Al principio era un puesto de quesadillas sobre el Eje de Guerrero, allá por 1964, se llamaba Las Carabelas y lo atendía la suegra de Amparito. Luego del terremoto del ‘85 se mudaron a un local pequeño a la vuelta del original, en la calle de Héroes, y el negocio pasó a la siguiente generación: Amparito y su esposo. 

Buscaron un diferenciador para atraer de nuevo a los clientes, y con ayuda de sus hijos, nacieron los antojitos de casi un metro que los comensales empezaron a denominar “machetes” o espadas. “El nombre lo pusieron los clientes”, cuenta la señora Amparito, quien a sus 77 años sigue atendiendo el negocio, ahora con la ayuda de sus hijos Ana, abogada de profesión, y Moisés Bernal, comerciante de tenis. 

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La masa es de maíz nixtamalizado y lo compran a proveedores locales. Los ingredientes de los 16 guisados que ofrecen se compran en La Merced o la Central de Abasto. Los que más piden son el chicharrón y los hongos con queso, aunque tienen un poco de todo: papa, flor de calabaza, huitlacoche, tinga —preparación de la casa hecha con carne molida, cebolla y chipotle—, quizá el que menos se pide es el guisado de sesos. 

Los machetes se hacen en el momento, por lo que una orden puede tardar alrededor de 10 a 20 minutos en llegar a la mesa. El tamaño de esta quesadilla depende de la textura de la masa: si queda bien logra los 70 cm, si queda más aguada se reduce un poco. El negocio no para: atienden a una hilera de comensales hambrientos a diario, de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Ahora su aforo se reduce a 30%, como en la mayoría de establecimientos.

Además de los guisados normales, tienen cinco especialidades, de las cuales piden más el Cubano —que lleva todos los guisados—, el Champion —con bistec, queso, tocino, pimiento morrón y cebolla—, y el Sazón de mi Tierra, —de chicharrón, plátano macho y queso Oaxaca—.  

En toda la República también ya venden machetes y así les llaman. Ahora son mundialmente conocidos: ha venido gente de Egipto, Estados Unidos, China, Japón e incluso ya los hacen en Los Ángeles.

Doña Amparito

Después de más de 50 años de existencia, el negocio ha crecido. Marion, la tercera hija de Amparito, abrió sucursales nuevas. Primero en la Guerrero, luego en el Centro y la Obrera, y la más reciente en la Del Valle, donde sus hijos también están incursionando en la empresa familiar de las quesadillas gigantes. En la matriz de Héroes 192 no tienen apps para entrega a domicilio, pero las sucursales sí.

Los imperdibles: el de chicharrón, el Champion y el Sazón de mi tierra. 

El récord: 3 machetes de un solo ingrediente en una sentada.

Dirección: Héroes 192, colonia Guerrero, CDMX.