No se sabe con exactitud en qué momento se empezó a domesticar el huevo, pero la práctica se hizo muy popular en Europa, Australia y posteriormente en Estados Unidos, para controlar la producción.

En Europa se empezó con corrales y bardas y en el Siglo XX la producción en masa incrementó. Desde entonces no ha parado hasta nuestras fechas.

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El huevo doméstico

  1. Se estropea menos que el huevo de granja cuando se transporta de un lado a otro.
  2. La gallina domesticada se alimenta de un solo tipo de grano.
  3. La cría masiva de huevos, provoca que este tipo de huevos desarrolle más bacterias como la salmonella.
  4. Las gallinas domesticas están en un solo lugar sin movimiento, esto influye en el sabor final del huevo. Expertos comentan que este es mucho más ligero.
  5. Su color es más claro que el huevo de granja.
  6. Si bien, el huevo domesticado regularmente se mete al refrigerador, afuera es muy común que se descomponga rápido.
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El huevo de granja

  1. Es de libre pastoreo.
  2. Las gallinas comen mucho más granos, pasto y gusanos.
  3. El huevo es más grande y su forma no es tan perfecta.
  4. Su sabor es mucho más intenso.
  5. El color de la yema es mucho más amarillo y brillante.
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¿Sabías qué si un depredador le quita un huevo a la gallina, ésta inmediatamente lo reemplaza con otro? Esto lo puede hacer por un tiempo indefinido y puede producir grandes cantidades de huevo a lo largo de su vida.