Manolo Caro, el director detrás de la serie La casa de las flores, nos confiesa cuál fue su desayuno durante dos años y qué tan complicado resulta filmar escenas con comida.  

Comida en pantalla grande

Es bien difícil retratar la comida. Los últimos 15 minutos de mi película La vida inmoral de la pareja ideal, fueron muy complejos de filmar, era la escena de una cena y  todo se echaba a perder súper rápido. Te tienes que fijar en que los platillos no sean perecederos, porque vas y vienes muchas veces en las secuencias. Por ejemplo, una ensalada o un helado son complicadisimos, por todas las luces y el calor.

Lee también: Club hambriento: Iván Sánchez

Munchies en las butacas

Siempre como nachos con jalapeño en el cine.

Foto: Juan Pablo Tavera

Hot spot favorito de la CDMX

Soy fan de lo que hace Martha Ortiz en Dulce Patria. Y soy muy taquero, voy muy seguido al Califa por tacos de gaonas y jugo de carne.

Platillo estrella

Me fascina hacer tacos dorados porque soy un poco de Guadalajara y un poco de Sinaloa. Allá son muy comunes los tacos de carne, de papa y de verdura. Yo sé que están llenos de grasa y son cero saludables pero, la verdad, me quedan deliciosos.

Lee también: Club hambriento: Lorena Saravia

Escena que da hambre

Amo la escena en la que Amélie se pone las frambuesas en los dedos. Desde que la vi, cada vez que tengo la oportunidad, me pongo una en cada dedo y me las como igual que ella.

Foto: Juan Pablo Tavera

Bebida

Todos los días me tomo por lo menos una copa de vino. Mi favorito es el tinto de Las Nubes.

En el carrito de súper

Nunca puede faltar fruta. Me encanta.

Destino culinario

España. Viví un tiempo allá y, aunque al principio me costaba bastante trabajo, disfruto mucho su comida. Cuando estaba allá, todas las mañanas pasaba por un cono de jamón ibérico y un jugo de naranja. Me aventé dos años de mi vida desayunando eso diario.