
El jengibre es una raíz aromática muy apreciada tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional. Su sabor ligeramente picante, fresco y cítrico lo convierte en un ingrediente versátil para preparar bebidas, sopas, ensaladas y platos principales. Además, contiene gingeroles, compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias estudiadas por la ciencia.
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Entre sus beneficios potenciales destaca su capacidad para ayudar a aliviar las náuseas, especialmente las relacionadas con el embarazo o ciertos tratamientos médicos. También se ha investigado su efecto sobre algunas molestias digestivas y el dolor asociado con la inflamación. Sin embargo, sus beneficios dependen de la cantidad consumida y de cada persona; no sustituye los tratamientos médicos ni es una solución milagrosa.
Tip: Si eres mujer, tómalo durante tu periodo y verás cómo los cólicos se van.
¿Cómo consumir jengibre de forma segura?
- Empieza con pequeñas cantidades: entre 1 y 2 cucharaditas de jengibre fresco rallado suelen ser suficientes para dar sabor a una receta para varias porciones.
- Si tienes reflujo o acidez, reduce la cantidad, ya que el jengibre puede agravar estas molestias en algunas personas.
- Si tomas anticoagulantes o medicamentos para controlar la glucosa, consulta con un profesional de salud antes de utilizar suplementos concentrados de jengibre. La precaución es especialmente importante con dosis elevadas.
Una forma sencilla de sumarlo a tus recetas es utilizarlo fresco, rallado o finamente picado, en pequeñas cantidades. A continuación te comparto cinco opciones nutritivas y variadas para aprovechar su aroma y sabor, empezando por la más sencilla y eficaz.
Infusión de jengibre, limón y miel
1 taza
Ingredientes
- 3–4 rodajas de jengibre fresco
- 1 taza de agua
- Jugo de ½ limón
- 1 cucharadita de miel
Preparación
- Hierve el agua y agrega las rodajas de jengibre.
- Cocina a fuego bajo durante 5–7 minutos.
- Retira del fuego y deja reposar un par de minutos.
- Añade el jugo de limón y la miel antes de servir.

Ensalada de pepino, zanahoria y aderezo de jengibre
2 porciones
Ingredientes
- 1 pepino
- 2 zanahorias
- 1 cucharada de semillas de ajonjolí
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Jugo de 1 limón
- 1 cucharadita de jengibre rallado
- Sal y pimienta al gusto
Preparación
- Corta el pepino y ralla o corta las zanahorias en tiras finas.
- Mezcla el aceite de oliva, el limón, el jengibre, la sal y la pimienta.
- Incorpora el aderezo a las verduras.
- Termina con las semillas de ajonjolí y sirve fría.
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Pollo al jengibre con verduras salteadas
2 porciones
Ingredientes
- 300 g de pechuga de pollo
- 1 taza de brócoli
- 1 zanahoria
- ½ pimiento morrón
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de jengibre rallado
- 2 cucharadas de salsa de soya
- 1 cucharada de aceite
Preparación
- Corta el pollo en cubos y las verduras en trozos pequeños.
- Calienta el aceite en una sartén y sofríe el ajo con el jengibre durante 30 segundos.
- Agrega el pollo y cocina hasta que esté completamente cocido.
- Incorpora las verduras y la salsa de soya. Saltea durante 5–7 minutos, procurando que las verduras conserven algo de textura.
- Sirve solo o acompañado de arroz integral.

Sopa de lentejas con jengibre y cúrcuma
3 porciones
Ingredientes
- 1 taza de lentejas
- 1 zanahoria picada
- ½ cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de jengibre rallado
- ½ cucharadita de cúrcuma
- 4 tazas de caldo de verduras o agua
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Preparación
- Sofríe la cebolla y el ajo con el aceite de oliva.
- Añade el jengibre, la cúrcuma y la zanahoria. Mezcla durante un minuto.
- Incorpora las lentejas previamente enjuagadas y el caldo.
- Cocina a fuego medio durante 25–30 minutos, hasta que las lentejas estén suaves.
- Ajusta la sal y la pimienta. Si prefieres una textura cremosa, licúa una parte de la sopa y vuelve a incorporarla.

Agua fresca de piña, jengibre y hierbabuena
2 vasos
Ingredientes
- 2 tazas de piña fresca
- 2 tazas de agua fría
- 1 trocito de jengibre fresco de 2 cm
- 6 hojas de hierbabuena
- Jugo de ½ limón
- Hielo al gusto
Preparación
- Licúa la piña con el agua y el jengibre.
- Añade el jugo de limón y mezcla nuevamente.
- Sirve con hielo y las hojas de hierbabuena.
- Si prefieres una bebida más ligera, agrega un poco más de agua. Puedes colarla, aunque conservar la pulpa permite aprovechar mejor la fibra.
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