Colectivo Tlacuache: un servicio de delivery creado por y para restaurantes

Un bloque de restaurantes creó una propuesta de delivery sencilla y fácil de navegar para evitar las comisiones las populares aplicaciones

Si algo hemos visto en la pandemia es la capacidad de reinventarse y crear sobre la marcha cuando las condiciones cambian. Colectivo Tlacuache , por ejemplo, comenzó como un proyecto de experiencias gastronómicas emergentes hace tiempo. Y a raíz de la cuarentena, se convirtió en una plataforma de delivery hecha por restauranteros.

Al momento los restaurantes y bares que conforman el colectivo son: Campobaja, Expendio de Maíz, El Parnita, Páramo, Rosetta, Petanca, Amaya, Loup Wine Bar, Husset, Lardo, Hanky Panky y Limantour.

Sus dos pilares apuntan a que sea fácil de usar y que tenga un sentido de comunidad. Para conseguir el primero han creado una plataforma sencilla. Accedes a su página, donde ves los restaurantes que forman parte del colectivo, revisas sus menús y eliges la opción de ordenar en línea o llamar para hacer el pedido; dejando de lado lo abrumador que puede ser scrollear infinitamente o buscar esa story de Instagram en la que habían publicado los menús.

La segunda es aún más importante, ya que su fortaleza reside en empujar en grupo para llegar a más personas, ir resolviendo los problemas de logística que implica transformarse a delivery súbitamente y volver a los comensales parte de esa comunidad.

Al crear una plataforma propia, Colectivo Tlacuache evita pagar las altas tarifas de comisión de las aplicaciones convencionales, que en ocasiones dejan sin margen de ganancia a los restaurantes.

Por ahora cada restaurante se encarga de dar seguimiento a los pedidos, pero esperan pronto contar con un grupo de repartidores y pagos en línea —actualmente es contra entrega y puede ser con tarjeta o en efectivo—. A pesar de que la convocatoria está abierta, su crecimiento va limitado porque todavía están resolviendo temas de logística.

Así es como el bloque doce de nuestros restaurantes favoritos va empujando contra la incertidumbre a la espera de que las cosas vuelvan a algún tipo de normalidad.