinzas quirúrgicas que pueden recoger incluso la semilla de pimiento perdida más pequeña. “Utilizo herramientas de cocina de todos los días, como cucharas y tenazas, para obtener la apariencia que queremos”, agrega Scott, “y nada puede vencer a un par de guantes limpios para poder manipular la comida con las manos”.

Desarrolla habilidades de comunicación sobresalientes

“Estas habilidades son la base de una estrecha colaboración”, dice Robb. Son habilidades que necesitarás desarrollar para una relación con todos, desde fotógrafos hasta asistentes y clientes” señala. “El cliente necesita saber que su visión se escucha y comprende”, explica Robb. “Desde este punto, todos toman la dirección para trabajar hacia un objetivo final [para el cliente]. Un trabajo de diseño de alimentos siempre es una colaboración en grupo”.

Prueba y desarrolla un portafolio de trabajo

“Incluso cuando todavía estés ayudando a un profesional, puedes trabajar para recopilar una cartera de su trabajo mediante pruebas”, aconseja Robb. “Ponte en contacto con fotógrafos más nuevos y profesionales que estén ansiosos por probar con los nuevos estilistas”, dice. “Las pruebas sirven para ayudarte a que te sientas cómodo con las maniobras en el set, al igual que al trabajar con un fotógrafo y al capturar tu comida con el lente de una cámara”. Mientras pruebas, “con suerte, ambos saldrán con un portafolio sólido” con buen material y una nueva relación profesional. Nunca dejo de probar, porque esto mantiene la creatividad fluyendo”.