
Cada enero, millones de personas en el mundo aceptan un reto que va más allá de olvidar las copas por 31 días: se trata de repensar la relación con el alcohol, desacelerar después de las fiestas y abrir espacio a hábitos más conscientes. El llamado Dry January —o enero seco— nació en el Reino Unido como iniciativa de bienestar y hoy se practica en varios países como una forma de iniciar el año con claridad, energía renovada y presencia plena.
Dry January, más de una década de la exitosa campaña
Abstenerse del alcohol por un tiempo puede tener efectos que van más allá de la ausencia de resaca. Una revisión de estudios sugiere beneficios como mejor calidad del sueño, mayor energía diurna y menor ansiedad, así como mejoras en marcadores de salud metabólica y hepática. Incluso a corto plazo, dejar el alcohol puede ayudar a regular el patrón de descanso nocturno.
Organismos de salud como los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recuerdan que consumir menos alcohol está asociado con reducción de riesgos para la salud en general, incluyendo beneficios cardiovasculares y menor probabilidad de padecimientos asociados al consumo excesivo.
Pero el Dry January no es una regla estricta: es una invitación a vivir el bienestar con curiosidad. Y parte de esa exploración pasa por redescubrir las bebidas sin alcohol, que pueden ser tan expresivas y memorables como las tradicionales.

Ideas para beber (y disfrutar) sin alcohol
1. Agua infusionada con jengibre y cítricos
Una alternativa hidratante, fresca y con carácter: rodajas de limón, naranja y un toque de jengibre fresco en agua mineral. Ideal para el día entero.
2. Kombucha artesanal
Una bebida fermentada con burbujas suaves y notas ácidas que funcionan como sustituto del espumoso en un brunch o comida ligera.
3. Mocktail de pepino, menta y limón
Agua con gas, pepino en láminas finas, menta fresca y un chorrito de limón: elegante, refrescante y perfecto para climas cálidos.
4. Té verde frío con flor de Jamaica
Infusión fría con té verde y flor de Jamaica: antioxidantes, color vibrante y un perfil ligero para acompañar comidas de temporada.
5. Café frío con leche de avena y vainilla
Una reinterpretación indulgente del café helado que puede ser, por sí mismo, una experiencia sensorial sin alcohol.
6. Ginger beer sin alcohol con lima
El picante ligero del jengibre, combinado con la acidez de la lima y hielo, crea una bebida sabrosa y versátil para acompañar platos variados.
7. Refresco de pepino y albahaca con soda
Una mezcla herbal y chispeante que funciona tanto sola como acompañando un menú ligero o un picnic urbano.
Cada una de estas opciones puede ser un ritual propio, una excusa para prestar atención al gusto, la textura y la sensación que dejan en boca, sin la necesidad de alcohol para marcar un momento especial.
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Más que no beber: sentir la diferencia
Dejar el alcohol durante un mes no es un acto de renuncia, sino de atención: permite escuchar al cuerpo y redescubrir sabores, texturas y experiencias de bebida que muchas veces pasan inadvertidos cuando el alcohol es el protagonista.
Al final, el Dry January es menos cuestión de restricción y más de recuperar el placer de beber con presencia, intención y estilo, transformando cada sorbo en una oportunidad de bienestar.
Fuentes: Alcohol Use and Your Health, Centers for Disease Control and Prevention | Alcohol Consumption’s Health Effects, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health | Alcohol: Health effects, National Center for Biotechnology Information.

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