Morelia en Boca regresa con una edición dedicada a la comunidad
Del Centro Cultural Clavijero al Conservatorio de las Rosas y Casa MEB, el festival amplía sus espacios para celebrar la gastronomía como un trabajo colectivo. | Foto: Cortesía

Con 16 años de trayectoria, Morelia en Boca regresa a Morelia, Michoacán, del 9 al 11 de octubre, con una edición que pone en el centro a la comunidad. Productores, cocineros tradicionales, chefs, enólogos, mixólogos, artesanos y profesionales del servicio serán parte de un programa que busca mostrar la gastronomía como resultado de un trabajo colectivo.

El lanzamiento de esta nueva edición tuvo lugar en La Docena de Polanco, restaurante a cargo del chef Tomás Bermúdez, quien también formará parte de la lista de invitados del festival. Durante el encuentro se sirvió, entre otros platillos, un taco de charales de la cocinera tradicional María Inés Dimas, cuya participación anticipó la presencia que tendrán las cocineras tradicionales a lo largo del programa.

“Este año la imagen del festival, y el festival en sí mismo, están inspirados en la comunidad. Ese grupo de productores, de cocineras, de chefs, de servicio, que conforman todos los elementos que están detrás de un plato”, explicó Fernando Pérez Vera, director de Morelia en Boca.



Un programa alrededor del trabajo colectivo

La idea de comunidad atraviesa las diferentes actividades de esta edición. En el Centro Cultural Clavijero, sede principal, la Cocina Central —patrocinada este año por Casa Palacio y Teka— reunirá durante tres días a chefs invitados y cocineras tradicionales para realizar demostraciones y degustaciones. A su alrededor estará Villa Gourmet, espacio dedicado a productores de vino, mezcal y otros productos tradicionales, con alrededor de 70 participantes.

Este año contaremos las historias de esa red de personas que está detrás de cada plato. El programa está estructurado en torno a la idea de trabajo colectivo”.- Fernando Pérez Vera.

El programa también incorpora por primera vez dos sedes alternas. El Conservatorio de las Rosas será el punto de encuentro para las actividades relacionadas con el vino, incluidas las catas y una experiencia que vinculará vino y música con la participación de los alumnos del conservatorio y la sommelier Romina Argüelles. En este mismo espacio tendrá lugar la Cena MEB, que ocupará el claustro del recinto.

Por su parte, Casa MEB se formaliza este año como un espacio dedicado a experiencias gastronómicas y de coctelería. La sede retoma la propuesta de Mesas MEB del año pasado y amplía su programación con actividades como las experiencias de Ricardo Nava, de Bar Mauro, y la mixóloga Eli Martínez.

La lista de participantes reúne a cocineros tradicionales de distintas comunidades de Michoacán y a representantes de nuevas generaciones: María Inés Dimas, Liz Mateo, Ana María Lorza, Antonina González, Benedicta Lejo, Carmen Vidal de Vera, Catalina García, Iris Velázquez, Librado Magaña y Lourdes Taladere. A ellos se suman talentos nacionales como Daniel Nates, Edgar Núñez, Eli Martínez, Emilio Vega, Gustavo Macuitl, Juan López-Luna, Lauren Plascencia, Óscar Torres, Lucero Soto, Lulú Martínez, Saqib Keval y Tomás Bermúdez, entre otros.

El programa también tendrá presencia internacional con Mario Castrejón, de Maito, en Panamá, y la chef boliviana Marsia Taha.

Dos homenajes al Valle de Guadalupe

La edición 2026 reconocerá además a dos figuras vinculadas con el desarrollo de la gastronomía y el vino en el Valle de Guadalupe: el chef Jair Téllez, fundador de Laja, y la enóloga Natalia Badan, de Cavas del Mogor.

Ambos son considerados pioneros de una región cuya identidad gastronómica y vitivinícola ha adquirido una dimensión internacional durante las últimas décadas. El festival también aprovechará estos homenajes para apoyar a Caminemos.mx, fundación dedicada a personas con esclerosis múltiple. De la mano de Jair Téllez, distintos restaurantes participantes ofrecerán platillos cuya venta contribuirá a esta causa.

“Pensamos que Jair Téllez sin duda cambió la historia de la gastronomía en el Valle de Guadalupe. Es un pionero en todo lo que ha hecho. Natalia, de Cavas del Mogor, igual, una pionera en el Valle y en todo lo que es esta comunidad. Ambos empezaron todo esto antes de que fuera conocido como es hoy en día”, explicó Pérez Vera.

Morelia en Boca llega a Palacio de Hierro

Como extensión del festival, durante todo octubre Morelia en Boca llevará parte de su propuesta a los restaurantes de Palacio de Hierro. La iniciativa estará presente en nueve restaurantes de las sucursales de Ciudad de México, Querétaro y Puebla, donde se ofrecerán menús elaborados por cocineras tradicionales michoacanas.

María Inés Dimas será una de las participantes de esta colaboración, que busca acercar al público a una cocina construida a partir de técnicas, ingredientes y conocimientos transmitidos entre generaciones.

La iniciativa representa una manera de ampliar la conversación más allá de los días del festival y, al mismo tiempo, dar visibilidad a la cocina tradicional que forma parte esencial de la programación de Morelia en Boca.

Santa Fe de la Laguna, una comunidad para contar

El concepto de comunidad también dará lugar a una colaboración cinematográfica. Durante las semanas previas al festival, Mariana y Santiago Arriaga trabajaron en un documental dedicado a Santa Fe de la Laguna, comunidad indígena de Michoacán que conserva formas de organización y valores vinculados con la tradición impulsada por Vasco de Quiroga en el siglo XVI.

“Este año, hablando del tema de la comunidad de manera muy natural, muy orgánica, nos dimos cuenta de que la comunidad de la que teníamos que hablar era Santa Fe de la Laguna”, explicó Mariana Arriaga.

El documental será presentado el 10 de octubre como parte de las actividades de Morelia en Boca. La producción busca acercarse a la vida de esta comunidad y a las estructuras que han permitido preservar parte de sus formas de organización y de sus tradiciones a través del tiempo.

Con esta edición, Morelia en Boca vuelve a plantear la gastronomía no únicamente como el resultado que llega a la mesa, sino como una suma de relaciones: las manos que cultivan y producen, los conocimientos que se transmiten, las cocinas que preservan una memoria y los profesionales que transforman esos ingredientes en nuevas propuestas. A 16 años de su primera edición, el festival hace de esa red su punto de encuentro.

@meboficial

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