El manuscrito de uno de los cuentos infantiles del celebre escritor estadounidense Mark Twain, que cuenta la historia de un niño que, después de comerse una flor, es capaz de hablar con los animales, al fin han llegado a las librerías.

La publicación de “The Purloining of Prince Oleomargarine” es el resultado de John Bird, profesor de la Universidad de Wintrhop, quien encontró el cuento en el año 2011. Mientras visitaba The Mark Twain Papers & Project at the University of California en Berkeley, durante su investigación para realizar un libro de cocina de Mark Twain, Bird notó un archivo marcado como “Oleomargarine” y al tomarlo notó la letra de Twain y todos sus escritos referentes a la historia.

“Era un paquete con el manuscrito y la letra de alguien que había categorizado la historia como ‘Un cuento de hadas burlesco, sin ningún uso’” dijo Bird, al hablar con CBS News. “Bueno, no es comida, pero lo leeré de todas formas”.

El autor de “La metáfora de Mark Twain” eventualmente revisó la historia, descubriendo un total de 16 páginas escritas a mano acerca de un cuento que Twain les había escrito a sus dos hijas y que posteriormente fue entregado a Cindy Lovell, directora de The Mark Twain House y del museo en Hartford, Connecticut.

Cortesía de amazon

Philip y Erin Stead, el autor y la ilustradora de Caldecott Medal, ganadores por el libro A Sick Day for Amos McGee, fue a quienes se les encargó la tarea de completar el libro, a pesar de que recibieron muy poca información acerca del proyecto.

“Nos pidieron completar esta historia” dijo Phill Stead. “Nos pidieron que llenaramos los espacios. Así comenzaron los tres años más difíciles y aterradores de mi vida”.

“Tenía que dibujar como lo hago yo” dijo Erin Stead a CBS News. “¡A pesar de querer impresionar a Twain! Creo que Phil y yo sentíamos que había un fantasma en el estudio, mientras trabajábamos”.

La pareja toma crédito por la autoría y las ilustraciones del libro, junto con Twain. En lugar de intentar escribir con la voz de Twain, optaron por contarla “Como si un amigo me la contara a mí. Mi amigo Mark Twain”. Si algo en las notas no quedaba bien con Phil Stead, él estaba autorizado para hablar acerca de aquello que lo incomodaba, dentro del cuento.

Los Steads reconocieron esta única colaboración entre los vivos y los que ya no están dentro de la literatura, al transformar a Twain en un personaje intermitente en la historia, con interrupciones por parte de Philip y Twain mientras que ambos disfrutan de su compañía (y un poco de té) en un encuentro imaginario.

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