
Mas de Torrent, la “grande dame” del Empordà, consolida este verano su vocación como espacio de encuentro entre hospitalidad, territorio y creación contemporánea con “CRU. Los ayudantes de la materia”. La exposición, comisariada por Thaïs Botinas, podrá visitarse hasta el 30 de agosto en El Taller, la sala del hotel dedicada a proyectos artísticos que dialogan con el paisaje y la arquitectura de esta histórica masía del siglo XVIII.
Costa Brava: donde el paisaje se sienta a la mesa
La nueva muestra reúne por primera vez las obras del escultor japonés Hiroshi Kitamura y de la artista textil mallorquina Adriana Meunié. Madera recuperada, lana virgen, esparto, carritx, rafia y otras fibras naturales articulan un diálogo en el que la materia deja de ser un simple soporte para convertirse en protagonista. Las obras respetan sus vetas, tensiones, texturas y memorias, como si las formas hubieran permanecido ocultas en su interior a la espera de ser reveladas.
La exposición encuentra en Mas de Torrent un escenario especialmente coherente. Rodeado de jardines, campos y la luz del Baix Empordà, el hotel propone una forma pausada de vivir el destino en la que el arte no funciona como un elemento añadido, sino como parte de la experiencia. Tras “Panta Rei”, presentada el pasado verano también junto a Thaïs Botinas y el estudio Eliurpi, “CRU” da continuidad a una línea curatorial que conecta excelencia, cultura y territorio y refuerza El Taller como uno de los espacios culturales del verano ampurdanés.
El arte de escuchar la materia
Más que una exposición, “CRU. Los ayudantes de la materia” plantea una manera distinta de entender la creación artística: escuchar antes que imponer. Kitamura y Meunié trabajan desde la colaboración con la naturaleza y permiten que sean las cualidades de cada material las que orienten el proceso creativo. La madera y las fibras se presentan como organismos vivos, atravesados por el tiempo y por las huellas de su origen.

El propio título alude a aquello que permanece en un estado esencial, anterior al artificio y todavía abierto a la transformación. Los artistas se sitúan deliberadamente en un segundo plano, como “ayudantes de la materia”, facilitando el encuentro entre crecimiento y estructura, memoria y presente, naturaleza y creación contemporánea. Frente a una visión extractiva de los recursos, las piezas establecen con ellos una relación respetuosa y convierten la imperfección en parte central de su belleza.
Hiroshi Kitamura y Adriana Meunié: dos lenguajes, una sensibilidad compartida
Instalado en el Empordà desde hace más de una década, Hiroshi Kitamura nació en Hokkaido, Japón, y se formó como escultor antes de trasladarse a Barcelona para profundizar en las técnicas del grabado. Su trabajo, realizado principalmente con maderas recuperadas, investiga la memoria contenida en los materiales y la capacidad de la naturaleza para transformarse de manera continua. Más que construir esculturas, Kitamura revela formas latentes y entiende al artista como acompañante del propio material.

Desde Mallorca, Adriana Meunié desarrolla una investigación basada en lana, esparto, carritx, rafia y otras fibras naturales de su entorno. Formada inicialmente en diseño de moda, encontró en el tapiz escultórico un lenguaje capaz de conservar la crudeza y la belleza esencial de estas materias. Sus piezas exploran la relación entre interior y paisaje, abstracción y naturaleza, y otorgan una nueva presencia a elementos tradicionalmente ligados al trabajo artesanal y al mundo rural.

Thaïs Botinas: un comisariado desde la escucha
Historiadora del arte, comisaria y Art Advisor especializada en arte contemporáneo, Thaïs Botinas desarrolla desde hace más de veinticinco años una práctica basada en el acompañamiento de artistas y procesos creativos desde una mirada humanista. Tras dirigir durante seis años el Palau de Casavells y colaborar con instituciones culturales nacionales e internacionales, inició en 2023 una etapa independiente centrada en el comisariado y el asesoramiento artístico.
Hospitalidad, vino y cultura: Perelada acoge con las puertas abiertas
Su colaboración con Mas de Torrent comenzó en 2025 con “Panta Rei”, del estudio Eliurpi, y continúa ahora con una propuesta que reúne dos trayectorias y culturas diferentes bajo una misma ética de trabajo: acompañar antes que dominar. La exposición prolonga así una línea de programación que entiende el arte como una experiencia de contemplación, diálogo y conexión con el territorio.
Mas de Torrent: el arte forma parte del destino
Antes de convertirse en hotel, Mas de Torrent fue una masía del siglo XVIII en el corazón del Empordà. Hoy, cuidadosamente restaurada, es uno de los grandes clásicos del lujo en España, miembro de Relais & Châteaux, parte de Virtuoso y reconocido con Dos Llaves Michelin. Sus 39 suites se distribuyen entre la casa principal y los jardines, algunas con piscina privada, en una finca donde la piedra, la terracota, la vegetación y la luz mediterránea preservan la identidad del lugar.

La relación del hotel con el arte forma parte de su propia historia. En sus espacios se conserva la valiosa serie “Evocaciones Catalanas”, de Josep Maria Sert, una de las cuatro colecciones más importantes del mundo dedicadas al célebre pintor y muralista. Con El Taller y su programa de exposiciones temporales, Mas de Torrent amplía este legado y abre un nuevo diálogo entre patrimonio y creación contemporánea.
La muestra se integra además en una experiencia que invita a instalarse y vivir el Empordà con calma. La gastronomía de El Mas, bajo la asesoría de Eugeni de Diego; MasSpa, un edificio independiente de más de 600 m²; las rutas en bicicleta, las pistas privadas de tenis y pádel, el acceso a algunos de los mejores campos de golf de la Costa Brava y el barco privado del hotel para recorrer calas y pueblos marineros convierten Mas de Torrent en una casa base para descubrir el territorio desde la cultura, el bienestar, la mesa y el paisaje.
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