Huatan de Daniel Gómez Bilbao: biofilia y paisajismo mexicano

Huatan comprende la intrínseca relación entre el hombre y la naturaleza, elevando el paisajismo a un nivel sensorial.
Huatan de Daniel Gómez Bilbao: biofilia y pasajismo mexicano

Para entender un poco la labor de Huatan, retomemos este pequeño cuento: “En los albores de la humanidad, el universo ofreció un regalo especial: cuatro llamas destinadas a la humanidad. La flama amarilla simbolizaba la alegría, la rosa representaba el amor, la roja encarnaba la pasión y la flama azul personificaba el bienestar. Las tres primeras encontraron su lugar en la Tierra y se arraigaron en los corazones de las personas para vivir en su interior. Sin embargo, la flama azul se vio desviada y lastimada por un asteroide en su trayecto hacia nuestro planeta. En su último suspiro, logró llegar solo hasta un bosque, evitando su extinción. Desde entonces, la humanidad busca el bienestar en los espacios naturales, donde reside la flama azul”.

Aunque es un cuento, contiene algo de certeza: la profunda sensación de paz que la naturaleza provoca en nosotros. Alguien que comprende a la perfección esta sensación es Daniel Goméz Bilbao, paisajista mexicano apasionado por la biofilia y creador de Huatan, un proyecto que busca establecer espacios a escala global donde las personas puedan experimentar la naturaleza en su plenitud, involucrando todos sus sentidos.

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Huatan de Daniel Gómez Bilbao: biofilia y pasajismo mexicano
Foto: Juan Pablo Espinosa

Biofilia y Arquitectura Biofílica, una bonita carta de amor

Empecemos de manera romántica y hablemos de la biofilia… (¡Alto ahí, con las interpretaciones que evoca el sufijo ‘filia’!). Daniel es muy claro al explicar este término, que se resume en la intrínseca relación que tiene el ser humano desde su origen con la naturaleza. Con el tiempo, hemos comprendido el poder creativo que poseemos; un ejemplo simple es el acto de germinar un frijol o cuidar una planta abandonada y ver cómo prospera. “Somos creadores de vida“, afirma Daniel.

En toda esta profunda conexión está el sentimiento de bienestar que actúa como motor, llevándonos a tener plantas en casa, a desear pasear por un parque o a hacer una escapada a espacios naturales.

Ahora bien, la arquitectura biofílica busca integrar conscientemente la naturaleza en los espacios cotidianos de convivencia humana, ya sea en oficinas, viviendas, centros comerciales, parques o jardines; y cada vez, de una manera más evidente y profunda.

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Foto: Zaizck Moz

Paisajismo mexicano: el nopal en la frente a mucha honra

Traemos el nopal en la frente e incluso en el escudo nacional. Daniel, al describir el paisajismo mexicano, nos comenta que nuestra relación con las plantas es tan estrecha que no solo es parte de nuestra historia; basta con mirar las chinampas o las leyendas del águila devorando una serpiente en un nopal. También debemos ser más observadores y notar que en la cotidianidad, las plantas están muy presentes, desde la ‘una de señorita’, una planta común en las oficinas, hasta los Aloe Vera, que solían ser los mejores amigos de nuestras abuelas para usos medicinales.

Estos simbolismos culturales han otorgado al paisajismo mexicano una personalidad marcada y única, colocándolo a la altura de cualquier país a nivel mundial.

El paisajismo a través de Daniel: tres pilares para desarrollar proyectos

En busca de una experiencia multisensorial

El viaje en el mundo del paisajismo empieza con un objetivo claro: buscar una conexión profunda con la naturaleza, algo que involucre todos los sentidos. No es sólo acerca de lo visual; implica oler, tocar, e incluso saborear la naturaleza que nos rodea. Cada rincón del jardín debe provocar una respuesta sensorial, donde cada planta, cada color y cada textura se entrelaza en una sinfonía natural.

El lenguaje de la vista en el paisajismo

La vista es un lenguaje crucial en esta experiencia. Los colores, alturas y texturas son elementos que componen el juego visual. Cada matiz y tonalidad se convierte en parte de la historia que el paisajista quiere contar. Es un arte equilibrar las expectativas y deseos del cliente con las posibilidades y la realidad del entorno. Los proyectos de arquitectura de paisaje se vuelven lienzos donde se pinta con plantas y estructuras, transmitiendo emociones y trayendo la naturaleza al alcance visual.

La selección sabia: equilibrio entre belleza y mantenimiento

Finalmente, llegamos a un punto crucial: seleccionar plantas que no solo embellecen, sino que también demandan un mantenimiento adecuado. Es un equilibrio delicado entre la belleza que deseamos y la responsabilidad que conlleva cuidarla. Aprovechar la naturaleza, comprendiendo las necesidades de cada planta, desde el agua que precisan hasta la luz que anhelan. 

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Foto: Juan Pablo Espinosa

La naturaleza en los festivales gastronómicos 

Daniel nos cuenta que ha participado en festivales gastronómicos como Millesime, donde junto a María Forcada, formaron una alianza con el propósito de enfocarse en la sostenibilidad. En un inicio, esto se manifestaba simplemente con la colocación de tres macetas. A lo largo de los años y tras diversos proyectos, los actuales eventos de Millesime se centran en el concepto de la naturaleza. El año pasado, por ejemplo, tuvieron como tema a México, resaltando plantas autóctonas como cactus, nopales y agaves. Esta fusión entre la naturaleza y la gastronomía reconoce que la mayoría de los ingredientes utilizados por los chefs en estos festivales provienen de la tierra.

