
En el circuito de los festivales gastronómicos que se celebran en México el Baja Culinary Fest es un veterano. Un evento, con Tijuana como sede, que reúne a talentos locales y foráneos para contarle al mundo por que Baja California se ha vuelto una referencia culinaria en el país.Este año el Baja Culinary Fest reunió a un grupo de colaboradores (chefs, sommeliers, investigadores y productores) que desde sus trincheras trabajan por traer a la mesa productos que sean una pieza de conversación, que nutran al cuerpo y al intelecto, que provoquen curiosidad y, paulatinamente, hábitos de consumo responsables.Entre sus múltiples actividades la octava edición del Baja Culinary Fest recibió a chefs de Estados Unidos, de la Baja Sur, la Baja Norte y el centro del país para curar menús con productos locales como protagonistas: la totoaba con puré de calabaza del chef Aquiles Chávez, el chivo local con endivias glaseadas del tijuanense Javier Plascencia y una burrata con vegetales de Cengrow una granja orgánica localizada entre Tecate y Ensenada de la chef Adria Montaño son solo algunos ejemplos de las creaciones que desfilaron por las mesas de los restaurantes que fueron anfitriones.También se abrió un espacio para catas y degustaciones de productos, como los quesos de la Cava de Marcelo una institución quesera de la región y los cafés de especialidad del ‘cafeólogo’ Jesús Salazar.
































