El chile, ese fruto picante originario de América, es el corazón de la cocina mexicana. Y es que además de picor, aporta profundidad y complejidad a los platillos más representativos como moles, adobos, salsas, caldos, sopas y otros guisos que lo integran de diversas formas en sus recetas.

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En México existen decenas de variedades de chiles con distintos grados de picor que pueden consumirse en estado fresco o secos. En cada caso aportan una particular variante de aromas, sabores y colores a los platillos y hasta reciben un nombre exclusivo para cada estado.

Como no todos los chiles pican con la misma intensidad, maridar vinos mexicanos con alimentos que se preparan con este ingrediente es un reto. Lo que te recomendamos es que además de elegir la varietal, juegues con las temperaturas de los vinos para apreciar los sabores de los platillos que acompaña. Si quieres hacer tus propias combinaciones, toma en cuenta que un vino con mucho alcohol, fuera de temperatura y con mucha tanicidad, va a potenciar el grado de picor en el paladar y la sensación se volverá menos placentera.

Aquí te recomendamos los maridajes perfectos:

Mole negro: vino Viña Doña Dolores, vinícola Freixenet
El mole perfecto es ese que tiene un buen balance entre la acidez y la frutalidad; por eso, un vino espumoso es ideal para acompañarlo. Si bien hay quien considera que este maridaje es un cliché para nosotros es un clásico.

Ana Lorenzana

Chile serrano: Rosea, vinícola Origo
Gracias a la uva grenache, con la que está hecho y que le aporta aromas a durazno, toronja y flores blancas, este vino es fácil de tomar y muy agradable en boca. Disfrútalo con salsas rojas crudas que piquen ligeramente.

Chile pasilla: Dominó Rosado, vinícola Vinisterra
De color rosado brillante y ligeras notas minerales, este vino es ideal para beberlo acompañado por una comida de picor bajo pero con buena profundidad. Por ejemplo, disfrútalo junto a un guiso con salsa de chile pasilla o con a un adobo ligeramente picante.

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Chile de árbol fresco: Capricornius, vinícola El Cielo
Este vino, sin duda, es una de las estrellas más brillantes que tiene la vinícola El Cielo. Es un chardonnay en el que se pueden encontrar aromas a piña y naranja, además de una acidez viva y refrescante. Acompaña muy bien un aguachile picosito.

Chile habanero: Chenin Colombard, vinícola Monte Xanic
Con 98% chenin blanc y 2% french colombard, este caldo presenta aromas tropicales de lichi, piña, mandarina y guayaba. No dudes en acompañarlo con una salsa de chile habanero que, aunque es uno de los chiles más picantes del mundo, gracias a la acidez media y la floralidad de este Monte Xanic, parecen haber sido hechos el uno para el otro.

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Pico de gallo: Invisible, vinícola Hilo Negro
Invisible es el vino ideal para cuando se necesita refrescar el paladar: es fresco, mineral y cítrico. Puede acompañar perfectamente una salsa verde cruda con un picor medio o con platillos que lleven pico de gallo, pues va de de la mano con la acidez del jitomate. Te sugerimos tomarlo a 12º C para disfrutarlo mejor.

Chile de árbol seco: Del Viko, vinícola Torres Alegre
Este vino, del maestro Víctor Torres Alegre, es una excelente mezcla de colombard con chenin blanc. Encontrarás en él notas a piña, melón, manzana, kiwi y un final ligeramente dulce idóneo para compensar chiles de alto picor, comunes en guisos como el de árbol seco y el morita.

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Chile poblano: Albarolo, vinícola Shimul
Un vino tan complejo como este, con aromas a vainilla, fresa, especias, café, y chocolate amargo es el perfecto compañero de los platillos más elaborados de la cocina mexicana, como los chiles en nogada. Eso sí, hay que ser pacientes y darle tiempo de que respire después de abrirse para que exprese sus mejores características en nariz y boca.

Chile chipotle: Paula, vinícola Pijoan
Este es un vino fresco y perfecto para maridar diversos platillos de la gastronomía mexicana. Su mezcla de zinfandel, merlot y petite sirah esconde algunas notas frutales a frambuesa, cereza y jamaica. Si lo tomas ligeramente frío (13º C), acompañará armoniosamente las salsas a base de chipotle porque el picor no se acentuará. Este vino de taninos suaves armoniza bien con platillos como cerdo en salsa de chipotle.

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