Tres hoteles con piscina para no fundirse en Madrid este verano

Cuando el asfalto de la capital supera los 40 grados y el turismo masivo convierte el centro en un horno con selfies, solo un buen hotel con oasis te puede salvar.

Madrid en verano es un experimento social de supervivencia. El termómetro marca 42 grados, las terrazas huelen a protector solar masivo y el aire acondicionado del metro nunca es suficiente. En ese contexto, alojarse en un hotel sin piscina no es una opción de viaje, es una declaración de masoquismo.

Pero no cualquier piscina sirve: necesitas paz, buena ubicación, una coctelería que no sea decorativa con gastronomía de calidad y, a ser posible, que la tumbona no dé directamente a un tejado con chimeneas de cocina industrial.



Hemos hecho nuestra propia prospección para que no tengas que matarte mucho la cabeza al reservar y aquí tienes tres hoteles en Madrid que cumplen ese requisito con nota: el Urban 5*GL, el Room Mate Óscar y el Wellington Hotel & Spa Madrid. Tres propuestas, tres estilos, tres maneras de sobrevivir al verano madrileño con el vaso siempre frío en la mano.

Alojarse en Madrid en un hotel sin piscina no es una opción de viaje, es una declaración de masoquismo.

Hotel Urban 5*GL: arte, cristal y piscina entre Sol y el Prado

El Urban está en la Carrera de San Jerónimo, 34, que es el equivalente madrileño a estar en el kilómetro cero de todo: a dos pasos de Puerta del Sol, con el Prado, el Thyssen y el Reina Sofía a distancia de caminata corta por la sombra. La fachada de cristal y metal insertada entre edificios clásicos ya avisa de que aquí el concepto no es el de un hotel de negocios estándar.

El interior funciona casi como una galería de arte de colección privada con recepción: piezas egipcias, hindúes y chinas repartidas por espectaculares habitaciones y zonas comunes que convierten el check-in en un recorrido museístico involuntario. Arriba de todo, en la azotea, está la recompensa: una coqueta piscina exterior con solárium y panorámica directa de varias cúpulas preciosas de Madrid para ver sin ser visto.

Piscina del hotel Urban en el rooftop

La terraza como club elevado

La Terraza del Urban tiene la doble vida que todo buen rooftop madrileño debería tener: de día, deck de piscina para huéspedes que hacen un break del calor entre reuniones o turismo de museos; de noche, abierto al público en general, sin necesidad de estar alojado, rooftop con sofás comodísimos, mesas altas para encuentros y eventos privados, y barra de coctelería de autor con mesas para picar algo.

La carta incluye cócteles con nombres propios —Chica 10, Red Bourbon, Clover Urban—, versiones sin alcohol trabajadas con la misma seriedad y una selección de propuestas exclusivas de los creativos chefs de CEBO, donde lo mismo te sirven un esmeradísimo desayuno con carta de lujo que la cena fine dining.

En la terraza, como las raciones son generosas, un buen tapeo para dos puede ser: salmorejo con jamón ibérico y huevo a dos texturas, croissant de tartar de atún dorado al huevo, minihotdog de pulpo con kimchee o brioche de costilla de vaca con mayochipotle. 

Room Mate Óscar: piscina, cava y arcoíris en el corazón de Chueca

Room Mate tiene unas cuantas sedes con distintos estilos decorativos, desde el clásico Alba Collection hasta el contemporáneo Óscar, en plena plaza de Pedro Zerolo, 12. Entre Gran Vía y Chueca, que en verano —especialmente en la semana del Orgullo— es el epicentro de la vida nocturna más activa de la ciudad, Room Mate Óscar no disimula su identidad: diseño pop, habitaciones con personalidad y un servicio pensado para quien viene a Madrid a vivirla. El perfil del hotel y del barrio casan perfectamente: hedonista, inclusivo, con carácter.

Terraza en el rooftop del Hotel Óscar

La terraza de Óscar tiene lo que más escasea en los rooftops madrileños: vistas 360 grados que convierten el centro de Madrid en un panorama circular, una piscina exterior con solárium con tumbonas diseñadas por Tomás Alía, y una barra donde las treinta referencias de coctelería rotan cada temporada al ritmo de música en clave lounge, para que vayas pasando etapas a remojo y sin estrés, escuchando el bullicio desde lejos. Abajo, por cierto, tienes el restaurante El Lince, del gran chef de la casquería Javi Estévez, cuyos tacos de mollejas y steak tartar no te puedes perder bajo ningún concepto.

Un detalle práctico para reservar en el Óscar: la terraza y la piscina tienen restricciones de edad en determinados formatos, con mínimos que van de los 14 a los 18 años según el tipo de evento.

Wellington Hotel & Spa Madrid: piscina y elegancia clásica en Salamanca

En el barrio de Salamanca, a escasos metros del Retiro y del Paseo de la Castellana, el hotel Wellington opera en la escala del lujo clásico madrileño: arquitectura e interiorismo señorial con ese tono elegante que imprimió en su restauración el decorador portugués Vasco Aragäo al recuperar el interior original de los años 50, tanto en el hall como en los salones del Duque de Wellington o Claridge, por destacar algunos ejemplos.

Piscina del Hotel Wellington

No es el ideal de quien viene a la capital a vivir noches locas, sino de quien madruga para el generoso brunch y pasea por el Retiro a primera hora antes de tirarse a la bartola en las tumbonas individuales o dobles del solarium de la piscina, que da para nadar perfectamente.

Y, al caer la tarde, Le Max Wellness Club Wellington & Spa se presta para ir a entrenar y desconectar con el contraste de temperaturas del circuito de hidroterapia, el jacuzzi de termoterapia, la sauna y el hamman, entre chorros varios, incluso se pueden solicitar tratamientos faciales y corporales. El lugar perfecto para quienes buscan un remanso de paz y un trato exquisito, de toda la vida, hasta el punto de que muchos de sus clientes son madrileños que van ahí a evadirse del mundanal ruido y de la canícula.