El francés August Escoffier clasificó las salsas por categoría alrededor del siglo XX. Entre ellas están la bechamel, holandesa, la veloute, espagnole y la mayonesa, que son consideradas las salsas madre de la cocina clásica. Aunque con los años la salsa de tomate también ha sido considerada una de las bases importantes.

Nos dimos a la tarea de enlistar cada una de ellas y sus derivados.

Holandesa

La base principal de esta salsa son yemas de huevo y mantequilla. La puedes encontrar en los huevos benedictinos, ensaladas y en algunos cortes de res.

Sus derivados son: la salsa bernesa, choron, paloise y maltaise.

#huevosbenedictinos #desayunos en @500grados

Una publicación compartida por Jaime Pesaque (@jaimepesaque) el

Bechamel

La base de la salsa bechamel es un roux (harina y mantequilla), se utiliza frecuentemente en pescados, huevos y pollo.

Sus derivados son: aurore, soubise, mornay y natua.

Llegó la hora del croque. ☀️

Una publicación compartida por LALO! (@eatlalo) el

Veloute

La salsa veloute está hecha a base de un caldo de carnes blancas y un roux. Es común encontarla en huevos, pescado, pasta y platillos con ternera.

Una publicación compartida por Linda (@lindalacava) el

Espagnol

Esta salsa está hecha a base de un caldo de ternera y un roux. Regularmente se sirve con cortes de carne roja como: ternera, venado, cordero y pato. Es una de las salsas madre más importantes pues de esta derivan la salsa bordolesa y el demi- glace (que se elabora con los residuos del sartén donde se cocina la carne).

Mayonesa

Probablemente de las más populares y con más variaciones. La base principal es yema de huevo y aceite. Sus principales variaciones son el alioli, el remoulade y la gribiche. Esta salsa la encontramos en hamburguesas, acompañando pescado y verduras.