La colaboración entre Daniel y María se replicará este año en el Food&Wine Festival, donde Huatan intervendrá los espacios con el propósito de crear atmósferas naturales. De esta manera, se busca responder al enfoque hacia lo natural presente en los restaurantes, ofreciendo una experiencia diferente.

El paisajismo responsable debe ser el presente

La importancia de un paisajismo responsable es una lección que Daniel subraya en su enfoque de trabajo. Investigar minuciosamente el espacio en cuestión es esencial para determinar qué especies beneficiarán más al proyecto tanto visualmente como en términos de equilibrio ecológico. Este aspecto debe ser prioritario en el proceso de diseño, ya que la introducción de especies exóticas puede resultar en dos escenarios: altos costos de mantenimiento o la propagación de especies invasivas.

Daniel ilustra esta importancia con el ejemplo de los árboles de eucalipto, una especie invasora en la Ciudad de México, introducida en el pasado para programas de reforestación. Aunque la intención era noble, terminó siendo un problema ecológico. Esta especie, al carecer de depredadores naturales, se multiplicó desplazando a las especies endémicas y desequilibrando el ecosistema. 

La lección aprendida marca un punto de inflexión. Ahora, es crucial que los paisajistas realicen un cambio significativo hacia la sostenibilidad y la armonización con el entorno, privilegiando el uso de plantas autóctonas. No se trata solo de crear una estética visualmente agradable, sino de hacerlo de manera consciente y respetuosa con el ecosistema local. Buscan complementar la belleza de la naturaleza autóctona con toques que despierten los sentidos, fusionando colores, formas, texturas y aromas en una armoniosa simbiosis con el entorno.

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Foto: Zaizck Moz

Futuro del paisajismo 

Para Daniel la inteligencia ambiental es un concepto en auge que simula la inteligencia artificial. Engloba una amalgama de esfuerzos acumulados a lo largo del tiempo. En esencia, representa la suma de todos los conocimientos y prácticas que hemos adquirido desde que entendimos que plantar una semilla tiene consecuencias. Incluye no sólo la comprensión de paisajismo y biofilia, sino también la incursión de la tecnología en el mundo natural.

La tecnología actual nos permite monitorizar y comprender las preferencias de las plantas, incluso prever qué tipo de entorno prefieren. Desde macetas inteligentes que miden la cantidad de luz solar hasta sensores que evalúan la humedad del suelo, la tecnología ha transformado nuestra interacción con la naturaleza. Ahora, no solo contamos con herramientas para facilitar el cuidado de las plantas, sino que también nos conecta más profundamente con ella.

Este cambio hacia la inteligencia ambiental y la incorporación de tecnología en nuestra relación con la naturaleza no es solo una moda pasajera. Ha iniciado un movimiento que se ha fortalecido desde el comienzo de la pandemia. Hemos entendido que lo natural es la solución para muchos de nuestros problemas cotidianos. Los parques urbanos, las plazas comerciales convertidas en oasis verdes y la revitalización de espacios como Chapultepec son reflejo de este cambio.

Estamos regresando a un enfoque arquitectónico en el que los árboles y la naturaleza son esenciales para nuestro bienestar, como lo eran en las antiguas construcciones. Ya no necesitamos viajar lejos para encontrar estos espacios naturales; están cada vez más cerca, a la vuelta de la esquina.

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Huatan de Daniel Gómez Bilbao: biofilia y pasajismo mexicano
Foto: Juan Pablo Espinosa

Conociendo a Daniel desde los antojos

Gastronomía internacional, ¿qué cocina es tu favorita? 

“Disfruto de todo tipo de cocinas y me gusta comer y probar de todo. Definitivamente la cocina mexicana es mi favorita, me encanta la variedad que ofrece, pero si tuviera que escoger otras, la peruana y la japonesa le seguirían”.

Una tarde de verano en un espacio natural, ¿qué botella de vino abrirías? 

“Disfruto mucho de los vinos tintos y trato de disfrutar las cosas que localmente se producen, por lo que dependería en donde esté. En general me gustan mucho los vinos californianos y me encanta y enorgullece lo que se está haciendo en el Parras y en Guanajuato”.

¿Platillo mexicano favorito?

“Disfruto muchísimo de la preparación de mariscos al estilo Sinaloa o un Chicharrón en salsa verde, ¿quién puede negarse a un buen taco al pastor o de maciza con cuerito?”

¿Tienes un espumoso favorito? 

“¡Claro! Cuando pienso en espumosos pienso en celebración y a quien no le gusta celebrar. Definitivamente la Champaña sería mi vino espumoso de elección”.

Restaurante favorito y por qué.

“Soy un entusiasta por lo que más que repetir un restaurante y marcarlo como favorito, me gusta siempre estar en búsqueda de experiencias y cocinas nuevas, creo que esto es lo que más disfruto de la comida, que hay un sin fin de cocinas y experiencias que están ahí para que uno las descubra y las disfrute, sin importar si es un carrito de la calle o un restaurante ya establecido”.

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