
Si eres amante del ramen y de la cultura que lo rodea, es momento de visitar el primer restaurante de Gori Gori. La marca, que nació durante la pandemia y durante seis años conquistó a sus comensales desde el mundo digital, llevando hasta sus hogares una experiencia auténtica, da ahora un paso decisivo con la apertura de su primer espacio físico.
Espacios donde tu perro es bienvenido
Gori Gori nació de una idea tan simple como poderosa: compartir un buen ramen. Lo que comenzó como un servicio de delivery en plena pandemia pronto se convirtió en una comunidad digital vibrante que, con el paso de los años, no ha dejado de crecer. Hoy, esa evolución da su siguiente paso natural con la apertura de su primer restaurante en el emblemático Edificio Ermita, en la colonia Tacubaya.

“Vengo de una familia con ascendencia china, así que el ramen siempre ha formado parte de mi vida. Todo comenzó casi por casualidad en 2017, como un club de ramen que poco a poco evolucionó en reuniones donde también había cerveza y buena conversación. Hacia 2020 quisimos retomar esa idea y, en plena pandemia, organizamos un giveaway para comenzar a enviar ramen a domicilio en empaques improvisados. La respuesta fue tan positiva que, hacia finales de ese mismo año, ya contábamos con todo lo necesario para operar como una dark kitchen. Así arrancó esta aventura, que con el tiempo se ha ido perfeccionando hasta llegar a este momento: la apertura de nuestro primer espacio físico, donde por fin podemos encontrarnos cara a cara con la comunidad que ha crecido junto a nosotros durante todos estos 6 años”, comparte Sergio Su, fundador de Gori Gori.
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Desde sus inicios, Gori Gori ha construido una propuesta culinaria única que cruza la tradición asiática con el ADN de la calle mexicana. Bajo la visión de dos de sus fundadores, Sergio Su y Rodrigo Cortés, el menú ha evolucionado hasta consolidar una identidad propia dentro del competitivo mundo gastronómico de la ciudad. Propuestas como el Gori Ramen, el birriamen o versiones sin caldo como Gori Diablo reflejan una reinterpretación divertida que hoy se posiciona como “el ramen más chilango”, conectando con una nueva generación de comensales que buscan sabor, accesibilidad y personalidad en cada visita.

Más allá de su propuesta de un ramen libre de formalidades, pensado para disfrutarse sin reglas ni etiquetas, Gori Gori ha construido una identidad cultural que conecta con diversos universos contemporáneos. Su primer espacio físico amplifica esa visión y se consolida como un verdadero punto de encuentro para quienes buscan algo más que un restaurante: una comunidad a la que pertenecer. Aquí convergen fanáticos del anime, el K-pop, la cultura japonesa y, por supuesto, de la buena comida.
Hoy, Gori Gori abre sus puertas para invitar a todos a formar parte de esta nueva etapa. Ubicado en Avenida Revolución 1877, Tacubaya, Miguel Hidalgo, CDMX, dentro del Edificio Ermita, su espacio ofrece mucho más que comida: talleres, colaboraciones y experiencias como Noodles and Doodles, retas geek y karaoke otaku forman parte de una programación viva que transforma cada visita en algo distinto. Porque hoy, más que nunca, el ramen más chilango encuentra su casa: Gori Gori llega al Edificio Ermita.
Gori Gori
Revolución 1877, Tacubaya, Miguel Hidalgo, CDMX.
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