En 1940, doña María Aguirre de Arroyo y don José Arroyo Perea, fundaron El Arroyo. La base del negocio fue un puesto de barbacoa que se colocó sobre un tablón en lo que era la orilla de la carretera, en prolongación Insurgentes.

La familia Arroyo venía de Tulancingo, Hidalgo. Al principio don José se dedicaba a la crianza de los animales y a cocinar la barbacoa, mientras que doña María se ocupaba del resto de los menesteres de la cocina.

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Debido a la aceptación del negocio, se montó un tejabán con bancas y mesas rústicas para que los comensales pudieran sentarse a comer. Pronto se agregaron carnitas y mixiotes al menú.

En la década de 1940, el restaurante sufrió un incendio y tuvieron que empezar todo de cero con los ahorros que tenía doña María. Letizia Arroyo, nieta del fundador y tercera generación del negocio familiar, cuenta que su abuelita se llevaba a su papá a La Merced a vender lo que quedaba de la comida diaria y así fue como pudo guardar ese ahorro.

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Jesús “Chucho” Arroyo, hijo de ambos fundadores, se hizo cargo del negocio a partir de 1955 y empezó a construir los salones que hay actualmente, y en 1971 puso una plaza de toros.

El Arroyo tiene siete salones, área de juegos y una pequeña plaza de toros, donde se han llevado a cabo obras de teatro, como “El Tenorio” y “Macario”, festivales taurinos, conciertos y otros eventos de entretenimiento.

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Hay alrededor de 40 platillos mexicanos en la carta, que incluyen escamoles, gusanos de maguey, chiles rellenos, huauzontles, mole y cecina, entre otros, mismos que mantienen en el servicio a domicilio y por apps.

Actualmente el director general del restaurante es Héctor Valencia, quien aunque es externo a la familia Arroyo, vela y cuida del restaurante de manera extraordinaria. Uno de los integrantes de la cuarta generación, Chucho Arroyo, nos cuenta que su misión es mantener el legado de su bisabuelo, él colabora de manera externa en aspectos de relaciones públicas, para seguir promoviendo las visitas al restaurante.

Letizia Arroyo y Héctor Valencia. / Foto: Juan Pablo Espinosa

El récord: el máximo de venta histórica fueron 3,500 pedidos en un Día de las Madres.

Los imperdibles: la barbacoa, las carnitas, el chicharrón, los mixiotes.