¿De qué están hechas las gorditas que venden afuera de La Villa?

Se cree que la receta de estas gorditas surge del pan de maíz, pero se ha modificado hasta obtener la masa dulce que conocemos hoy.
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Comprar una bolsa de gorditas de comal es parte de la experiencia sensorial al visitar la Basílica de Guadalupe durante cualquier día del año. Las marchantas que colocan sus puestos afuera de La Villa venden miles de piezas pequeñas a los fieles que visitan a la Virgen de Guadalupe. De esos puestos se desprende un aroma dulce difícil de ignorar, pues esta golosina es un antojito con años de tradición que literalmente se vende como pan caliente.

De acuerdo a una publicación El Universal, las “gorderas” como popularmente se les conoce, son mujeres que han pasado el oficio de amasar las gorditas de generación en generación desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

¿Qué ingredientes llevan?

Se cree que las gorditas guadalupanas tienen su origen en la civilización azteca. Los indígenas adoraban a la diosa de la fertilidad y el maíz, Tonantzin. De acuerdo a la revista Arqueología Mexicana, existen publicaciones de escritores franciscanos que documentaron el culto a la deidad en el cerro del Tepeyac. El  Códice de Teotenantzin es un documento que revela a través de sencillos dibujos, las esculturas que existieron en el cerro del Tepeyac.

Le rendían tributo con regalos como tamales y otros platillos a base de maíz. Se cree que la receta de estas gorditas surge del pan de maíz, y que poco a poco cambió de ingredientes hasta obtener la masa dulce que conocemos hoy. Hay que mencionar que cada puesto ambulante tiene su receta familiar, pero los ingredientes base son el maíz cacahuazintle, la sal prehispánica llamada tequesquite, piloncillo, harina y vainilla.